Foro Parlamentario Mundial: Declaración Final

Foro Parlamentario Mundial: Declaración Final
Hay que fortalecer la integración y cooperación como alternativas al neoliberalismo

El Sexto Foro Parlamentario Mundial, desarrollado en la ciudad de Caracas, en el marco del VI Foro Social Mundial, celebrado entre el 24 y el 29 de enero de 2006, con la asistencia de parlamentarios y parlamentarias representantes de los cinco continentes, presenta al final de las sesiones realizadas durante los días 26 y 27 de enero de 2006, la siguiente declaración:

Los parlamentarios y parlamentarias reunidos en el Sexto Foro Parlamentario Mundial en ocasión del VI Foro Social Mundial realizado en la ciudad de Caracas, reafirmando la Carta de Principios aprobada y adoptada por el Comité de Organización del Foro Social Mundial en Sao Paulo el 9 de abril de 2001, modificada y aprobada por el Consejo Internacional del Foro Social Mundial el 10 de junio de 2001, los compromisos adoptados en los Foros de años precedentes e inspirados en la lucha de los pueblos por lograr la dignidad y el respecto a los derechos humanos, políticos, sociales, económicos y culturales con el pleno convencimiento de que “otro mundo es posible”, basado en principios de libertad, autodeterminación, integración, cooperación, solidaridad, convivencia, paz y justicia social, como esencia para la plena realización del ser humano y de los pueblos del mundo, declaramos:

1. Asumimos el compromiso con la democracia, como un espacio abierto para el debate plural y diversificado de ideas y acciones de los diferentes movimientos sociales y para el pleno ejercicio de los derechos civiles y políticos de los ciudadanos y ciudadanas, de las organizaciones y asociaciones sindicales. Al respecto, los parlamentarios y parlamentarias debemos favorecer todas las acciones y mecanismos para fomentar y promover la democracia participativa en todos los ámbitos del poder local, regional, nacional y mundial.

2. Reafirmamos el logro a la paz como único camino para la convivencia entre los pueblos del mundo y para la resolución pacífica de conflictos internacionales. Nos pronunciamos contra la militarización de las relaciones internacionales cuyos efectos devastadores se hacen sentir en especial en América Latina y el Caribe, Asia, Medio Oriente y África. La lucha por la paz presupone la construcción de otro mundo con justicia social.

Es por ello que los parlamentarios y parlamentarias comprometidos como estamos con el logro de la paz de todos los pueblos del mundo promovemos mecanismos idóneos para la resolución pacífica de conflictos y denunciamos toda forma o tentativa de dominación militar, política o económica de un Estado sobre otro.

Destacamos y promovemos el papel fundamental de la participación de las mujeres en los procesos de paz tal como se expresa en la Resolución de la ONU Nº 1.325. Así como, en la lucha parlamentaria y social contra el imperialismo por la democracia y la justicia social.

Apoyamos el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino, su derecho al retorno a su tierra y a un Estado soberano e independiente. Igualmente el derecho del pueblo Saharawi a un Estado soberano e independiente. Exigimos la retirada inmediata de las tropas de ocupación de los Estados Unidos e Inglaterra, Italia y otros países en Irak y así también, el retiro de las tropas israelíes de todos los territorios árabes ocupados (los Altos del Golan, Cjisjordania y Franja de Chebaa). Rechazamos la decisión de construcción del muro en Cjisjordania por parte del Estado de Israel. Apoyamos el derecho del pueblo de Puerto Rico a su plena independencia y autodeterminación. Apoyamos la lucha del pueblo haitiano por su autodeterminación.

Igualmente manifestamos nuestro rechazo a la carrera armamentista y defendemos la supresión y prohibición general de armas nucleares, así como apoyamos la formalización de un tratado para reglamentar el comercio de armas ligeras y demandamos el respeto a la Convención de Ottawa sobre las minas antipersonales. Siendo oportuno, exigir enérgicamente el retiro de las múltiples bases militares norteamericanas y de la OTAN, haciendo un especial énfasis en la presencia de la Base de Guantánamo en el territorio nacional cubano utilizada para humillar y torturar detenidos. Así mismo, repudiamos el bloqueo impuesto por el gobierno de los Estados Unidos al pueblo cubano para doblegar su dignidad e integridad.

Condenamos el Plan Colombia, como otro caso de injerencia imperialista y militarización inaceptable de un país, que constituye una amenaza real y concreta para la estabilidad de la región, que hoy amenaza con extenderse en América Central por acuerdo de la última Cumbre de los Presidentes de esa Región. Así mismo, acompañamos todo esfuerzo en función de la salida política negociada por la paz en Colombia, en el caso de la actual negociación entre el gobierno y los grupos paramilitares, rechazamos el marco institucional con el cual se está desarrollando por cuanto legaliza la impunidad y el despojo de sus tierras a tres millones de campesinos y miembros de las comunidades indígenas y afrodescendientes actualmente desplazados obligados a vivir en condiciones de miseria absoluta en las ciudades.

Rechazamos el terrorismo en todas sus formas, incluyendo el terrorismo de Estado, y consideramos que la mejor forma de combatirlo es acabar con la pobreza, la injusticia, la exclusión, el analfabetismo, el desempleo, la corrupción y el burocratismo. Condenamos la doctrina de la guerra preventiva que es pervertida así como, la utilización del pretexto de la lucha contra el terrorismo para restringir libertades, violar los derechos humanos y golpear movimientos sociales. Como igualmente rechazamos la idea que califica como terrorista a los movimientos de resistencia de los pueblos. En este sentido, exigimos la inmediata extradición de Luis Posada Carriles por considerarlo un reo convicto y confeso de terrorismo.

3. Preocupados por la denegación de los derechos políticos, económicos, sociales y culturales de los pueblos, como obstáculo que se opone al desarrollo y a la integración de los mismos, reafirmamos el respeto a los derechos humanos y asumimos desde nuestros respectivos parlamentos acciones que coadyuven a la materialización del goce y ejercicio irrenunciable de todos los derechos y las libertades fundamentales de una forma indivisible e interdependiente. Especialmente, promoveremos el derecho a la educación liberadora y la salud como derechos sociales de carácter público. En este sentido, reclamamos el acatamiento inmediato de la sentencia de la Corte de Apelaciones del Onceno Circuito de Atlanta que hace justicia a los cinco prisioneros cubanos y en consecuencia, solicitamos su liberación y el retorno inmediato a su patria.

Reconocemos la creciente fortaleza de los movimientos en defensa del derecho a la diferencia en su oposición a la discriminación y el racismo de toda índole. Hacemos extensivo nuestro apoyo a los movimientos de defensa de grupos sociales hasta ahora oprimidos para que puedan alcanzar la justicia social.

4. El fortalecimiento a la integración y cooperación como alternativas al neoliberalismo. El modelo neoliberal impuesto a nuestros países ha ocasionado graves daños al aparato productivo, daños que han alcanzado mundialmente niveles sin precedentes en pobreza, inequidad, desigualdad y exclusión, afectando el desarrollo y sostenimiento y gobernabilidad de nuestros países. Lo que se ha reflejado en déficit en nutrición y alfabetismo, en la creciente propagación de enfermedades y atención sanitaria, en la ausencia o carencia de adecuados servicios públicos, en la falta de acceso a los recursos hídricos, así como en el deterioro ambiental, entre otros, que han provocado una creciente pauperización socio-económica de nuestras sociedades, en especial de los grupos sociales más vulnerables.

Celebramos el rechazo por los pueblos de Francia y Holanda del proyecto de Constitución europea que apuntaba a limitar la democracia, perpetuar el neoliberalismo y la subordinación de la política exterior de la Unión Europea a la OTAN. Apoyamos la resistencia de los trabajadores europeos al intento de liberalizar los servicios y de ponerlos en competencia entre sí para socavar los derechos sociales a beneficio de los grandes grupos económicos.

Los hechos han demostrado fehacientemente que las políticas neoliberales del modelo capitalista no conducen al desarrollo integral y sostenido de nuestros pueblos, muy por el contrario han reproducido el capital financiero internacional en detrimento de las economías regionales con una marcada asimetría en perjuicio de las condiciones de vida de sus ciudadanos y ciudadanas a través de los procesos de privatización que vulneran los derechos colectivos e impiden la acción rectora de los Estados para el logro del desarrollo nacional.

En este sentido, rechazamos aquellos tratados de libre comercio, diseñados en beneficio de las empresas trasnacionales y del capital financiero internacional, por ser proyectos de expansión económica y recolonización e ir en contra de los legítimos intereses de nuestros pueblos, violan las soberanías nacionales, agravan las condiciones de trabajadores y trabajadoras y atentan contra la dignidad del ser humano, tales como: Ronda de la OMC, ALCA, Acuerdo de Partenariato Económico UE-ACP.

Llamamos a instaurar lazos de cooperación genuina entre los pueblos y en tal sentido apoyamos la iniciativa “Enlazando alternativas 2” a realizarse en Viena del 10 al 13 de mayo durante la Cumbre de Jefes de Estado de América Latina y la Unión Europea. Igualmente convocamos para la V Cumbre de la Deuda Social y la Integración Latinoamericana a realizarse en Caracas del 25 al 27 de mayo de 2006.

En la VI Conferencia Ministerial de la OMC, celebrada en la ciudad de Hong Kong, durante los días del 13 al 18 de diciembre de 2005, quedó en evidencia que el Sistema de la OMC, lejos de resolver los graves problemas económicos y sociales de nuestros países, tal como se proclama en su preámbulo, en especial de los más afectados por la asimétrica relación comercial, ha contribuido a incrementar la pobreza y las desigualdades entre nuestros pueblos, favoreciendo los poderosos intereses de pocos países dado su dominio comercial.

Desde este punto de vista, los datos hablan por sí solos: más de 80 países todavía tienen ingresos per cápita inferiores a los de hace un decenio o más; la acumulación de riqueza ha llegado hasta el punto de que las tres personas más ricas del mundo poseen una fortuna superior al PIB de los 48 países más pobres; más de 3.000 millones de personas -la mitad de la humanidad- malviven con menos de un $1 al día. Y año tras año, no sólo se acrecientan las desigualdades entre regiones ricas y pobres, sino también entre los ciudadanos de un mismo país, incluidos países "desarrollados" como Estados Unidos y Gran Bretaña.

Rechazamos las presiones ejercidas para forzar la apertura de los mercados de los países en desarrollo, obligándolos a liberalizar sus servicios y a bajar sus aranceles sobre los productos industrializados e impedir su desarrollo tecnológico e industrial.

Exigimos la supresión inmediata de todos los mecanismos de subsidios a la exportación de productos agrícolas y reivindicamos los derechos a la soberanía alimentaria de los pueblos. Consideramos el agua como un derecho humano por lo tanto rechazamos su privatización.

Urgimos a los gobiernos a enfrentar con responsabilidad el flagelo de las grandes epidemias (Sida, Tuberculosis, Gripe Aviar, ...) haciendo prevalecer la salud pública sobre las ganancias de los grandes laboratorios farmacéuticos, reformando los Acuerdos TRIPS.

Por ello, es tarea de todos nosotros y una responsabilidad común y compartida, de luchar contra la imposición y aplicación del modelo capitalista neoliberal y, comprometernos a garantizar estructuras sociales y económicas accesibles para todos en igualdad de condiciones, a realizar los máximos esfuerzos para implementar modelos de integración y cooperación que beneficien a los pueblos, como vía para alcanzar las metas de reducción de la pobreza, el hambre y las enfermedades, así como lograr la protección y promoción de los derechos políticos, económicos, sociales y culturales de las personas en todos nuestros países, tales como: el ALBA, la SADC, la Carta de los Derechos Sociales, Económicos y Culturales.

5. Reafirmamos nuestro compromiso por un nuevo orden de relaciones internacionales y un mundo multipolar, con la inmediata revisión de las relaciones económicas entre los países y los órganos del sistema mundial de gobernabilidad, considerando los diferentes niveles de desarrollo social y económico, que en algunos países como es el caso de África, su participación en el comercio mundial es apenas del uno por ciento.

Estimamos que las recientes catástrofes naturales están demostrando la producción de preocupantes cambios climáticos causados por la acción de la civilización humana debido a la irracionalidad del modelo de producción capitalista y de las acciones gubernamentales irresponsables. Por ello ratificamos nuestro apoyo al Protocolo de Kyoto y a cualquier iniciativa internacional que tenga por fin la protección del medio ambiente a través de un nuevo modelo de desarrollo económico, social y cultural sustentable. Exhortamos al Gobierno de los Estados Unidos, a que suscriban tan importante Tratado Internacional.

Consideramos fundamental para la humanidad que los gobiernos nacionales impulsen políticas de Estado en materia de medio ambiente para su preservación y recuperación. Así mismo, ratificamos el pleno derecho soberano que tienen las naciones donde se encuentra la Amazonía y rechazamos cualquier intento imperialista así como de cualquier entidad internacional sobre ellas.

6. Reivindicamos la poderosa presencia de los movimientos populares, uno de los sujetos importantes en la construcción de alternativas que impugnan fuertemente al modelo capitalista en su fase de globalización neoliberal. Presencia en la que destacan los movimientos sociales, los pueblos y comunidades indígenas y originarios. En especial destacamos la victoria de los sectores populares en Bolivia y la elección a la presidencia de su líder indígena Evo Morales.

Reconocemos la lucha de las mujeres que han logrado una mayor participación e los parlamentos nacionales y estatales. Su aportación a la Democracia en sus países y su aportación para dar a este mundo una política social y humanista. Saludamos y nos congratulamos por el triunfo de la Presidenta Michelle Bachelet electa democráticamente en el vecino país de Chile.

7. Las y los asistentes al Sexto Foro Parlamentario Mundial realizado los días 26 y 27 de enero de 2006 en la ciudad de Caracas, República Bolivariana de Venezuela, nos manifestamos en contra de la Ley HR4437 que pretende autorizar la construcción de un muro a lo largo de la frontera entre México y Estados Unidos, y exigimos que la solución a la emigración sea con base en el Derecho Internacional, y no a la militarización, la fuerza y la criminalización de inocentes.

Acordamos presentar en nuestros respectivos parlamentos la solicitud de Declaración de Condena al respecto.

Declaramos que este muro inhumano sería un monumento al fascismo y la intolerancia.

8. Ratificamos nuestro compromiso en consolidar la red parlamentaria internacional, como un espacio abierto a las corrientes de pensamiento para el examen profundo de las relaciones y la adopción de una agenda común, para el debate y definición de mecanismos concretos que reflejen en un plan de acción el sentir de nuestros pueblos frente al imperialismo y su globalización neoliberal. Tal convencimiento nos lleva a plantear desde este Foro el impulso de un parlamentarismo social que en la calle y con los pueblos refunde nuestras democracias desde sus bases, a través de la participación y protagonismo popular. A partir de esta propuesta se ha de instrumentar un plan de acción.

Este Foro hace un reconocimiento a esa larga lista de hombres y mujeres que han dado su vida por los ideales de construir una sociedad libre, justa e igualitaria. En especial, rendimos homenaje a Schafik Jorge Handal quien, tal como diría en una oportunidad el cantor del pueblo venezolano Ali Primera, “los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos”.

Caracas, 26 y 27 de enero de 2006, República Bolivariana de Venezuela