La decadencia de Occidente, según José Luis Sampedro

La decadencia de Occidente, según José Luis Sampedro
"La senda del drago" es el título de su nueva novela en la que sigue más crítico y combativo que nunca: contra Bush, contra las grandes organizaciones económicas mundiales, contra el neoliberalismo, el neoconservadurismo estadounidense, o contra el llamado choque de civilizaciones.

El economista, escritor y académico José Luis Sampedro vive, desde hace tiempo, parte del año en Tenerife. Una tierra, cuyos dos de sus símbolos: el drago y el Teide le han servido para componer su nueva novela, una reflexión sobre la crisis de Occidente y sobre "determinadas actitudes humanas ante este ocaso". "La senda del drago" es el título de la nueva novela de José Luis Sampedro, publicada por Areté (Plaza & Janés), y un libro que el propio autor presentará a finales de este mes en Tenerife y, en abril, en Madrid. Una novela en la que se podrían encontrar muchos tintes y rasgos autobiográficos, aunque el escritor precisa que "yo no escribo lo que he vivido, sino que vivo lo que voy escribiendo".

En "La senda del drago", José Luis Sampedro, a sus 89 años, sigue más crítico y combativo que nunca, y lo hace contra Bush, contra las grandes organizaciones económicas mundiales, contra el neoliberalismo, el neoconservadurismo estadounidense, o contra el llamado choque de civilizaciones que acuñara Huntintgton.

El libro se divide claramente en dos partes. En la primera, Martín Vega, el protagonista, emprende un viaje imaginario y metafórico abordo del buque "Occidente", "que hace aguas", y donde, a través de los personajes que se va encontrando, se van estableciendo reflexiones acerca de la actualidad, que está enmarcada en 2003 cuando Estados Unidos decide invadir Iraq. Un buque que surca un océano en el que se encuentra con otros navíos, como Islám, India o China.

"Occidente decae"

Y una segunda parte en la que Martín, que trabaja en la OMC (Organización Mundial del Comercio) va destinado a Tenerife para hacer un trabajo en Africa, y donde gracias al amor de una mujer, Runa, y a la singular naturaleza de la isla, se encuentra consigo mismo y se queda en esa tierra tomando una posición ante la vida.

"Occidente decae y con eso arranca mi relato. Pero me importan más las actitudes humanas ante ese ocaso, y eso es lo que trato en la segunda parte de la novela, sobre el escenario del Teide", dice este autor que durante años fue catedrático de Estructura Económica de la Universidad Complutense.

El autor de "La sonrisa Etrusca", "El río que nos lleva" o "El amante lesbiano", que hasta los 62 años no vio publicada su primera novela, dice en el libro "Pero ¿cómo es posible que esta enorme máquina, con tantos inventos a mano, no siga adelante?", en clara referencia a Occidente. Y es que para Sampedro "en la decadencia de un sistema social se multiplican los fallos, sobre todo -dice- por las crecientes discordancias entre sus subsistemas componentes y su declinante adaptación a los retos externos. Es el fenómeno de envejecer, que conozco muy bien", precisa.

Otro de los factores que hacen que el viejo Occidente esté, por así decirlo, un poco patas arriba es, según Sampedro, "su idolatría" por el dinero. "Una de las indebidas prepotencias es la de la economía neoliberal, con su idolatría al dinero por encima de todas las cosas y del mercado como suprema guía de las decisiones, aunque eso no es todo, claro", añade.

Críticas

En "La senda del drago" hay también una clara crítica a los organismos económicos mundiales, como la OMC. Uno de los personajes del libro lee estas iniciales como "Organización Manipulada por Conspiradores". "Algunos de estos organismos -explica el escritor- son lamentables. Muchos tienen utilidad, sobre todo instrumental. Pero el conjunto está aplastado por el ciego egoísmo de los poderosos. Ahí está el ejemplo de Bush, nombrado su embajador en la ONU a un enemigo declarado de esta organización", recalca.

Todos estas reflexiones encuentran su sentido y su relax en la segunda parte del libro, donde el protagonista se queda en Tenerife "a salvo y felices" con Runa, una mujer más joven que en una isla en el Lago Grande de este navío llamado Occidente. Una situación podría pensarse parecida a la del propio escritor, casado felizmente con la poeta y traductora Olga Lucas, más joven que él. "Si el amor fuese Verdadero y la Verdad fuese enamorada, las personas nos salvaríamos. Pero eso significaría haber llegado a otro Occidente", concluye el autor.

Heraldo, 20/03/06