'Cazapatentes' en Estados Unidos

'Cazapatentes' en Estados Unidos
Los expertos hablan de una epidemia que pone trabas a la innovación

El régimen de patentes en Estados Unidos está fuera de control. En apenas seis años se concedieron un millón de patentes. De ellas, 151.079 fueron otorgadas en 2005 y 181.000 en 2004, el doble que en 1990. El volumen es tal que los expertos hablan de una "epidemia" que puede poner en peligro la innovación, por el incremento de las demandas judiciales. Para ilustrar esta locura y sus riesgos, los expertos ponen como ejemplo el litigio entre las compañías NTP y Research In Motion (RIM), que pudo haber dejado sin servicio de mensajería celular BlackBerry a millones de usuarios.

Las primeras patentes empezaron a concederse en Estados Unidos en 1790, pero no se contabilizaron hasta 1836. La Oficina de Patentes y Marcas (USPTO) tardó 75 años en rebasar el listón de un millón de patentes, marca que se logró en agosto de 1911. Un cuarto de siglo después se alcanzaban los dos millones. Y en 1961, los tres millones. La progresión ha sido espectacular desde entonces. Los cuatro millones se rebasaron en 1976, los cinco millones, en 1991, y los seis millones, en diciembre de 1999. La patente siete millones se concedió en febrero pasado a la multinacional petroquímica Dupont, que le servirá para proteger una de fibra biodegradable que tendrá usos en el sector textil.

[La Oficina de Patentes y Marcas es una agencia del Departamento de Comercio de los Estados Unidos. Su función principal es la de proveer protección legal a las invenciones que han sido aprobadas luego de haber pasado por una rigurosa evaluación y también registrar marcas comerciales. A través de la preservación, clasificación, evaluación y diseminación de información de patentes y marcas, la oficina fomenta las invenciones e innovaciones, los adelantos tecnológicos y el quehacer científico y comercial].

Reclamaciones

En Estados Unidos se patenta todo, cualquier idea o creación que se pasa por la cabeza, hasta el punto que cada año se presentan 350.000 solicitudes ante la USPTO.

Un estudio de la National Academy of Sciences revela que el 95% de las peticiones de patentes terminan por recibir la luz verde, frente al 65% de Europa y Japón.

La progresión no es menos espectacular cuando se observa el número de demandas que se presentan ante los tribunales contra las compañías que utilizan las invenciones protegidas sin permiso o sin pagar. Se calcula que cada año se presentan en torno a unas tres mil quejas con reivindicaciones multimillonarias de pago, tres veces más que las que se contabilizaban en los años ochenta.

Es el recurso que tienen los inventores para recoger los frutos de su ingenio y que está creando una verdadera trama de "caza patentes" en Estados Unidos. Esto se debe, según los expertos, a que el régimen actual tiene unos agujeros que lo hacen vulnerable ante compañías "tapadera".

El motivo es simple. Una buena parte de las patentes que se han concedido durante los últimos años en Estados Unidos es para proteger "ideas" y no inventos que se estén comercializando.

El caso más sonado es el de Thomas Campana, fundador de la firma NTP. Su idea de mandar mensajes electrónicos a través de dispositivos portátiles puso en jaque a la compañía canadiense RIM.

NTP denunció en 2002 a la propietaria de BlackBerry y llegó hace diez días a un acuerdo por el que

la citada Research In Motion le deberá abonar 612,5 millones de dólares para zanjar un litigio que podría haber llevado al apagón de su servicio a millones de abonados en Estados Unidos.

No es la única firma tecnológica con problemas. Microsoft se enfrenta en la actualidad a 40 casos de infracción de patentes. Cisco Systems tiene siete demandas simultáneas, pero ahora opta por una táctica ofensiva y el año pasado registró mil patentes para evitar batallas legales como las que ha tenido que afrontar RIM.

El Congreso de Estados Unidos quiere poner coto a esta situación y está considerando reformar el actual sistema para contener esta oleada de demandas. Una maniobra que se topa con el rechazo de las organizaciones profesionales de inventores, como la Professional Inventors Alliance (PIA), que considera que los dueños de las patentes tienen el derecho de decidir cómo se usa su propiedad y por cuánto.

La Professional Inventors Alliance advierte de que la reforma que patrocina el congresista tejano Lamar Smith tendrá un impacto "enorme" en las universidades, inventores independientes y propietarios de pequeñas empresas. Y denuncian que muchas compañías extranjeras, como la mencionada Research In Motion, están robando o pueden robar las innovaciones estadounidenses, lo que supone una amenaza para la seguridad económica y nacional de Estados Unidos.

Los inventores consideran que el régimen que propone el Congreso "debilitará" el mejor sistema de patentes del mundo y lo hará vulnerable frente a lo que denomina "piratas internacionales".

Los expertos toman distancia y explican que por su naturaleza, las patentes son imperfectas, porque puede parecer que incentivan la innovación cuando en realidad le dan un control completo a su propietario que limita la invención.

Proteccionismo

Dos estudios de las universidades de Harvard y de Berkeley demuestran que los países que introducen reglas muy proteccionistas para las patentes no observan un incremento de la innovación en su mercado nacional. Y advierten de que la calidad de las patentes en Estados Unidos está cayendo.

Los estudios reconocen que proteger los derechos de los propietarios de patentes es importante, pero opinan que se debe ser cuidadoso a la hora de conceder patentes a ideas que son obvias o muy amplias, y explican que a la hora de hacer respectar esos derechos se deben tener en cuenta los intereses de la sociedad.

Es el caso de la NTP. La oficina de patentes USPTO volvió a revisar las que concedió a la firma con sede en el Estado de Virginia y las declaró inválidas, lo que no evitó que la empresa Research In Motion tuviera que pagar una cuantiosa compensación para escapar del apagón de su servicio. Estados Unidos, concluyen, está fallando en todos los sentidos.

El País, 12/03/06