Russell Jacoby: Plan conservador para eliminar la libertad académica en la sala de clases universitaria

Russell Jacoby: Plan conservador para eliminar la libertad académica en la sala de clases universitaria
PROYECTO CENSURADO

Traducción: Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS.info)

Por siglos, la sala de clases de la educación superior ha sido un asilo para el debate honesto, garantizado por la libertad académica. El profesor o profesora de la universidad, uno de los últimos "individualistas gruñones", tenía libertad para enseñar sus temas a su propia manera, desde su propia óptica. La interpretación de la materia enseñada era una facultad del profesor, no la imposición de un dogma "liberal" o "conservador'.

Por los pasillos de la academia ha pasado una variedad amplia de perspectivas, desde Newt Gingrich y William F. Buckley Jr. a Noam Chomsky y Albert Einstein.

En su artículo "El Nuevo PC", Russell Jacoby analiza un nuevo movimiento extremista conservador que se propone imponer su propia visión de "equilibrio político" en la educación superior. Estos conservadores ven la academia como una "cama caliente" de actividad progresista liberal que trabaja para adoctrinar a la juventud de EEUU en la ideología izquierdista, citando estudios que concluyen que las facultades de la mayoría de las universidades son progresistas de manera aplastante. Temen que estos miembros liberales de la facultad estén abusando de los estudiantes que profesan sistemas de creencias conservadoras y a fin de remediarlo, empujan la regulación del mundo académico para monitorear la expresión de la teoría y de la opinión de los profesores.

En la vanguardia de este movimiento está David Horowitz y su organización "Estudiantes para la Libertad Académica" (SAF), una suerte de "perro guardián" académico. Los consejos de SAF y sus estudiantes miembros, cuando vigilan "abusos" tales como el material polémico de un curso, anotan la fecha, la clase y el nombre del profesor. Se confabulan para acumular una lista de incidentes o de citas, y consiguen testigos para fabricar una queja. En el mundo académico, muchos ven estas acciones como un nuevo McCarthismo, un esfuerzo por olfatear a quienes no suscriban la estructura de creencias ‘dominante’ en la nación.

Incoherencias del "pluralismo" conservador

Más allá de su grupo de estudiantes vigilantes, Horowitz también está defendiendo un "Programa de Estudiante de Derecha" que, irónicamente, alega proteger la libertad académica. Propone algunas ideas que son de consenso, por ejemplo, "los estudiantes serán calificados solamente en base a sus respuestas razonadas y conocimiento apropiado de los temas y de las disciplinas que estudian, no en base a sus creencias políticas o religiosas" (1), pero Jacoby advierte que la libertad académica extendida a los estudiantes al final se volcará fácilmente en libertad para los profesores.

En la sociedad de derecha de Horowitz, los estudiantes tendrían el derecho de oír a todos los lados de todos los temas todo el tiempo. El principio número 4 de su programa de derechos académicos indica que los planes de estudio y las listas de lectura "deben reflejar la incertidumbre y el carácter no resuelto de todo el conocimiento humano" y proveer al "estudiantes de fuentes y puntos de vista disidentes cuando sea apropiado”. Sin embargo, el programa no aclara dónde están esos puntos de vista disidentes, ni cuándo resultan apropiados.

El sitio web de SAF tiene una sección para que los estudiantes denuncien "abusos" y quejas sobre sus experiencias académicas. Leyendo cuidadosamente estas proclamas, Jacoby encontró a un estudiante divulgando un "abuso" en una introducción de la clase Solución de Conflictos y Estudios de Paz "en que los enfrentamientos militares fueron objeto de burla".

El estudiante se quejó que "no sólo estudiando la resolución del conflicto debíamos hacer cumplir la idea de que los medios no violentos eran la única fuente legítima de autodefensa”. Jacoby precisó esta ironía: "Probablemente, el profesor de estudios de paz debió dedicar igual tiempo a los estudios de guerra”. De acuerdo a este principio, ¿a la Universidad de la Guerra del Ejército de EEUU debería exigírsele enseñar pacifismo? Bajo este punto de vista, el movimiento parece un tanto ridículo.

Amenazas físicas… y económicas

Varios autores, incluyendo a Jacoby, precisan la hipocresía del foco de Horowitz en las humanidades y en la educación en general. Los conservadores que sienten tal urgencia en proteger los derechos de los estudiantes conservadores en las humanidades y balancear el cociente liberal/conservador de la facultad no libran ninguna acometida para equilibrar las desigualdades en las escuelas de negocio donde la tendencia, a menudo, parece ser la contraria, con los liberales en minoría. Y como precisa Jacoby, "por supuesto, no comunican tales desequilibrios a la fuerza de policía, al Pentágono, FBI, la CIA, y otros equipos del gobierno donde las estacas parecen lejos más altas y donde, probablemente, los seguidores de Michael Moore están escasos de fuentes”.

A pesar del circo evidente, este movimiento plantea una verdadera amenaza al mundo académico. Si pasa o no un Proyecto de Ley de Derechos del Estudiante (Student Bill of Rights) en cualesquiera de las legislaturas de estado, donde está parado a esta fecha de la primavera 2005, no parece tan importante cómo influiría la opinión pública. Este movimiento ya ha orquestado ataques y lanzado palos a un número de profesores sólo porque sus puntos de vista se inclinaban a la izquierda.

Ward Churchill, de la Universidad de Colorado, fue amenazado con despido por usar el término "pequeño Eichmanns" al describir a los trabajadores del Centro Mundial de Comercio (2). Oneida Mernato, profesora de ciencias políticas del Metropolitan State College de Denver, también fue acosada por su impronta liberal en la clase (3) y, más recientemente, el auto proclamado anarquista David Graeber fue despedido, según él cree por su actividad política personal y por apoyar a un organizador de los estudiantes que él sintió que fue injustamente tratado (4, 5).

Horowitz también apunta a afectar a otras áreas de la implicancia del gobierno en la academia, específicamente el financiamiento. Proclamando que los académicos son "una elite privilegiada que trabaja entre seis a nueve horas a la semana, ocho meses al año por un sueldo anual de cerca de 150.000 dólares" (6), las demandas de Horowitz van más lejos que "denunciar a los cobardes que profitan de nuestras universidades a expensas de los alumnos y de los contribuyentes que pagan sus sueldos”. El senador del estado Larry Mumper arguyó: "Siendo nosotros bastante moderados como legisladores conservadores, ¿por qué continuamos apoyando a las universidades que vuelcan a los estudiantes tras la cerca y contra las mismas políticas de sus padres cuando votaron por nosotros?' (7).

Notas:

1. Students for Academic Freedom. "The Student Bill of Rights”. http://www.studentsforacademicfreedom.org/essays/sbor.html.
2. ibid.
3. ibid.
4. http://www.villagevoice.com/people/0523,interview,64691,24.html.
5. "Early Exit" http://www.insidehighered.com/news/2005/05/18/yale.
6. Mattson, Kevin.
7. Mattson. Kevin.

Fuentes:

The Nation
Title: "The New PC
Author: Russell Jacoby
Date of Publication: April 4, 2005
Student Researchers: Vanessa Dern, Theodora Ruhs

(*) El Proyecto Censurado (Project Censored) es un programa de la Universidad Sonoma State, California, que todos los años emite un estudio sobre 25 grandes noticias ocultadas por la gran prensa de EEUU. Estas "25 historias top" sobre grandes temas sustraídos del debate periodístico ofrecen una radiografía actualizada de la sociedad estadounidense, cuyo conocimiento permite comprender mejor los designios del imperio. Los textos completos pueden verse (en inglés) en http://www.projectcensored.org/censored_2006/index.htm#1
(**) Títulos y subtítulos del traductor.

Argenpress, 04/03/06