Marcos Roitman: Democracias sin demócratas

Marcos Roitman: Democracias sin demócratas

Cuanto más se predica vivir en sociedades democráticas más se degrada la condición humana. A principios del siglo XXI emergen con fuerza movimientos étnicos, de género, culturales, medio ambiente y de clase que defienden con tesón sus derechos frente a la arbitrariedad del poder sistémico. La resistencia contra la explotación demuestra que la democracia no forma parte del capitalismo. Salvo que optemos por corromper el concepto, neoliberalismo y democracia tampoco se complementan. Lograrlo es el objetivo de los ideólogos defensores de la razón cultural de occidente. Para ello emplean todo tipo de estrategias. Es un proceso largo. No dejan nada al azar. En el participan especialistas: sociólogos, economistas, literatos, politólogos y publicistas. Tanques de pensamientos. Abren un frente y luego otro y así hasta copar todo el campo de batalla, que no es otro que el de la consciencia, la vida ética y digna.

El primer enfrentamiento se da en el campo del lenguaje. Imponer una denominación de origen a la palabra democracia. Lanzan una propuesta para el consumo social. Poseen una fábrica de conceptos y como productores pretenden ganar este envite. Cuentan con medios de comunicación y centros especializados de difusión. Elaboran la propuesta para mercado. Su uso debe generalizarse, estar en boca de millones de gentes, gritando, jadeando y pidiendo democracia, aunque no comprenda, ni sepa su significado. Basta con que la pronuncie. Lo estratégico, repetir y repetir la voz, hasta la saciedad. El éxito se obtiene cuando se ha transformado como la coca-cola en la chispa de la vida. Pero la democracia ni es la chispa de la vida, ni acaba con la sed, cuestión que tampoco logra la coca-cola. Pero han ganado la batalla. Hay democracia porque se consume, se pronuncia su voz y todos se declaman vivir en países democráticos. Por consiguiente, la democracia se transforma en hacer guerras preventivas, luchar contra el mundo islámico, avalar el choque de civilizaciones, torturar en Guantánamo, consentir asesinatos políticos, bombardear países ejes del mal, profundizar la miseria, el hambre, la explotación, el comercio de esclavos, el subdesarrollo, asumiendo que no hay solución a los problemas humanos. Bajo esta premisa, son demócratas Berlusconi, Aznar, Bush, Blair, Fox y Salinas de Gortari y sus partidos políticos. Se homologan y se convierten en democráticas practicas autoritarias y proyectos totalitarios. Es un triunfo de la sin razón. Democracias sin demócratas.

Si la voz es tan amplia y ambigua que permite incorporar personajes corruptos e inmorales, no extraña el descrédito de la misma, cuyo resultado son los altos indices de abstención. Aunque ya veremos eso no supone problema alguno para la definición lingüística de democracia representativa. Sirva un ejemplo expuesto en otra ocasión: en Italia, el trabajo de Manos limpias por casos de corrupción: en 1992 hubo un total de 6 mil 59 imputados, entre los cuales 438 eran diputados y senadores de un total de novecientos, 873 empresarios, mil 373 empleados de partidos políticos, 978 funcionarios públicos y 2 mil 993 personas en prisión preventiva. En 1994 se procesaron a dos tercios del parlamento italiano. Pero la institución siguió incólume. Como respuesta, en 1995 se despenalizaron las acciones corruptas. En las elecciones de 2001 hay 24 diputados electos que ya habían sido condenados en sentencia firme por corrupción, de ellos 23 pertenecen al partido de Berlusconi y como dato complementario, de los 61 diputados en juego en la región de Sicilia, todos lo fueron para ese partido. En todo el llamado mundo libre, que no democrático, encontramos casos no menos graves. Incorporan jueces que prevarican, generales de ejercito que cometen tortura, banqueros, políticos, empresarios o cardenales pederastas, traficantes de mujeres, droga, lavado de dinero, niños, maltratadores. En Chile miembros del gobierno de Pinochet y por tanto cómplices de crímenes de lesa humanidad siguen en el parlamento. En todos los países del primer mundo: Francia, Gran Bretaña, Holanda, Alemania, Suiza entre otros otros hay representantes electos acusados de prácticas corruptas. Los escándalos son continuos. Sin embargo se ufanan de serlo y ninguno renuncia. Sus países son estadísticamente democracias consolidadas. Figuran en los índices de democracia, según credibilidad y calidad de las instituciones, en los puestos mas altos. Cuando ello sucede solo cabe concluir: la democracia no identifica comportamientos humanos. La definición se constriñe a una realidad virtual y sintetiza un ritual suficiente para satisfacer su enunciado.

Al ser representación simbólica de órdenes institucionales se legitima por otros medios. La democracia se identifica con edificios, sillones vacíos, coronas regias, parlamentos, bandas presidenciales, ordenadores, urnas, votos, censos y padrones electorales. Se representa en la división de poderes, defensores del pueblo, del menor, de las mujeres. Se pueden adicionar cuantas categorías quieran. Ministerios, dependencias, configurar nuevas técnicas cualitativas o cuantitativas. Incluso las libertades públicas y privadas, de reunión, asociación y expresión adoptar nuevas maneras acorde las tecnologías. La democracia informática o democracia digital. Categorías mas acorde con una tertulia televisiva o congresos de avispados, que los hay. Pero la fábrica de elaboración de democracia representativa continua trabajando, no deja nada fuera de control. Mientras otros discuten sobre la sociedad de la información, si la democracia debe ser digital o informática, los hacedores del orden sistémico proceden a dar una vuelta de tuerca. Descartada la democracia como forma de vida. Es necesario trasmutar la noción de bien común que la acompaña. Ahora expresa una acción represiva en manos del poder político. Debe interpretarse como un obedecer, cumplir y acatar la ley en beneficio de la razón de estado. El bien común es ante todo disciplina dentro del orden. Bienvenido el Gran hermano. Se trata no de ciudadanos, sino operadores sistémicos que actúan en el marco de una economía de mercado. Consumidores recurrentes. Sumisión y control en el interior de un Estado totalitario cuyos dispositivos de seguridad garantizan no el monopolio, sino el uso de la violencia para reprimir las luchas democráticas. Así se cierra el círculo de la democracia representativa. Sus principios básicos son los siguientes: Primero se aísla y se desvincula de la práctica. Desparece el sujeto y se desarticula la ciudadanía política. Se Inicia un proceso de despolitización. A continuación su análisis se torna autorreferencial. El paso siguiente en universalizar el concepto y perder el carácter temporal del hecho democrático. Sin tiempos, no han propuestas, alternativas, ni sujeto político. Su definición se hace neutral y su valoración objetiva. Se configura como un conjunto de reglas de juego donde se habla de mayorías y minorías, poliarquías, consensos, alternancias, estabilidad, elecciones, etcétera. De tal manera se puede adjetivar como inadjetivable. Emerge como un acto de regulación normativa. Conjunto procedimientos que permiten mantener el funcionamiento de las instituciones del Estado por medio de la elección de una élite que gobierna. La democracia termina siendo una técnica procedimental para elegir élites que administran y gestionan la razón de estado. De esta forma se presenta como un modelo. Por ello se puede descomponer haciendo posible cualquier combinación de partes. Piensese en Haití. Los votos pasaron de la basura y los estercoleros a ser sumados a la primera mayoría relativa y evitar una segunda vuelta. En eso consiste la democracia representativa. Ese es su valor intrínseco. Técnica electoral. Mayorías y minorías, votos nulos, blancos. Listas abiertas, cerradas. Abstención. El aval internacional, aprobó dicha solución como esencia del valor de la democrática mundial.

Por ello, lo primero es rescatar el concepto de democracia y no permitir que el pensamiento neoliberal y el capitalismo se apropie de su definición e indique el itinerario del debate. La lucha teórica es una lucha política y en ella la guerra por la palabra es fundamental. No podemos dejar que el concepto de democracia pierda el valor estratégico, forma parte de un proyecto de sociedad anticapitalista, con dignidad , justicia social y paz. La democracia es una práctica social, una forma de vida. Si no se ejercita no existe. Articula conflictos, disenso. Asume la radicalidad de la diferencia no la igualdad. Es un poder constituyente, se expresa como una realidad contingente y sufre involuciones. La democracia es una práctica plural de control y ejercicio del poder desde el deber ser del poder. De aquí su componente ético irrenunciable. Su explicación se relaciona con sus consecuencias. En eso consiste ser demócrata. asumir la responsabilidad de los actos que se realizan. No hay eximentes. En democracia no se puede hacer lo que se quiere. Es un proyecto político fundado en la ciudadanía plena, en la construcción del bien común entendido como la vivencia de la acción del yo ciudadano. Es un mandar obedeciendo. Construye ciudadanía. Hoy se ve en la experiencia de las juntas del buen gobierno. Leyes buenas, justas y que se cumplan. Se piensa globalmente en todos los ordenes, el político, el social, económico, cultural, étnico y de genero. No es procedimiento, aunque lo requiere. Es una propuesta política donde se trata de desplegar todas las facultades del ser humano. Sin sellar a ser , no se puede vivir en democracia. Su relación con el poder, deviene de como ejercerlo y practicar la ciudadanía. No es lo mismo representación democrática que democracia representativa. No de un estatus concedido por el estado, es una existencia en la alteridad y la diferencia. Hoy se concreta como señala la Sexta Declaración de la Selva Lacandona en una lucha por el techo, la tierra, el alimento, la salud, la educación, la información, la cultura, la independencia, la justicia, la libertad y la paz. Sin ello tampoco hay espacio para un proyecto democrático ni para la dignidad humana. Por ello la rebeldía democrática es parte de la otra campaña y expresa la necesidad de pensar la democracia desde los valores éticos y de compromiso con la defensa de la humanidad y de un proyecto transformador que no se hace declamando la democracia, sino construyendo alternativa. Su valor estratégico la convierte en una propuesta de futuro. Desconocerla, ignorarla, no debatirla o despreciarla es realizar una acción inquisitorial propia de quienes tienen miedo al debate democrático. Democracias sin demócratas.


Ponencia presentada y leída en el Encuentro de Trabajadores intelectuales con la Otra Campaña: ¿Otra Teoría?. Guadalajara, Jalisco, 21 de Mayo de 2006.

Rebelión, 31/03/06