Ramón Chao: Solana, el Hamás e Israel

Ramón Chao: Solana, el Hamás e Israel

Es que uno siempre será ingenuo. Ya lo decía Fernando Pessoa: "nin se sonha nin se vive; é uma infancia sin fin". Resulta que leo unas declaraciones del inefable Solana y me digo menos mal, dejó de ser un perrito faldero de los yanquis y ha regresado a la posición pura y dura que debe tener todo socialista digno de Pablo Iglesias. Dice: «la democracia y la violencia o el terrorismo son incompatibles». Para mí, que hablaba del “país más democrático del mundo”; un país que invade a una nación histórica y soberana con pretextos engañosos; que tortura en Guantánamo, en Abu Ghraib; viola el espacio aéreo de amigos y enemigos y causa miles de muertes – niños, mujeres, ancianos - con ataques indiscriminados. Pues no: se refería a una porción expoliada de Oriente Medio cuyo territorio están despedazando sus vecinos, que de paso asfixian a sus habitantes cortándoles el agua y con muros ciclópeos que impiden toda comunicación con el exterior. Pero Javier Solana no se arredra, que hasta parece que tiene segundas intenciones: “Un grupo terrorista no se legitima sencillamente porque haya ganado las elecciones”. No sé cómo le confían a este hombre esos cargos tan importantes, porque no hace más que aludir a las elecciones conquistadas por el clan Dick Cheany, Wolfowitz, y Georges Bush (hijo mimado de une familia rica, según un consejero de Ronald Reagan, "estudiante mediocre", según su propia confesión , alcohólico arrepentido gracias a Jesús y a una secta religiosa, que llegó a la Casa Blanca al cabo de “la elección más discutible y confusa de la historia política americana”.

Pero cuando éste, Bush, declara que los Estados Unidos suprimirán las ayudas a Palestina si los dirigentes de Hamás no renuncian a la destrucción de Israel, caigo en la cuenta de que ambos, el amo y el lacayo, sostienen la misma posición. Hacen caso omiso de la democracia que llevó al poder al Hamas, un grupo que desde hace un año no practica el terrorismo.

Desafío a cualquiera, por muy Solana que sea, a que me muestre un párrafo en el programa de Hamás donde se preconice la destrucción de Israel, como los neoliberales aseguran. Cuanto más podrán descubrir esto: “El Hamás islámico considera que la tierra de Palestina es una tierra islámica confiada a generaciones de musulmanes hasta el Juicio final”. Y añade: “Nadie puede renunciar a la mínima parte de ella”

Que nadie venga a decir ahora que el proceso de paz se bloqueó porque triunfó Hamas. Ese proceso está muerto desde fines de 1995: murió con Rabin, asesinado por un colono israelí (y no palestino) y difamado sistemáticamente por la derecha de su país. De forma semejante se dejó morir porque no hay interlocutores palestinos, luego de haber ayudado a morir a Arafat, prisionero en su cuartel general derruido a cañonazos; luego de haber ignorado la disponibilidad de Abu Mazen; y de años de iniciativas unilaterales de represión, colonización, descolonización, asesinatos selectivos, construcción del muro, puniciones colectivas y violaciones de todos los derechos.

Ya no es así ahora, porque el Hamás ha sido elegido democráticamente en medio de un cuadro internacional desolador, en el que la democracia ha sido reducida a pura técnica de sufragio. Es una organización de masas arraigada en el territorio, como lo prueban las obras sociales que alienta. Si se ha manchado las manos con actos terroristas, lo mismo han hecho todos los gobiernos de Israel, que debe reconocer la propia responsabilidad en la tragedia de los palestinos, tiene que comprender las consecuencias de la política israelí y norteamericana. Hamás debe optar por la política. De otro modo, todos seremos tragados por el agujero negro que se ha abierto con la ilegal guerra de Irak en el Gran Oriente Medio.

Radio Chango, 03/02/06