Francis Pisani: China: censura del Gobierno, complacencia empresarial

Francis Pisani: China: censura del Gobierno, complacencia empresarial 
Todos quieren establecerse en China, el mercado más apetitoso, pero a cambio se doblegan a la censura de su Gobierno

LAS MAYORES EMPRESAS de Internet están cediendo frente a la censura del Gobierno chino. Contrariamente a lo que pretenden, no se limitan al respeto de las leyes locales. Se vuelven instrumentos de un nivel de control y de censura que las autoridades no podrían lograr sin su participación.

Al ver que el portal Google.cn no le dejaba acceder a toda la información, un bloguero chino calificó al primer motor de búsqueda mundial de "eunuco" (ver ChinaDigitalTimes.net). No es la única empresa a la cual se aplica el calificativo. Microsoft cerró el 30 de diciembre el blog de Zhao Jing porque había protestado por el despido de periodistas críticos. Unas semanas antes Yahoo! había entregado al Gobierno de Pekín datos que condenaron a un internauta a 10 años de cárcel.

Las empresas evitan responder o lo hacen de manera poco convincente. Empujado por la indignación de Robert Scoble, bloguero casi oficial pero muy independiente de Microsoft, Michael Connolly, responsable de los blogs de MSN, contestó: "Frente a una ofensa que viola una ley nacional, no tenemos otra alternativa que cerrar". Si siempre fuera el caso, sería difícil criticarlos, considera Xiao Qiang, director del China Internet Project, de la Universidad de California-Berkeley.

Además de a una lista de temas totalmente prohibidos, como la masacre de Tiananmen, "el control se aplica a las noticias del día," explica por teléfono. "Esos temas específicos cambian todos los días. Obedecen a decisiones políticas y es el punto que no se menciona en esta discusión. Tales pautas no pueden estar inscritas en una ley porque cambian de manera constante. Se trata más de un control político".

Microsoft no puede alegar que se trate de un asunto legal, dice Xiao Qiang. "Apenas recibieron una llamada de una oficina del Gobierno". Hay algo peor, precisa el académico: "El Gobierno interfiere con contenido guardado en servidores que se encuentran en EE UU. En su caso, Yahoo! entregó datos que se encontraban en un servidor establecido en Hong Kong. Puede ser que hayan violado las leyes sobre privacidad de ese lugar".

Lo grave de todo esto, según explicó en Business Week Nicholas Bequelin, coordinador de Human Rights Watch en ese territorio, es que "China no tendría éxito en su censura de Internet sin la cooperación de las empresas extranjeras de tecnología de la información". Es más, tendría que tolerar un Internet abierto o frenar su penetración, lo cual contribuiría a mitigar las fabulosas tasas de crecimiento que contribuyen a la supervivencia del régimen. Frente a esto, las empresas implicadas alegan que de no aceptar esas reglas no tendrían acceso al mercado más prometedor.

El argumento podía parecer válido hasta el 6 de enero, cuando la organización Reporteros sin Fronteras (rsf.org) recomendó que todos adopten un código de conducta, estableciendo claramente lo que es aceptable y lo que no. De no ponerse de acuerdo, RSF sugiere que el Congreso de EE UU legisle sobre esos asuntos.

La propuesta ha recibido el apoyo de varios editoriales de la prensa estadounidense, del Seattle Post-Intelligencer a The New York Times. Hacen valer que un código comparable destinado a eliminar el trabajo infantil ha sido adoptado por otras empresas, que las pondría a todas en pie de igualdad y que, de no lograr tal acuerdo, una ley en su país les daría un argumento frente a las autoridades de los países en los cuales quieren invertir.

Bill Gates acaba de declarar en Davos que Internet "contribuye a la apertura política china". Andrew McLaughlin, abogado de Google, escribió el 24 de enero: "Eliminar resultados de una búsqueda es inconsistente con nuestra misión, el hecho de no dar información... sería aún más inconsistente".

Reporteros sin Fronteras, tras la apertura del portal "eunuco" de Google.cn, considera que "Internet en China se está aislando cada vez más del resto del mundo y la libertad de expresión está quedando reducida". "En China, Internet es un territorio en disputa", afirma Xiao Qiang. De ahí la importancia de la lucha.

El País, 02/02/06