Human Rights Watch denuncia que en EE.UU. se mata con más piedad a perros que a convictos

Human Rights Watch denuncia que en EE.UU. se mata con más piedad a perros que a convictos

La inyección letal, el método más común de ejecución en Estados Unidos, expone a los condenados a muerte a un riesgo innecesario de dolor insoportable, según la organización de derechos humanos Human Rights Watch (HRW). «Estados Unidos es más cuidadosa al matar perros que al matar personas», dijo Jamie Fellner, director de programa sobre Estados Unidos en la institución. En un informe de 65 páginas, el organismo de control destacó que el protocolo de inyección letal, que se usa en 37 de los 38 Estados del país en los que rige la pena de muerte, sigue vigente tres décadas después de haber sido instaurado.

La ejecución consta de tres etapas. Primero, el prisionero recibe una inyección de sodio tiopental, un anestésico, luego, una droga para paralizar los músculos, y finalmente, cloruro de potasio para detener el corazón. Según citó el portavoz, el sodio tiopental y el agente paralizante podrían dejar al prisionero totalmente consciente en el momento de recibir la inyección final.

El efecto del cloruro de potasio es tan doloroso, argumentó la organización de derechos humanos, que se prohíbe su uso veterinario a no ser que se tenga certeza de que el animal que lo va a recibir esté completamente inconsciente: «Sólo porque un prisionero haya matado sin conciencia ni cuidado no quiere decir que el Estado deba hacer lo mismo», dijo Fellner. El informe fue divulgado dos días antes de que la Corte Suprema tenga previsto una audiencia sobre los procedimientos que debe seguir un prisionero para recusar las inyecciones letales.

La Voz de Galicia, 25/04/06