México: "La izquierda neoliberal no resolverá los problemas": González Casanova

México: "La izquierda neoliberal no resolverá los problemas": González Casanova
Critican intelectuales en la Universidad de Guadalajara el sistema político mexicano

Esta mañana, en un abarrotado auditorio Salvador Allende de la Universidad de Guadalajara, se efectuó un mano a mano entre un grupo de reconocidos intelectuales que han acompañado al zapatismo todos estos años y el subcomandante Marcos. Contra lo que pudo esperarse en principio, las participaciones fueron muy distintas entre sí, y a la vez compartieron entendimiento, inclusive entusiasmo, por la otra campaña, actualmente en curso.

Entre otras coincidencias, criticaron y condenaron el sistema capitalista en general y el actual sistema político de México. La reprobación fue unánime, como fue la idea de que la única salvación posible está en los de abajo, es decir, la inmensa mayoría de los mexicanos.

Si bien la pregunta inicial era "¿Otra teoría?", y se cuestionaba el papel de los intelectuales en la transformación del país, o como cómplices del poder y del sistema, las participaciones abordaron directamente la situación nacional y el papel de la otra campaña ante el futuro del país. Para abrir la sesión en que hablarían una veintena de pensadores, el subcomandante Marcos trajo a colación unas palabras de Elías Contreras, el personaje vivo y muerto de la novela Muertos incómodos: "La resistencia es detener el destino que impone el de arriba, justo el tiempo preciso para hacer la fuerza necesaria y destruir entonces esa desgracia y al que nos la procura.

"Si las policías y ejércitos son los comisarios del buen comportamiento frente al despojo, la explotación y el racismo -agregó Marcos-, ¿quién cuida del buen comportamiento en la reflexión intelectual, en el análisis teórico? Si el sistema jurídico que viste de racional y humana la violenta imposición del capital tiene jueces, vigilantes, policías y cárceles, ¿cuáles son sus equivalentes en la cultura en México, en la investigacion y en la academia, en la producción teórica, el análisis y el debate de ideas?"

Refiriéndose a parte del establishment cultural, expresó: "No hay diferencia apreciable entre un libro de superación personal y las revistas Letras Libres, Nexos, Quién y TV y Novelas, ni en la redacción ni en el precio, ni en el lugar que ocupan en los Sanborns de Carlos Slim. Si acaso, en que se venden más las dos últimas. En el contenido, todas ofrecen el espejo imposible de los que arriba son los que son".

Ubicó a los intelectuales "que navegan dirigiendo discretas o descaradas coqueterías al sistema. Desde la antesala del poder, haciendo méritos, están en tránsito hacia arriba. Se ponen en las banquetas con un letrero que reza: 'se hacen discursos, se justifican programas gubernamentales, se amenizan fiestas'".

Pablo González Casanova caracterizó la situación de manera muy abarcadora, y dijo que este es "un sistema de luchas electorales distraccionistas, con candidatos que se fotografían como actores de cine y otros que hacen gestos bravucones y paternalistas con ofertas de que sí cumplirán, sin aclarar bien qué cumplirán, y sin la menor intención de cambiar nada que afecte el actual modelo de dominación y acumulación capitalista".

Un sistema de gobierno, añadió, "en el que todos los congresistas o la mayoría necesaria vota contra los derechos de los pueblos indios, por la entrega de la televisión, la radio y las comunicaciones a Televisa y otras grandes compañías, y que al mismo tiempo premia a los propietarios de las minas y asociados concediéndoles el gas butano, que por su irresponsabilidad criminal mató a decenas de mineros.

"Una Suprema Corte de Justicia que de antemano juzga a favor de los patrones y de sus funcionarios públicos y privados, quienes sólo son acusados de cometer delitos cuando en algo rompen el pacto neoliberal. Un Presidente que declara de viva voz que a su cargo está 'un gobierno de los empresarios, con los empresarios y para los empresarios', y que ésa es la más notable verdad que ha dicho a lo largo de toda su gestión."

Resumiendo lo que la otra campaña ha develado en su recorrido por medio México, González Casanova enumeró "un programa depredador que ha hecho de la megacorrupción, el narcocapitalismo, el capitalismo de casino, la base de la destrucción del tejido nacional y social, y del enriquecimiento súbito de una serie de multimillonarios que ocupan lugares de excelencia a escala mundial y que se han enriquecido al ritmo de la privatización de las empresas y los bienes públicos, de la ocupación 'por el libre comercio' de las tierras y los territorios costeros, rurales, urbanos; de la desnacionalización velada y abierta de la planta industrial, de los transportes, las comunicaciones, las carreteras, los silos, los mercados, los puertos y aeropuertos, las aduanas, así como los recursos energéticos, del suelo y el subsuelo, de los mares, lagos, ríos, fuentes de agua y espacios del aire.

"Un sistema de gerentes para la crisis de las empresas públicas y sociales, al que suceda otro de gerentes civiles y militares de la crisis del capitalismo salvaje en México. En fin, una moral pública destrozada pero a la que sucede otra que se crece al castigo, a la que no va a detener nada ni nadie ni en México ni en el mundo, hagan lo que hagan el imperialismo y el capitalismo por sobrevivir con políticas neofascistas en que sus líderes se han quedado al desnudo, carentes de credibilidad cuando abren la boca para defender la democracia y los derechos humanos, mientas muestran día a día ser sus más abiertos enemigos."

Más adelante, González Casanova hizo una caracterización de "todos esos jóvenes excluidos y muchos más que no pueden aceptar la lógica del voto útil ni la del mal menor o del menos malo de la izquierda neoliberal, de la centroizquierda con neoliberalismo social, pues la mejor de las opciones, si la hay como persona y formación político-social, no presenta la menor posibilidad (históricamente comprobada) de resolver los problemas de los excluidos, es decir, de las cuatro quintas partes del pueblo mexicano".

En un repertorio que incluyó a Paulina Fernández Christlieb, Raúl Páramo, Ana Esther Ceceña, Francisco Pineda, Jorge Regalado, Carlos Aguirre Rojas, Jorge Alonso, Fernanda Navarro, Héctor de la Cueva, Sergio Rodríguez Lazcano y otros intelectuales afines al zapatismo, moderados por Miguel Alvarez, el historiador Andrés Aubry asentó: "La producción de conocimientos no nace solamente del análisis y del saber, sino también de la acción, de la lucha. La calle, la cárcel, el monte, una huelga, las barricadas de todos los tiempos, la resistencia y la rebeldía en contexto represor, también son cognitivos".

Siguiendo el pensamiento de Fernand Braudel e Immanuel Wallerstein, y la noción de los "tres pisos", Aubry expresó: "Desgraciadamente, todos los movimientos antisistémicos se equivocaron de piso: se quisieron subir al piso estatal, es decir, tomar el poder para cambiar los otros dos. Allí los agarró el sistema interestatal, ofreciéndoles la distracción del ejercicio del poder para supuestamente transformar los otros dos pisos. Nunca lo lograron, tan sólo controlaron sus clases peligrosas y, por tanto, legitimaron el Estado, es decir, el sistema, sin transformar a la sociedad que los encaramó en la silla del poder".

En referencia a los zapatistas y la otra campaña, afirmó que "por primera vez en la historia moderna no se equivocaron de piso: ambas escogieron el piso de abajo, 'la gente humilde y sencilla'. No les importa el Estado, como muestran las juntas de buen gobierno (JBG), que han instaurado un poder que no es el poder del Estado, sino la devolución del poder a los de abajo, en donde 'todos fuimos gobierno', hasta por turno, para evitar privilegios o una posible corrupción".

Adriana López Monjardín señaló que las opciones de alternancia que se dicen de izquierda, lo que se proponen es "hacer gobernable lo invivible", en referencia a las condiciones reales de vida de la mayoría de la gente.

Para Luis Hernández Navarro, la otra campaña comprende "una franja de la nación real, cuya existencia no es registrada en las versiones oficiales sobre nuestra realidad. Una porción del país de la que la mayoría de los políticos se acuerda sólo cuando hay elecciones.

"Y esa enorme porción del país expulsada de los beneficios del desarrollo y de la representación política genuina, está llegando a una situación límite. Una gran distancia separa al mundo de la política formal de partes cada vez más importantes de la sociedad mexicana. El deterioro de la clase política es severo. Los partidos representan cada vez menos las nuevas categorías sociales que están surgiendo en México."

En un trabajo enviado desde España, Marcos Roitman consideró que "rebeldía y democracia se unen en la otra campaña y abren la puerta a pensar la democracia desde los valores éticos y de compromiso con la defensa de la humanidad. Son parte de un proyecto transformador. Su valor estratégico convierte su propuesta en debate de futuro. Desconocerlo, ignorarlo o despreciarlo es realizar una acción inquisitorial propia de quienes tienen miedo del debate democrático".

Para Gilberto López y Rivas, "la democracia autonomista se fundamenta en una construcción de poder y ciudadanía desde abajo". Pensando en la experiencia zapatista, los municipios autónomos y las JBG, "tan similares a los gobiernos consejistas, es significativo que Rosa Luxemburgo hiciera una defensa de las culturas originarias indicando que ellas tienen mucho que enseñar por sus tendencias colectivistas".

A punto de concluir el acto, irrumpieron unas 30 trabajadoras sexuales, muchas de ellas cubriéndose el rostro, que reivindicaban sus derechos y acusaban al gobierno estatal y a la policía de abusos. Subieron al estrado, rodearon a Marcos y tomaron el micrófono que acababan de soltar los intelectuales. "Este país está hecho de mierda, de esos políticos que no sirven para nada", dijo una. Las saludó una cerrada ovación.

La Jornada, 22/03/06