¿Cómo canalizar la colaboración ciudadana?

¿Cómo canalizar la colaboración ciudadana?

 Mientras nuevas iniciativas del llamado “periodismo ciudadano” proliferan en Internet, otras pioneras se extinguen. Las expectativas topan a veces con una realidad imprevista que supera a las buenas ideas, ganas e ilusión de sus promotores. Es como dirigir un concierto de colaboradores ciudadanos para tocar una pieza conjunta. Pero además, componiendo la partitura sobre la marcha y sin haber ensayado antes.

Hace unas semanas cerraba su actividad Bayosphere, proyecto impulsado por Dan Gillmor, uno de los más conocidos apóstoles del periodismo ciudadano. Autor del libro We the Media, sobre el impacto que la colaboración ciudadana puede tener en el periodismo, había decidido pasar a la acción con Bayosphere.

Altas expectativas

Un año después, Gillmor lamenta en su mensaje público de despedida: “Muchos menos ciudadanos (de los esperados) participaron, estaban poco interesados en colaborar entre ellos y la respuesta a nuestras iniciativas ha sido desalentadora. Haría las cosas de distinta forma si empezara de nuevo”.

Gillmor reconoce con abrumante sinceridad las lecciones aprendidas. Entre ellas, que limitar la participación no es malo porque aumenta en la calidad total de las intervenciones. Pero incluso la voluntad y responsabilidad del participante no son suficientes. Gillmor admite que los voluntarios precisan de orientación, saber cuál es la finalidad del proyecto y qué tareas pueden hacer.

Seguirá en el periodismo participativo pero desde la organización sin ánimo de lucro Center for Citizen Media, en la creencia de que la manera en que se comunica y el rol de la audiencia han cambiado para siempre.

Diari Parlem, periodismo voluntario valenciano

Los proyectos basados en el voluntariado son una tendencia creciente, también en España. Los impulsa la voluntad de convertirse en una fuente alternativa a los medios establecidos. Es el caso, por ejemplo de Diari Parlem, publicación online valenciana destinada a “dotar a sectores progresistas y valencianistas de una herramienta comunicativa que dé voz a la pluralidad que otros medios marginan”, explica Pere Fuset, coordinador de Diari Parlem.

Diari Parlem publica unas diez noticias al día además de otros contenidos. Sólo filtran aquellas aportaciones redactadas de manera ofensiva. En la coordinación participan cinco personas y planean crear también tres ediciones comarcales. Sus creadores confían en crecer lo suficiente para profesionalizarlo algún día, pero por ahora “es una buena escuela y un buen escaparate”, asegura Fuset.

El Correo crea Enlace

La conciencia de que la colaboración de la audiencia es un camino sin retorno está llegando también a las redacciones de los medios tradicionales. El diario El Correo, del grupo Vocento, ha incorporado recientemente la sección Enlace, cuyos contenidos son creados por los lectores. Todas las aportaciones aparecen online y una selección de ellas, por limitaciones de espacio, se publica en la versión impresa. Todas las colaboraciones son editadas ortográfica y gramaticalmente. Tan sólo dejan de publicarse las que no respetan las normas básicas de respeto.

El Correo busca con Enlace captar a un sector que a la prensa en general se le escurre entre las manos. “En el siglo de los móviles e internet la prensa también debe volverse interactiva si queremos llegar a ese público joven que todos los periódicos echamos en falta”, explica la jefa de sección Montserrat Lluis. En la primera semana de funcionamiento se inscribieron doscientas personas como colaboradores.

Filtrar, editar y comprobar

Canalizar y gestionar la participación de la audiencia online es, sin duda, una de las cuestiones más delicadas. Tradicionalmente, los medios editan las aportaciones para asegurar su veracidad, comprobando la identidad, y su calidad, corrigiendo los textos. Mantener ese proceso en Internet se convierte en una pesadilla. Sistemas de registro de usuarios y de filtros por palabras aligeran la tarea pero no la sustituyen. La frecuencia y cantidad de los envíos que llegan a las redacciones online empujan a muchas a decidirse por filtrar a posteriori, una vez se publican.

Incluso la BBC, que hasta hace poco editaba todas las aportaciones ha optado por establecer dos sistemas de moderación: la pre-moderación y la post-moderación. La primera es la que venía haciendo hasta ahora. En cada espacio de debate de su sección Have Your Say aplica una u otra, en función de los grados de pasión e intemperancia que pueda generar. Y aun así hay momentos en que el alud de vehemencia es ingobernable. No es extraño que el foro “¿Están las protestas justificadas?” sobre la viñeta de Mahoma esté ya cerrado.

Más allá de la opinión

Aun así, los foros, pre o post-moderados, son un coto controlado. ¿Pero qué pasa cuando las aportaciones van más allá de las opiniones? Si en lugar de cientos de criterios, se reciben cientos de fotografías o vídeos, de testimonios, de crónicas noticiables. ¿Están las redacciones preparadas para gestionarlo, para guiar al ciudadano en su aprendizaje como colaborador del medio, para asegurar la veracidad, para proteger sus derechos?

Además de la voluntad de ponerlo en práctica, se precisa una estrategia basada en cuatro pilares: recursos, orientación, motivación y un acuerdo explícito. Hace falta tiempo para procesar, comprobar y filtrar todo lo que se recibe. Es decir, personal y recursos adecuados. Muchos medios cuentan ya con periodistas dedicados en exclusiva a esta tarea. Algunos de los colaboradores ciudadanos se convierten en habituales y pueden mejorar su labor con la orientación adecuada. OhMyNews!, pionero en este modelo periodístico, imparte sesiones regulares de formación para sus “periodistas ciudadanos”.

OhMyNews! remunera las colaboraciones económicamente con una pequeña cantidad, pero no siempre es necesario hacerlo, según qué función tengan las aportaciones ciudadanas en la estrategia del medio. Existen también otro tipo de compensaciones posibles. Depende de la motivación en cada caso. Lo que es imprescindible es que motivación y compensación se correspondan.

Código de práctica

Por último, las colaboraciones ciudadanas han de estar sujetas a un acuerdo que concrete tanto las obligaciones y derechos por cada parte, como la propiedad intelectual de la colaboración. Ante el creciente aumento de experiencias de periodismo participativo, el Sindicato de Periodistas de Gran Bretaña e Irlanda ha elaborado un código de práctica en relación con los testigos colaboradores. Asegurar la fiabilidad de las fuentes, la adecuada remuneración y protección de derechos intelectuales de los colaboradores son algunas de las preocupaciones que cubre el código.

La estrategia y el código son las primeras partituras del concierto periodístico con ciudadanos. Que suene o que truene depende de mucho más.

La Vanguardia, 13/02/06