Fracasa el plan de la ONU para tratar a tres millones de enfermos de sida

Fracasa el plan de la ONU para tratar a tres millones de enfermos de sida
Cada año mueren 570.000 niños porque ni ellos ni sus madres reciben los medicamentos

La ONU anunció ayer que la gente que recibe fármacos antisida en los países pobres se ha triplicado en dos años: de 400.000 a 1,3 millones. Pero la noticia es mucho peor de lo que parece. El dato revela el fracaso del plan 3x5 de la propia ONU, que preveía haber medicado a tres millones de pacientes para estas fechas, y eso que el objetivo de ese plan no era muy ambicioso, puesto que las personas que necesitan esos fármacos son más del doble. Sólo una de cada 10 embarazadas recibe el tratamiento: como consecuencia, 2.000 bebés nacen infectados al día, y 570.000 niños mueren cada año.

Con todo, los avances en el acceso a los fármacos antivirales evitaron cerca de 300.000 muertes prematuras el año pasado, durante el cual 50.000 personas con VIH empezaron a medicarse cada mes. Además, gracias a la introducción de genéricos, los precios de varios antivirales se han reducido entre un 37% y un 53% en los dos últimos años. El informe se presentó ayer en Ginebra por dos agencias de la ONU: la dedicada específicamente al sida (Onusida) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

"Cerca de 570.000 niños menores de 15 años mueren de sida cada año, y la mayoría adquirieron el sida de su madre", subraya el informe. Casi todos esos contagios de madre a bebé se podrían evitar administrando un fármaco a la madre antes del parto, pero en el periodo del plan 3x5 de la OMS (de 2003 a 2005) no llegaron a recibir ese fármaco ni el 10% de las embarazadas seropositivas.

Los propios niños no salen mejor parados. Ahora mismo necesitan fármacos cerca de 660.000 menores de 15 años -casi todos en el África subsahariana-, pero sólo el 5% recibe el tratamiento. Los 570.000 niños que mueren de sida cada año suponen, sin embargo, el 15% de las muertes totales por sida.

El jefe de sida de la OMS, Kevin de Cock, citó ayer varias causas para explicar el relativo fracaso del plan 3x5. La principal es que "faltan un millón de trabajadores sanitarios en el África subsahariana", dijo De Cock en Ginebra, "y éste es probablemente uno de los obstáculos más formidables para el futuro".

Otros factores que han contribuido al fracaso del 3x5, según el alto responsable de la OMS, han sido la escasa coordinación entre las organizaciones cooperantes, las provisiones inadecuadas de medicamentos y la escasez de fondos.

La ayuda mundial para combatir el sida en el Tercer Mundo alcanzó al final de 2005 los 6.900 millones de euros, casi el doble que dos años antes. La mayor parte de esos fondos provienen de Estados Unidos, el Fondo Mundial (contra el sida, la tuberculosis y la malaria) y el Banco Mundial. Pero Unaids calcula que se precisan otros 15.000 millones de euros anuales para que los tratamientos lleguen a las personas que los necesitan, y para el resto de acciones esenciales.

Las agencias de la ONU confían en que, de conseguir esos fondos, el Tercer Mundo llegará al acceso universal a los fármacos antivirales para 2010. Pese al relativo fracaso del plan 3x5, las agencias resaltan que las mejoras más destacadas se han logrado precisamente en el África subsahariana -la región más castigada por el VIH, con 2,4 millones de muertos en 2005, y 3,2 millones de nuevos infectados-, donde el número de personas medicadas se ha multiplicado por ocho en los últimos dos años (cierto que partiendo de unos modestísimos 100.000 pacientes).

Algunos países han mostrado, de hecho, que el plan es viable. En el periodo de aplicación del plan 3x5 (entre 2003 y 2005), Malawi ha pasado de 3 a 60 centros públicos dispensadores de antivirales, y Zambia, de 3 a 110. En todo el mundo, 18 países han cumplido los objetivos del 3x5, al proveer antivirales a la mitad (o más) de los ciudadanos que los necesitaban.

"Los últimos dos años nos han dado mucha experiencia", afirma De Cock, "y ahora intentamos utilizarla para concentrar los futuros esfuerzos en superar los obstáculos más persistentes. Lo más importante es que la ampliación de la prevención, el tratamiento y los servicios asistenciales contra el sida contribuya al fortalecimiento de los sistemas de salud en general".

El País, 29/03/06