Andalucía: La Universidad pone nota

Andalucía: La Universidad pone nota
El informe sobre las calificaciones de la Hispalense hace mella en profesores y alumnos

Un informe del Rectorado de la Universidad Hispalense ha abierto el debate sobre la calidad en la enseñanza y ha provocado que se señalen como culpables a profesores, alumnos, Administración y otros muchos factores que pueden influir en el hecho de que algunas asignaturas cuenten con bajos porcentajes de calificaciones bajos. Los profesores de la comunidad universitaria sevillana han generado de forma espontánea un foro de discusión a través de listas de correo en el que analizan las causas de este hecho. Las organizaciones estudiantiles y las delegaciones de alumnos de las facultades más afectadas han alzado la voz también en defensa de sus intereses y han reclamado más atención a sus demandas.

El debate que ha generado el informe del rector, Miguel Florencio, a partir de unas declaraciones que realizó a este periódico el 25 de febrero, sobre los altos porcentajes de suspensos en 117 de las 3.249 asignaturas impartidas en la Universidad Hispalense, ha continuado hasta hoy. Desde la publicación de dicho análisis y de la dimisión de un jefe de departamento de la Facultad de Biología (a la que pertenece Medio Físico, una de las asignaturas con mayor número de cateados), muchos profesores de diferentes áreas han manifestado su opinión a través de una lista de correo que circula como foro improvisado en Internet.

Una de estas últimas aportaciones la ha realizado el profesor del Departamento de Estadística e Investigación Operativa de la Facultad de Matemáticas, Joaquín Muñoz, quien ha criticado la falta de rigor del estudio del Rectorado que, a su juicio, debió estar elaborado en base a otros muchos factores, además de los utilizados, como cambios de programa o de profesorado. "No se puede ser tan alegre en conclusiones a partir de unos datos. Hay que hacer análisis más profundos", opina el profesor, para quien es tan "atípico" que haya muchos suspensos como que haya "un 100% de sobresalientes".

Precisamente, son todos estos factores los que se han ido analizando sucesivamente a lo largo de estas semanas. Muchos profesores demandan más financiación para poder desarrollar correctamente sus clases, otros critican la masificación, algunos se quejan del absentismo y la falta de motivación de los alumnos y otros reconocen que, a pesar de no ser los únicos culpables, los docentes deben revisar sus métodos de enseñanza. "Que haya asignaturas con suspensos no significa que profesor y alumnos sean malos", alega Muñoz.

Para Carlos Granado, antiguo jefe de Departamento de Ecología de los Peces en la Facultad de Biología, que dimitió como reacción al informe, el descenso de las calificaciones está directamente relacionado con la baja nota de corte que se establece tras selectividad en su Facultad. "La nota de corte ha bajado de siete o seis a cinco. Cuanto más baja es esa nota menor es el nivel de los alumnos", afirma. Granado asegura que existe una "inquietud larvada" entre el profesorado y considera que la solución tiene que encontrarse "entre todos" pero, en su opinión, "es el rector el que tiene la autoridad para tomar decisiones a partir de las conclusiones de los foros de discusión".

El Rectorado, que no se ha pronunciado acerca de las últimas declaraciones de dicho foro, llevará a los futuros Consejos de Gobierno las propuestas de mejora de cada departamento para tomar medidas si es necesario. Por el momento, en muchos departamentos se ha comenzado a hacer reformas. En la mayoría ha habido inclusión de parciales o fórmulas para apoyar las calificaciones de los alumnos a través de trabajos complementarios o procedimientos de participación de los alumnos. "En muchos asignaturas se han introducido más exámenes o se han hecho mejoras para facilitar las cosas a los estudiantes", afirma Cintia, una de los representantes de la Delegación de Alumnos de la Facultad de Biología. Como en este centro, otros profesores han tratado de rebajar las exigencias de sus materias.

  • La plaza de defensor universitario sigue sin ocuparse en algunas universidades
    Un informe del Rectorado de la Universidad Hispalense ha abierto el debate sobre la calidad en la enseñanza y ha provocado que se señalen como culpables a profesores, alumnos, Administración y otros muchos factores que pueden influir en el hecho de que algunas asignaturas cuenten con bajos porcentajes de calificaciones bajos. Los profesores de la comunidad universitaria sevillana han generado de forma espontánea un foro de discusión a través de listas de correo en el que analizan las causas de este hecho. Las organizaciones estudiantiles y las delegaciones de alumnos de las facultades más afectadas han alzado la voz también en defensa de sus intereses y han reclamado más atención a sus demandas.

Una vía usual de traslado de quejas de parte del alumnado al profesorado o al rector es la que facilita la figura del defensor universitario. Como ya publicó este diario el 20 de diciembre de 2005, varias universidades andaluzas continúan sin tener ocupada esta plaza, a pesar de estar aprobada dentro de los estatutos derivados de la reforma de la Ley Orgánica Universitaria

Una de las universidades que todavía tiene pendiente la ocupación de dicha plaza es la Hispalense. Desde el Rectorado se asegura que está previsto que el puesto se ocupe, pero aún no hay establecido ni candidato ni plazo.

Varios colectivos de alumnos han demandado la existencia de esta figura. "Lo pedimos desde el primer día. Esperamos que a la menor brevedad se ocupe esta plaza", afirma Inmaculada Beltrán, responsable del Consejo de Alumnos de la Universidad de Sevilla. "Hay en otras universidades, pero en ésta aún no porque aquí el sistema es feudal", critica Francisco Soriques, del Sindicato de Estudiantes.

Lo cierto es que a través de esta figura muchas universidades andaluzas pueden gestionar sus quejas, un gran puñado de ellas referidas a los sistemas de evaluación y a las bajas calificaciones. Algunas instituciones llevan más de una década con esta figura en funcionamiento, aunque en otras apenas se acaba de crear.

En Córdoba, por ejemplo, la figura existe desde 1990. Ricardo Veroz es el defensor en la UCO desde diciembre de 2004 y a finales del año pasado realizó su primer informe. Respecto a las asignaturas con elevados índices de suspensos, Veroz afirma que él no ha recibido nunca una queja formal, aunque sí de forma verbal. "Generalmente hay quejas sobre asignaturas concretas pero no terminan por formalizarse, son sólo de palabra". En la Universidad de Granada el puesto existe desde hace varias décadas bajo el título de Vicerrectorado de Planificación, Calidad y Evaluación Docente.

En Málaga, donde el año pasado se tramitaron 83 quejas, el defensor, Pérez de Vargas, que ocupó el cargo en mayo de 2004, solicitó la creación de un reglamento marco para las revisiones de pruebas.

En Cádiz y Jaén, la creación de este cargo también es reciente. El defensor gaditano, Juan Manuel López Alcalá, dijo que su objetivo era la participación. "Hay un trabajo por delante para animar a los que nos deben transmitir las quejas, pero también para que nuestras recomendaciones sean asimiladas como un afán de mejora de la calidad", dijo López Alcalá.

En la Onubense, el defensor, Eduardo Gomero, destacó que en enero pasado recibió "una lluvia menuda de quejas sobre evaluaciones, recalificaciones o relaciones con el profesorado".

La Universidad de Almería tramita unas 150 quejas de alumnos anualmente, la mayoría sobre mala calificación o "falta de atención" de profesores a la hora de resolver sus dudas. El encargado de tramitar estas quejas es un Inspector de Servicios que hace las funciones del defensor del alumno hasta que el claustro haga el nombramiento. Como en Almería, en la Universidad Pablo de Olavide aún debe elegirse al candidato a defensor.

En la Universidad de Sevilla, muchos alumnos desconocen la existencia de esta figura e, incluso, en las delegaciones existe la opinión de que los alumnos no son participativos en las quejas. Un ejemplo lo constituye la Facultad de Medicina donde, en la última Asamblea de Facultad, únicamente asistieron 40 de los 1.700 alumnos del centro. "No se pringan por miedo a que los suspendan o por la creencia de que quejarse no valdrá para nada", explica Elena Martín, estudiante de 3º y uno de los miembros de la Delegación de Alumnos. Hasta ahora, como otros delegados, las demandas las han llevado al Inspector Docente, que es el encargado de vigilar para que se cumpla lo establecido por cada centro.

  • El alumnado se queja de la falta de coordinación y de la masificación
    Un informe del Rectorado de la Universidad Hispalense ha abierto el debate sobre la calidad en la enseñanza y ha provocado que se señalen como culpables a profesores, alumnos, Administración y otros muchos factores que pueden influir en el hecho de que algunas asignaturas cuenten con bajos porcentajes de calificaciones bajos. Los profesores de la comunidad universitaria sevillana han generado de forma espontánea un foro de discusión a través de listas de correo en el que analizan las causas de este hecho. Las organizaciones estudiantiles y las delegaciones de alumnos de las facultades más afectadas han alzado la voz también en defensa de sus intereses y han reclamado más atención a sus demandas.

Los alumnos han reaccionado también ante las últimas informaciones sobre "malas notas" de la Hispalense. Las opiniones son dispares pero, en general, los estudiantes coinciden en la falta de coordinación a la hora de compatibilizar las prácticas con la teoría y en la masificación. En la mayoría de casos, estos problemas se han trasladado a las Juntas de Facultad, donde se deberán debatir para encontrar soluciones.

El Sindicato de Estudiantes considera que no se debe aumentar la nota de corte para lograr una mejor calidad docente. "Proponemos que dicha nota se establezca en función de las necesidades sociales y no de las plazas", explica Patricia Lappi, miembro del Sindicato. Otros estudiantes consideran que debería haber más restricciones para luchar contra la masificación. "Las clases con 100 personas dificultan la enseñanza", alegan los miembros de la Delegación de Alumnos de Biología, donde, según aseguran, falta coordinación entre prácticas y horas de estudio.

El Consejo de Alumnos de la Hispalense (Cadus), coincide con el Rectorado. "Estamos contentos con la actitud del Consejo. Ahora hay que esperar a que se tomen medidas", afirma Inmaculada Beltrán, del Cadus. Algunas de estas medidas ya se han tomado. "Los profesores del departamento de Energía y Mecánica de Fluidos han cambiado la forma de evaluar y han añadido un parcial", explica Gonzalo Rodríguez, delegado en la Escuela Superior de Ingenieros.

El País, 14/03/06