Frei Betto: Thank you, Mr. Bush

Frei Betto: Thank you, Mr. Bush

Hay maletas que vienen por tren… versión minera (de Minas Gerais) del aforismo “hay males que vienen para bien”. Uno de ellos es la política imperialista de George W. Bush. El mundo sufre víctima de sus caprichos, desde la negativa a firmar el Protocolo de Kyoto hasta la invasión de Iraq. Igual que sucedía en los tiempos en que gobernaban el Imperio Romano tiranos sanguinarios como Calígula y Nerón.

Ya que en 1991 el sr. Bush padre fracasó en invadir Iraq, en el 2003 Bush hijo se propuso imitar al jovenzuelo que le dobló el brazo al vecino que tuvo desavenencias con su padre. Hace poco seis generales de los EE.UU. manifestaron en público que la ocupación de Iraq es un callejón sin salida y Donald Rumsfeld, secretario de Defensa, un irresponsable. La única salida es la que los EE.UU. conocieron en Vietnam: la derrota vergonzosa, después de años de destrucción y de muerte.

Debido a esta incontenida saña criminal de Bush, a los electores de otras partes se les sale la vergüenza a la cara. En Italia acaban de darle una patada en el trasero a Berlusconi. El rico mimado frunció el ceño y golpeó con el pie: “No salgo de aquí; nadie me saca de aquí”. Encuentro nuevamente comprobada mi tesis de que nada seduce tanto al ser humano como el poder. Muy rico, dueño del mayor complejo de medios de comunicación de Italia, que engloba desde emisoras de televisión hasta grandes editoriales, Berlusconi se empeñó en no soltar el hueso del poder. Aunque en vano, pues la voluntad de las urnas habló más fuerte.

Romano Prodi, líder de la coalición de centro-izquierda, fue el vencedor. Bush, que sólo es demócrata cuando gana su candidato, según lo demostró en la victoria de Hamas en Palestina, está tan decepcionado con los italianos como le sucedió con la victoria de Zapatero en España, pues sabe que perdió otro aliado y dentro de poco Italia hará regresar a casa sus tropas que aún se encuentran en Iraq. En Europa Occidental le quedará a la Casa Blanca el apoyo solitario de Tony Blair que, invirtiendo la historia, ha convertido al Reino Unido una neocolonia de los EE.UU.

Una encuesta reciente del periódico USA Today y del Instituto Gallup reveló que la mitad de los estadounidenses prefiere que su gobierno respete la autodeterminación de los pueblos y se concentre en sus propios asuntos internos. Hace tres años apenas un tercio de los encuestados tenía esa opinión. Y el 64% están a favor del retorno de las tropas acantonadas en Iraq.

En América Latina Bush también presta un inestimable servicio al fortalecimiento de nuestras democracias. El electorado latinoamericano rechaza las viejas oligarquías políticas, sumisas a la Casa Blanca, como fue el caso de Fernando Enrique Cardoso, cuyo ministro de relaciones exteriores se quitaba los zapatos cada vez que ponía los pies en la puerta del Tío Sam. El ministro Celso Amorim, actual canciller brasileño, se niega a hacer lo mismo, pues el gobierno de Lula, al recusar el ALCA y exigir de la OMC que castigue a los EE.UU. por los subsidios ilegales a la industria algodonera, rescata nuestra soberanía.

Lula, Chávez, Kirchner, Tabaré, Morales, René Preval y Bachelet son síntomas de tiempos mejores y de mayor democracia en América Latina. Y eso en una coyuntura desfavorable a que se aplique de nuevo al Continente el purgante que la Casa Blanca, en nombre de la democracia, nos metió por la garganta en el pasado: dictaduras civiles y militares en los años 40 y 50 (Stroessner en Paraguay, Duvalier en Haití, Somoza en Nicaragua, Pérez Jiménez en Venezuela, Batista en Cuba, etc.) y en los 60 y 70 (Brasil, Argentina, Uruguay, Chile, etc.).

Hoy los oligarcas ya no tienen fuerza para dar golpes, como se comprobó recientemente en Venezuela, y los generales golpistas están con las barbas en remojo, como en Brasil, o en el banquillo de los acusados, como en Uruguay, Argentina y Chile. EE.UU. se encuentran demasiado entrampado en Iraq, en Afganistán y ahora en Irán, como para pensar en desembarcar sus marines en nuestros lares.

En los próximos meses otras elecciones canalizarán, según las encuestas, expresiva cantidad de votos a candidatos presidenciales progresistas, como Humala en Perú, Obrador en México, Ortega en Nicaragua. Para que se consolide tal avance es fundamental la reelección de Lula, pues el Brasil juega un papel estratégico en el Continente, sirviendo de pared a las agresiones de la Casa Blanca y de abogado defensor de la reintegración de Cuba a los organismos multilaterales. El retorno de los ‘tucanes’ haría brindar en el salón oval con litros y litros de CocaCola, ya que Bush es oficialmente abstemio.

Pero no nos hagamos ilusiones. La derecha aún tiene mucha fuerza. Dispone de dinero, medios de comunicación y capacidad para inducir a las personas a cambiar la libertad por la seguridad, bajo la égida del miedo. A pesar de ello, el elector, que tanto anhela los cambios, está apostando que también es posible alcanzarlos por la vía pacífica y democrática. Queda por saber si el águila del Norte sabrá contener sus garras y respetar la autodeterminación de nuestros países latinoamericanos.

Gracias, señor Bush. El maleficio se vuelve de nuevo contra el hechicero. (Traducción de J.L.Burguet)

Alainet, 03/05/06