María José Rodríguez Rejas [1]: La reforma de la educación superior en España: la formación al servicio del mercado [2]

María José Rodríguez Rejas [1]: La reforma de la educación superior en España: la formación al servicio del mercado [2]
Publicado orixinalmente na Revista Memoria, Nº 143, enero de 2001, México. Remitido a fírgoa pola sua autora

El Informe Universidad 2000 es el documento clave para comprender el rumbo de la reforma de la educación superior en España. Más conocido como Informe Bricall [3], se dió a conocer públicamente en marzo de este año [4] y fue enviado recientemente a las Cámaras para su discusión. Contiene tanto un diagnóstico de los cambios requeridos para “modernizar” y mejorar la “calidad” de la educación universitaria y no universitaria, como los lineamientos para ponerla en marcha. La composición de los participantes en la discusión y elaboración del Informe, así como la del Patronato que lo respaldó y financió, no es un dato nimio para explicar el sentido claramente empresarial de la reforma [5]. Comparando el contenido del Informe con los documentos de la OCDE y del propio Banco Mundial (BM), no cabe duda de que España es un alumno aventajado para responder al capital a la altura de sus necesidades.

Ciertamente, la enseñanza superior, y en concreto la Universidad, presentan problemas reales que demandan solución y hay que preguntarse si las nuevas generaciones de científicos y profesionales están siendo formadas para responder a la altura de las necesidades de un país dependiente, con serios problemas políticos que ameritan solución, con niveles crecientes de exclusión (desigualdad social, desempleo encubierto, precarización del trabajo), manifestaciones de racismo cada vez más preocupantes [6], etc. Sin embargo, cuando la pregunta básica deja de ser “¿qué proyecto de universidad y educación superior pública requiere el desarrollo integral del país, en todas sus expresiones?”, y su lugar es ocupado por “¿que tipo de formación requiere el mercado para mejorar el rendimiento del capital?”, la respuesta no podía ser otra que el Informe Bricall.

Sentido y contenido del Informe Universidad 2000

El enunciado que sirve de base al desarrollo del documento se estructura a partir de la conexión entre las siguientes proposiciones: 1) Las sociedades modernas están experimentando un complejo cambio estructural como consecuencia de los avances científicos y la difusión de nuevas tecnologías “singularmente, las tecnologías de la información y de las comunicaciones (TIC)” (p.97); 2) Este proceso de cambio conduce a una redistribución entre los distintos sectores de la actividad económica (terciarización de la economía) y, por tanto, a una redistribución de la ocupación, generando nuevas necesidades de formación y aprendizaje, 3) A su vez la gran rapidez de difusión de las TIC requiere de un acelerado ritmo de adaptación de las instituciones y empresas para “concretar efectivamente las potencialidades de mejora de la productividad” (p.99) y del intercambio comercial aprovechando “El descenso de los costos en telecomunicaciones” (p.101). De tal manera que la flexibilidad y adaptabilidad en el aprendizaje son cruciales. 4) Como consecuencia, las instituciones de educación superior [7] deben adaptarse lo más pronto posible a las actuales condiciones de cambio y asumir el importante papel que sin duda les tocará jugar tanto en el área de Investigación y Desarrollo (I+D) como en la formación de recursos humanos.

Por tanto, es desde las nuevas necesidades de reproducción del capital que se hace el diagnóstico de los cambios requeridos en la organización y financiamiento de las instituciones de educación superior. Consideramos que hay tres grandes ejes que atraviesan las áreas temáticas en que está estructurado el documento [8] y que dan cuenta, de forma sintética, de las transformaciones a nivel organizativo y financiero previstas.

Financiación pública del sector empresarial

En tanto, se señala que la mayor parte de la financiación continuará siendo pública, la planeación en términos de formación, objetivos y organización apunta claramente a la privatización del gasto público en beneficio de las empresas por la vía del financiamiento indirecto:

  1. El fortalecimiento de vínculos en I+D con los sectores empresariales a través de asesorías, proyectos conjuntos que requieren objetivos afines, participación de personal docente e investigador en proyectos empresariales y de “agentes económicos” en órganos de gobierno de la Universidad, en la elaboración de los planes de estudio, y en el ejercicio de la enseñanza, da cuenta de una Universidad al servicio del sector empresarial y del consiguiente desvío de fondos públicos. La creación de Institutos de investigación responde al mismo esquema [9].
  2. El acento en el desarrollo de los estudios de formación profesional en detrimento de la formación científica -véase el punto 2 de este apartado- implica crear la fuerza de trabajo idónea que requieren los empresarios (relación costo-capacitación-salario) con cargo al erario público.
  3. El incremento de la participación privada en el sistema de financiación (mixto) se centra en el aumento de las aumento de tasas de matrícula y cobros por “prestaciones” de todo tipo. La creación del becas-crédito es otra forma de beneficiar al sector privado, directamente a través del cobro de intereses e indirectamente en cuanto una parte de dicho crédito, cuyo destino es satisfacer la formación de una fuerza laboral a la medida del capital, será cubierto con gasto público (al menos en un principio).

Un paso más en la privatización encubierta de la Universidad procede de su concepción como “proveedora de servicios”. Nótese que éstos no son adjetivados como públicos y que en el contexto del documento pueden perfectamente interpretarse en su calidad de privados. En este sentido, pasa a ser una cuasi empresa más, en comunidad de intereses con el resto del sector empresarial y al margen de los intereses y responsabilidades sociales que le dieron su razón de ser. A partir de esta concepción se justifica: a) el cobro de tasas y servicios [10], señalando que el coste de los estudios es relativamente bajo para los “usuarios”, aunque no se explica respecto a qué es bajo; y b) la organización y gestión empresarial [11] de la Universidad (“racional” y “eficiente” y con “controles de calidad”) que la permitan competir con otras universidades. A su vez, la gestión empresarial se relaciona con la procuración propia de recursos (tasas, creación de empresas por los propios grupos de investigadores, creación de sociedades de capital-riesgo, patrocinio y mecenazgo de empresas, etc.) -en defensa de la “autonomía universitaria”, se dirá-.

Terciarización y tecnificación de la educación superior

Tras el argumento de mejorar la Formación Profesional (FP) tal cual está hoy concebida (titulaciones de educación superior no universitaria) -que sin duda es una necesidad-, el concepto de lo “profesional” se abstrae sin más y se amplia al conjunto de la educación superior (universitaria y no universitaria). De esta manera, en lugar de perfeccionar la FP lo que se hace es justificar el desmantelamiento de la educación científica, propia de la Universidad. La reforma de las titulaciones y el contenido de los programas transforma a la Universidad en la principal proveedora de fuerza laboral para el sector servicios (incluidas las actividades relacionadas con las TIC) y las ramas técnicas, al tiempo que crea una élite altamente especializada en investigación [12]. Suscribiendo las recomendaciones de la Declaración de Bolonia, firmada por la mayoría de los países miembros de la Unión Europea, se establece que la formación impartida en los ciclos de tres años ha de ser relevante para el mercado laboral [13]. Las múltiples posibilidades de titulación (ofreciendo incluso certificaciones por cursos aislados) y los contenidos centrados en la “capacidad para aprender” [14] (saber hacer) en detrimento del conocimiento, tienden a conformar una oferta laboral diversificada, flexible, con gran facilidad de reconversión y adaptabilidad en tiempos breves y a bajos costos (“formación a lo largo de la vida”). Es decir, se trata de diseñar una educación centrada en el desarrollo de habilidades y no del conocimiento.

Las recomendaciones para realizar tales objetivos implican:

  1. Implementar el sistema de créditos en todos los niveles para garantizar la flexibilidad y superar los bajos indicadores de eficiencia terminal, evitando el derroche de recursos y el incremento de costos que ello conlleva. “Se podría atribuir un número especial de créditos... a cada estudiante, el cual los utilizaría en su matrícula. Una vez consumidos -tanto si los niveles a los que optara han sido ya superados como si no- terminaría su derecho a proseguir sus estudios” (p.197), si bien el estudiante no estaría limitado temporalmente a la utilización de esos créditos.
  2. Transformar los métodos y estilos de enseñanza para adecuarlos al perfil de estudiantes adultos y de tiempo parcial que pasará a ser común en los distintos niveles de formación (reconversiones profesionales, cursos de capacitación para empresas, etc.). Para reducir costes de aprendizaje se sugiere desarrollar la educación a distancia aprovechando las TIC (tutorías y cursos virtuales). Esta nueva concepción de la educación requiere contratar personal “pertinente”, a tiempo parcial y con un régimen flexible de contratación; lo cual, desde luego, implica tener una planta laboral más flexible y con costos más bajos.

En este contexto, las Humanidades quedan relegadas a “una formación generalística” (p.118), en cuanto materias transversarles a todas las áreas de conocimiento. No se trata solamente de una pátina de cultura general para contrarrestar el embrutecimiento, además fomentarían la rentable cultura del ocio y del consumo. A las Ciencias Sociales se les asignan más bien fines de gestión y planeación.

Gestión empresarial y verticalismo en las formas de gobierno universitario

Puesto que la profundización de la relación Universidad-empresa es crucial para satisfacer con eficiencia y “calidad” las nuevas demandas generadas por el cambio social y económico, se recomienda eliminar la “rigidez estructural” y el “burocratismo” de la actual estructura de gobierno universitaria, dando paso a “un sistema gerencial que diferencie entre lo académico y lo económico” (gestión profesionalizada). A grandes rasgos, la estructura universitaria sería transformada de la siguiente manera:

  1. Un Claustro con menor tamaño y atribuciones [15], relegado prácticamente a un órgano de consulta. Las razones que se argumentan para ello son la tendencia al “asamblearismo”, que entorpece la agilidad en la toma de decisiones, y el hecho de que “mediatiza y condiciona al Rector en su capacidad de gestión”.
  2. El reforzamiento de la autoridad del Rector, asistido por un Gerente profesional a cargo de la gestión económica y administrativa.
  3. Una nueva Junta de Gobierno transformada en máximo órgano de decisión, con representación de sectores empresariales, hecho que hasta ahora no reconoce la legislación vigente.
  4. El Consejo Social, que es el órgano de “participación de la sociedad en la Universidad” (sindicatos y asociaciones empresariales) encargado de la aprobación del presupuesto y el programa de la Universidad, se vería reforzado en el de marco general de modificaciones previsto; más aún cuando se le asigna un papel fundamental en la captación de recursos externos (asesorías, contratos, comercialización de los productos de investigación, etc.).

Además se prevé la creación de una Agencia de Acreditación, que contaría con participación externa, y que estaría a cargo del proceso de evaluación “de la calidad” de los proyectos, programas y desempeño en función de la asignación presupuestaria otorgada. Las ayudas y subvenciones se renovarían de acuerdo con su dictamen, pudiendo incluso recomendar ante la administración el cierre de aquellas universidades que no respondan a los patrones de “calidad” establecidos.

¿Por qué esta reforma y no otra?

A raíz de la presentación pública del Informe, el Sr. Bricall declaraba en una entrevista “La verdad es que no está claro hacia dónde vamos, pero sí lo que tenemos que abandonar” [16]. La pregunta inmediata que algunas personas se hicieron fue ¿cómo puede ser tan irresponsable el director y promotor del Informe para abanderar un proyecto que no sabe hacia dónde se dirige ni cuáles serán sus resultados? ¿Es posible determinar, con la firmeza que plantea el Informe [17], lo que hay que “eliminar” y “mantener” sin conocer el qué y el para qué del proyecto?

Sin embargo, el Sr. Bricall, especialista en economía política, y los demás participantes en la elaboración del Informe no sólo saben perfectamente hacia dónde van y lo que quieren hacer, sino cómo llevarlo a cabo. Retomando varios elementos del apartado anterior y comparándolos con el análisis y propuestas sobre educación superior de la OCDE y la Unión Europea, así como con los diagnósticos sobre competitividad económica mundial que elaboran, podremos abundar un poco más sobre el porqué la “necesaria” empresarialización de la Universidad y la tecnificación de la educación superior.

En recientes documentos, la OCDE promueve la solución para superar de una vez por todas la fase descendente que ha caracterizado las tres últimas décadas del capitalismo (caída sostenida de la tasa de ganancia y rentabilidad) y relanzar de forma sostenida la economía. El motor de esta “nueva economía” [18], manifiesta, radica en la inversión, desarrollo y difusión de la tecnologías de la información y de las comunicaciones (TIC) debido a: a) El exitoso desempeño en términos de productividad de estos sectores y la irradiación sobre los restantes sectores económicos que serían sus demandantes; b) Una mayor eficiencia en la organización de los intercambios comerciales -no explotada aún en todas sus posibilidades- que conduciría a una disminución de costos y riesgos. Es decir, la espiral vendría dada por abaratamiento de costos que conllevarían una disminución de los precios y un incremento de la competitividad en el mercado mundial (exportaciones

Tal propuesta, que tiene como guía y ejemplo el teórico buen desempeño de los indicadores económicos de EU en los últimos años, pone especial énfasis en una diferencia fundamental entre EU y la UE: EU presenta una relación directa entre incrementos de productividad y crecimiento del empleo, en un contexto favorecido por una fuerza de trabajo de baja-media cualificación y una reformas económicas orientadas hacia la mayor flexibilidad. A la inversa, en los pocos países europeos en los que ha aumentado la productividad, el empleo ha caído, caracterizándose la fuerza de trabajo por ser altamente calificada (por tanto, más cara) y los mercados por tener una excesiva regulación y protección laboral.

Dicho explícitamente, se trata de desarrollar “la capacidad de los países para emplear su fuerza de trabajo”. La conclusiones que de aquí se desprenden y ratifican en los documentos sobre educación elaborados por la OCDE son:

  1. La necesidad de una relación adecuada formación-desempeño que haga posible el abaratamiento de los costos de la fuerza laboral, para lo cual es necesario abaratar los costos de la formación de recursos humanos. Es decir, el costo por alumno en la educación superior “tradicional” es excesivamente alto generando presiones hacia el mantenimiento de salarios elevados [19];
  2. Los perfiles profesionales que requiere la “nueva economía” incluyen conocimientos en las TIC, curriculum suficientemente flexibles para adaptarse a distintas actividades según lo requieran los cambios del mercado;
  3. La creación de una vasta gama de oferta en formación profesional y técnica (programas y niveles) que permitan titulaciones en menos tiempo y a más bajo costo;
  4. Un sector de punta en investigación de alto nivel destinada a los sectores competitivos al que se debe destinar un mayor gasto en I+D. En definitiva, desplazar una suficiente cantidad de jóvenes a las formaciones profesionales y técnicas, elitizar las Universidades en las titulaciones de más alto nivel (posgrados) y convertir las licenciaturas en sacos rotos que puedan adaptarse a casi todo.

El objetivo es simple y claro: mejorar las condiciones del capital. De ahí que no sean producto de la originalidad ni de la casualidad las propuestas del Informe Universidad 2000, así como tampoco la composición del Patronato que avaló dicho Informe.

Tampoco causa sorpresa la posición de la UE, enfrascada como está en la competencia intercapitalista frente al bloque asiático y estadounidense. Si bien el discurso varía en función de la instancias europeas de gobierno, en términos generales subyacen los objetivos e inquietudes señaladas por la OCDE [20].

Frente a tales diagnósticos y propuestas existen análisis serios [21] que cuestionan la existencia de tal “nueva economía” y la superación de la fase descendente del capitalismo, alertando respecto a la sobrevaloración del crecimiento de productividad. Incluso el propio organismo reconoce en los mencionados documentos que aún es muy pronto para lanzar las campanas al vuelo. La relación innovación tecnológica-abaratamiento de costos-incremento de productividad-reactivación de las exportaciones, no considera las condiciones estructurales del entorno. Menos aún señala que el “éxito” de EU ha radicado fundamentalmente en una brutal depresión salarial durante dos décadas, una creciente brecha de desigualdad social y pobreza (35 millones de pobres), una flexibilización sin precedentes del mercado de trabajo y el estrangulamiento del gasto social.

Otros dos puntos de debilidad que tampoco menciona la OCDE son el déficit comercial creciente de EU, que sigue marcando máximos y la imparable bursatilización del mercado. Si continúa tal situación, con el mantenimiento de una estrategia centrada exclusivamente en el sector exportador que ahoga la demanda agregada, hay altas probabilidades de exacerbar aún más la competencia y competitividad sin control entre los grandes bloques. En este caso, la sobreproducción y sobrecapacidad que ha colapsado el sistema económico en las tres últimas décadas seguiría adelante. Mientras el esperado despegue europeo no llega, lo que si se empieza a vislumbrar son las posibilidades de colapso en EU.

Por tanto, si las tendencias pueden ser meramente coyunturales y si no apuntan con claridad hacia un restablecimiento de los equilibrios sistémicos, las consecuencias de apostar a una reforma del sistema educativo con el único objetivo de abaratar costes de producción y crear una élite de investigadores al servicio de los sectores más competitivos del mercado, pueden ser aún más nefastas de lo que ya es posible imaginarse e irrecuperables durante varias generaciones. Eso sí, de cualquier manera, el capital saldrá beneficiado al contar con una fuente de innovación permanente de alta calidad y prácticamente gratuita y con una masiva fuerza laboral flexible, con capacidad de adaptación, sumamente estratificada y, en la misma medida, más controlada.

Estrategias de “consenso”

Las estrategias de construcción de legitimidad para concitar el mayor nivel de apoyos posibles se han dado en dos niveles:

  1. A través del uso manipulador del lenguaje en la construcción del discurso del Informe y en las declaraciones públicas que han hecho los responsables de su elaboración. Se hace referencia a la inevitabilidad de la reforma y al carácter irreversible de la “revolución tecnológica” y de la “sociedad del conocimiento”. Así, el Sr. Bricall declaraba: “Si los Gobiernos no reforman la Universidad, lo harán los mercados” [22]. No hay escapatoria, o la reforma avanza o la competencia que genera la “educación transnacional”, en continua expansión a través del régimen de franquicias y sistema abierto, dejará a la Universidad pública española fuera del camino. Por otra parte, el discurso se apropia de contenidos progresistas ante el silencio de las voces que deberían hacer uso de él. Una y otra vez se habla en nombre de la “autonomía universitaria”, de la “responsabilidad social” de la Universidad, de su papel en la formación de un pensar crítico que promueve los valores democráticos y el desarrollo de la cultura; siempre como meras declaratorias vacías de contenido que se intercalan con el lenguaje empresarial que contiene los significados. Además, ¿quién querría sustraerse a esta panacea que promete un “círculo virtuoso precios-demanda-producción-progreso tecnológico” (p.98) con empleos para todos?, ¿quien desea ser desechado por “obsoleto” cuando la modernidad está al alcance de nuestras manos?.
  2. A través de la sumatoria de apoyos de los rectores españoles, partidos políticos, sindicatos, algunas de las empresas más importantes del país y de una buena cantidad de investigadores y académicos que se han sumado con entusiasmo a la propuesta. En abril de este año, el PSOE declaró que su partido impulsará “algunas” medidas legislativas basadas en el informe y CIU “muchas”. Desde que Aznar dio a conocer, en compañía de Tony Blair, las propuestas [23] para la reforma institucional de la UE, entre las que dedican un apartado exclusivo a la educación, no cabe duda de su entusiasmo por el Informe Bricall. Por su parte, la Federación de Enseñanza de CC.OO considera “que es un buen punto de arranque para el debate”. Así, salvo las voces críticas de un sector del estudiantado y de algún que otro intelectual, el resto está de plácemes.

Las palabras que Antonio Machado puso en boca del maestro Juan de Mairena cobran hoy nueva actualidad: “Es una lástima que sean siempre los mejores propósitos aquellos que se malogran, mientras prosperan las ideícas de los tontos, arbitristas y revolvedores de la peor especie... Pensamos, además, que ha de agradecernos (el pueblo) esas escuelas prácticas donde puede aprender la manera más científica y económica de aserrar un tablón”. Y tal parece que así será


[1] Publicado en la Revista Memoria, Nº 143, enero de 2001, México

[2] Socióloga, Maestra en Estudios Latinoamericanos y pasante de doctorado en Estudios Latinoamericanos. Profesora de Asignatura en la UNAM y Profesora-Investigadora en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.

[3] Josep M. Bricall, director del Informe, es Dr. en Economía Política, ex rector de la Universidad de Barcelona y ex presidente de la Conferencia de Rectores Europeos.

[4] Existe una versión preliminar y sintetizada del Informe producto del encuentro con estudiantes (16 de septiembre de 1999). Esta fue conocida públicamente, antes de la presentación oficial, a partir de una filtración. La crítica de distintos sectores estudiantiles al conocer el proyecto derivó en las acciones de protesta de los estudiantes en los meses posteriores. La única diferencia entre ambos documentos está en que el más extenso hace uso y abuso del recurso retórico, acompañado de cuadros y descripciones de la situación de otras universidades extranjeras con la intención de proporcionarle una apariencia de rigurosidad. Las propuestas no varían

[5] El Informe fue elaborado por encargo de la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE) al Sr. Josep María Bricall y es el resultado de varias reuniones en las que participaron tanto autoridades y académicos de distintas universidades españolas (públicas y privadas) como representantes de varias empresas y consultoras (Repsol, El Corte Inglés, Meta 4, Ingenasa), encargados de las áreas de educación de algunas Comunidades Autónomas, un diputado del PP, miembros de varias Fundaciones, además de la Federación de Enseñanza de CC.OO y de UGT. El Patronato cuenta entre sus miembros al Pr. de Freixenet, al Pr. De la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), al Pr. del Club de Roma, al Director General del Banco Santander Central Hispano, al Pr. de Telefónica, etc.

[6] En días recientes, la prensa publicó una encuesta en la que el 30% de los jóvenes españoles considera que la inmigración deteriora la “raza”. El rechazo por parte de grupos de padres a que sus hijos estudien con niños gitanos se está convirtiendo en algo cotidiano, por no mencionar los problemas de convivencia con grupos de inmigrantes que han llegado al linchamiento de éstos (caso de El Ejido, Almería). Ante tales hechos, parece que en lugar de avanzar hacia la “sociedad del conocimiento” que tanto se pregona en la reforma educativa, caminamos hacia la “sociedad del embrutecimiento” y la tentación neofascista.

[7] Aunque el documento reitera el tema de la Universidad, la propuesta es mucho más compleja y abarca al sistema de educación superior en su conjunto; incluso se desprenden de él las necesidades de una reforma de la educación secundaria acorde a las nuevas características de la educación superior. De hecho, la propuesta del nuevo Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (antes Ministerio de Educación y Ciencia) ya está sobre la mesa.

[8] El documento oficial contiene las siguientes áreas temáticas a lo largo de cerca de 500 páginas: Difusión del conocimiento: formar para aprender, Generación y aplicaciones del conocimiento, Financiación, Personal de la Universidad, Calidad y acreditación, Gobierno y Administración, y Redes Tecnológicas y Universitarias

[9] Así se dice que el “nuevo espíritu” que debe guiar la investigación es el “establecimiento de redes integradas de institutos de investigación -sean o no universitarios- de consultoras o de empresas instaladas en los propios campus universitarios” (p.8),

[10] Previamente al incremento de tasas, señala el informe, “se requiere crear una conciencia del coste a los estudiantes y a la sociedad” (p.4, versión preliminar)

[11] “La Universidad ha de considerarse, en cierto modo, como una parte del sector servicios. Estas instituciones suministran servicios... como son los propios de la enseñanza y de la investigación (...) Los servicios no se gestionan como en el pasado... Actualmente, en gran medida se organizan con normas parecidas a las de los procesos industriales...” (p.9)

[12] De ahí que se propongan tres grados de estudios superiores: 1) Incluye tanto la FP superior como una versión de diplomatura, que correspondería a un primer nivel de titulación universitaria con una duración de 2 ó 3 años y basado en conocimientos generales. El segundo nivel de titulación universitaria correspondería propiamente a la licenciatura, con una duración de 4 ó 5 años, en el que se recibiría especialización. Es decir, la licenciatura que hoy conocemos pasaría a estar dividida en dos períodos, existiendo la posibilidad de obtener una primera acreditación al completar al ciclo de 2 ó 3 años. 2) Maestrías y posgrado en FP con 1ó 2 años de duración en ambos casos. 3) Doctorado

[13] Para canalizar la demanda hacia los ítems profesionales se recomienda actuar sobre la información y orientación de los estudiantes de secundaria: “El asesoramiento a los estudiantes no se ha de limitar a los aspectos académicos de sus decisiones sino también a las consecuencias que sus decisiones pueden tener respecto a sus futuras oportunidades laborales” (p.162)

[14] La “capacidad para aprender” se define como la habilidad para adaptarse rápida y adecuadamente a las nuevas condiciones.

[15] Hasta ahora, el máximo órgano de representación de la comunidad universitaria, en el que recae la elección del Rector, la aprobación de las líneas generales de actuación de la Universidad y la elaboración de los Estatutos.

[16] El País, Educación, 3 de abril del 2000

[17] En cada rubro de la versión preliminar del Informe (Financiación y gestión; Calidad; Recursos Humanos; Ajuste oferta-demanda: sincronizada; Organización, gestión y gobierno de las Universidades) se incluyen explícitamente los apartados “elementos que deben mantenerse”, “elementos que deben eliminarse” y “elementos que deben crearse”, al más puro estilo de una eficiente gestión empresarial.

[18] Respecto a la “nueva economía” y las TIC véase BASSANINI, Andrea; SCARPETTA, Stefano e VISZO, Ignacio, “Knowledge, Technology and Economic Growth: Recent Evidence From OECD Countries”, en Working Papers, Nº 259, OCDE, 13 de octubre del 2000. La versión previa de este documento se presentó bajo el título “How To Promote Economic Growth in the Euro Area”, en la Conferencia del Banco Nacional de Bélgica, en mayo del 2000. ELMESKOV, Jorgen and SCARPETTA, Stefano “New Source of Economic Growth in Europe”, documento presentado en la 28 Economic Conference 2000. The New Millennium. Time for a New Economic Paradigm?, 15-16 junio del 2000

[19] El profesor de economía de la Universidad de Amsterdam, Joop Hartog, explica claramente la situación: “(Las tasas de retorno por inversión en educación) son más altas para los individuos que para la sociedad, porque la enseñanza está en su mayor parte subsidiada y por lo tanto los particulares no pagan el precio de su educación (...) En años recientes, los sueldos de los graduados universitarios han crecido fuertemente en varios países”, en “Behind the Veil of Human Capital”, Observer Issue, Nº 215, OCDE, enero 1999. Como consecuencia, está justificada una aportación mayor del gasto individual en educación (tasas)

[20] De hecho, en las recomendaciones al Consejo de Europa sobre la iniciativa eEurope (comercio electrónico y economía de red), la Comisión Europea declaró “Europa tiene la capacidad y la voluntad de ganar terreno y hacerse con el liderazgo de la nueva economía (...)”, destacando la reforma educativa como un aspecto crucial para lograrlo. Ver La Comisión adopta el informe de situación sobre la iniciativa eEurope, una de las principales prioridades del Consejo Europeo de Lisboa, 8 de marzo del 2000; el discurso presentado al Foro de Bolonia, “The Challenges of a European Higher Education Space” (junio 1999) por el entonces Pr. de la Confederación de Conferencias de Rectores de la Unión Europea (CRE), quien destacó los grandes esfuerzos en educación superior que demandan los cambios crecientes impulsados por las TIC para permanecer o poder competir en el escenario mundial y agregó “Para evitar la inseguridad estructural del empleo, la población en edad de trabajar tiene que ajustarse a las necesidades de cambio del mercado de trabajo poniéndose al día continuamente, superando su nivel de graduación o reconvirtiendo sus perfiles vocacionales”. Las propuestas que se manejan a nivel de la Comisión, el Consejo de Europa y la CRE dan cuenta de las similitudes: mejorar la eficacia, calidad y gestión del sistema educativo, promover la formación a lo largo de la vida para “facilitar los cambios laborales”, desarrollar curriculum más flexibles a través del sistema de créditos y acortar la duración de los estudios (dos ciclos), formas negociadas de flexibilidad laboral, la diversificación de formas de financiamiento (vinculación con empresas, alza de tasas). Véase: “Restructuring the University. Universities and the Challenge of New Technologies”, Nº1, CRE; “Five Ways to Improve University Funding”, Nº2, CRE; “Institutional Evaluation as a Tool for a Change”, Nº 3, CRE. Aparentemente, se pueden percibir ciertas diferencias de matiz de la CRE de cara a los planteamientos de la Comisión y de la OCDE. En los documentos “Réactions de la CRE” ante la propuesta de la Comisión en relación con el “5ª Programa Marco para la Investigación y Desarrollo Tecnológico de la Comunidad Europea (1998-2002)”; “Communication de la Comission Européenne ´Vers un space européen de la recherche´ Commentaires de la CRE du 5 du mai 2000”, y “Les sciences sociales et humaines dans le 5 programme-cadre sur la recherche et le développement technologique” (8 de marzo 1996), plantean su preocupación por el relegamiento a que son sometidas las Ciencias Sociales y “el olvido puro y simple de las Humanidades”. Sin embargo, sus inquietudes parecen estar más orientadas al papel que éstas pueden desempeñar en términos de medición de la aceptación de los programas tecnológicos y los impactos del cambio que en los aportes de cara a un desarrollo integral y equitativo de sus sociedades.

[21]BRENNER, Robert. Turbulencias en la economía mundial, LOM-Siglo XXI, Chile, 1999

[22] El País, 3 de abril del 2000

[23] El paquete propuestas incluye una liberalización más rápida de los mercados, disminución de las subvenciones estatales totales, el desarrollo de nuevas tecnologías, la eliminación de todos los obstáculos para un mercado de capital-riesgo, etc. Y en cuanto a educación, un programa de formación continuada “con la participación de empresas y particular énfasis en las TIC”. El País, 28 de octubre del 2000