Paul Pillar: "Bush lanzó una campaña organizada de manipulación para justificar la guerra de Irak"

Paul Pillar: "Bush lanzó una campaña organizada de manipulación para justificar la guerra de Irak"

Si hay un alto funcionario de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos que conoció los entresijos de los servicios de inteligencia en la guerra de Irak, ése hombre es Paul Pillar. Antiguo oficial del Ejército norteamericano en Vietnam, Pillar trabajó durante 28 años en la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos.

Fue miembro y director adjunto, entre 1993 y 1999, del Centro Contraterrorista, un organismo creado en 1986 dentro de la agencia bajo el mando directo del director con el ojeto de dirigir, prevenir, desarticular y derrotar a los terroristas con información de todos los servicios de inteligencia del país y en colaboración con agencias extranjeras. En el año 2000.fue nombrado funcionario de inteligencia nacional a cargo de Oriente Próximo y Sur de Asia, donde llegó a ser el principal analista de la CIA en contraterrorismo hasta su retiro, en 2005.

"La Administración de Bush lanzó una campaña organizada de manipulación para justificar la decisión ya adoptada por razones políticas de ir a la guerra de Irak. Ni las armas de destrucción masiva ni los inexistentes vínculos entre Sadam Husein y Al Qaeda fueron los motivos reales de la guerra", afirma Pillar, por cuyas manos pasaron los principales informes secretos sobre Irak en su calidad de coordinador de los trabajos.

Pillar no dudó tras conocer el atentado del 11-M en España. "Fue un atentado clásico de la yihad islámica. Puedes encontrar los vínculos circunstanciales que quieras entre grupos terroristas, pero no conozco pruebas serias de cooperación entre ETA y Al Qaeda, como no las hubo entre Sadam y Bin Laden". Pillar, profesor de estudios de seguridad en la Georgetown University, concedió una amplia entrevista a EL PAIS en su despacho. He aquí el diálogo.

Pregunta: El 11 de marzo de 2004, usted era responsable en la CIA de Oriente Próximo y Sur de Asia. ¿Qué pensó cuando conoció la noticia de los atentados en Madrid?

Respuesta: Primero de todo, no en ETA. He seguido especialmente el terrorismo de ETA mientras era miembro del Centro Contraterrorista. Y me hubiese sorprendido mucho que los ataques del 11-M fueran obra suya y mucho menos, claro, que hubiesen sido el resultado de los yihadistas islámicos. Mire, yo trabajé en contraterrorismo durante la mayor parte de los años noventa, actividad del Centro Contraterrorista, donde fui responsable de análisis durante varios años y director adjunto de todo el centro. Y el ataque de Madrid no me sorprendió porque era exactamente el tipo de ataque yihadista contra un objetivo occidental. No era un ataque necesariamente ordenado por Osama Bin Laden o Ayman Al Zawahiri, desde una cueva del sur de Asia, sino una expresión de lo que siempre ha sido un movimiento descentralizado. Las razones para hacer de España en particular un blanco tampoco me sorprendieron. El deseo del Gobierno de José María Aznar de quedar bien con la Administración de Bush en Estados Unidos, la guerra de Irak, fueron las razones, claro está, aunque también pudieron influir razones históricas, como la pérdida de Al Andalus…

P: En algún momento pensó que los ataques podían ser el producto de una colaboración entre el terrorismo fundamentalista islámico y ETA?

R: No he visto ninguna evidencia de ello. Para mi los ataques tenían una clara filiación yihadista. Nunca puedes excluir contactos entre las organizaciones terroristas, pero no he tenido ninguna prueba sobre ello. En el sombrío mundo del terrorismo internacional se puede llegar a afirmar que prácticamente cada grupo terrorista puede ser vinculado a otro si se pone el esfuerzo necesario a la hora de encontrar pruebas de contactos casuales, experiencias. Incluso los datos más elementales y circunstanciales pueden ser presentados como una prueba de una pretendida relación entre grupos terroristas, ignorando la cuestión relevante de si un Estado apoya a un determinado grupo terrorista y el hecho de que las relaciones pueden ser competitivas, desconfiadas antes que de colaboración. La Administración de Bush demostró una voracidad tremenda en que se presentasen vínculos entre Sadam Husein y Al Qaeda y Bin Laden. Pero no los había.

Guerra de Irak

P: Por qué existe resistencia a concluir que la Administración de Bush mintió al pueblo norteamericano en las razones de la guerra de Irak?

R: En lo que se refiere a las armas de destrucción masiva que podía poseer Irak, había una percepción errónea generalizada en los servicios de inteligencia de EE UU, el Reino Unido, y otros, de que Irak poseía algunas de ellas. Estábamos equivocados. Y lo que dijeron el presidente George W. Bush y el primer ministro británico Tony Blair formó parte de ello. Ahora, otra cosa es cuando entras en el tema de las conexiones terroristas entre Sadam Husein y Bin Laden cuando las cosas, definitivamente, son flagrantes. Todavía me incómodo usando la palabra mentira Estaría conforme con ella solo en referencia a una afirmación concreta dicha por alguien que en el momento de decirla sabía que era falsa. Y esto vale también para los argumentos en favor de la guerra. No es tanto que tal o cual razón era equivocada. Es el mensaje más amplio, el intento de transmitir la impresión de que había una alianza terrorista entre Irak y Al Qaeda, lo que no era el caso. Y tampoco es que la comunidad de inteligencia afirmaba la existencia de esos lazos. Me he preguntado cientos de veces: ¿Es esto engañar? Sí, lo es. ¿Es esto enviar un mensaje utilizando parcialmente lo que tus expertos te han dicho? Sí. Supongo que bajo ciertas definiciones, puedes llamar a esto una mentira. Yo preferiría usar esta palabra para una afirmación precisa y concreta.

P: Lo que usted describe es una campaña organizada de manipulación del pueblo norteamericano ¿lo comparte?

R: Sí, por supuesto. Fue una campaña organizada de manipulación.

P: El vicepresidente Dick Cheney, por ejemplo, visitó muchas veces el cuartel general de la CIA en Langley, Virginia, en busca de datos para justificar lo que ya había decidido de antemano, ¿no?.

R: Sí. No estuve personalmente involucrado en estas reuniones. Pero no tengo inconveniente en subrayar que esas reuniones fueron relevantes. Altos cargos de la Administración volvían una y otra vez a la comunidad de inteligencia y decían: "Miren esto otra vez, busquen, tiene que haber más datos sobre la relación Irak y Al Qaeda". Este era el negociado del vicepresidente Dick Cheney. No era que Cheney u otros altos cargos te doblaban la mano y te decían "cambia tu punto de vista". Cuando alguien de su nivel vuelve muchas veces a tus oficinas y te sugiere que trabajes más, mirátelo una vez más, el mensaje es clarísimo.

P: En el llamado memorándum de Downing Street, sede del gobierno británico, se registra la reunión del 23 de julio de 2002 de asesores y ministros con Tony Blair se dice que habiendo sido tomada la decisión de ir a la guerra "la inteligencia y los hechos deben arreglarse en relación con esa decisión". Eso fue casi un año antes de la invasión de Irak, ¿Está de acuerdo?

R: Sí, claro, la decisión fue adoptada a primeros de 2002. Me ha llamado la atención un documento filtrado recientemente en el que se transcribe una reunión entre Bush y Blair el 31 de enero de 2003. Bush dice allí que estaba pensando en enviar a Irak aviones norteamericanos pintados con los colores de Naciones Unidas para ver si Sadam daba orden de atacarles y así considerar que estaba en violación material de las resoluciones para que el Consejo de Seguridad respaldara la guerra. Esto me recordó que hace casi cuarenta y dos años, en agosto de 1964, una manipulación de inteligencia en torno a un presunto ataque en el Golfo de Tonkín fue utilizado por el presidente Lyndon B. Johnson para justificar la escalada bélica en Vietnam. Pero, bueno, en lo esencial, estos documentos británicos confirman que la decisión de ir a la guerra se adoptó primero y que luego se buscó la justificación. La decisión no dependía de las armas de destrucción masiva o de los resultados de la inspección de Naciones Unidas. La decisión fue adoptada mucho antes por otras razones. Una vez que el presidente Bush decidió que esa era la opción elegida, fue su opción, todo debía encajar en ese objetivo. Los datos de inteligencia sobre los programas de armas de destrucción masiva de Irak no condujeron a Bush a adoptar la decisión de ir a la guerra de Irak. Tanto en EE UU como en otros países existía la idea de que la disuasión había funcionado en Irak y de que Sadam estaba encajonado. y de que la mejor manera de solventar el tema de las armas prohibidas era reforzar las inspecciones. El hecho de que la Administración de Bush llegase a otra conclusión y desencadenara la guerra es una prueba de que su decisión de derribar a Sadam se debió a otras razones, a saber, la de remover estratégicamente los cimientos de la estructura de Oriente Próximo, por las necesidades de Israel, por el petróleo, por muchas razones. La Administración de Bush politizó los servicios de inteligencia, pero le diría que lo más sorprendente para mí es el poco relevante papel de la inteligencia en una de las decisiones más importantes, la guerra de Irak, de EE UU en las últimas décadas. Se usó la inteligencia para justificar una decisión tomada de antemano. Creo que en el Reino Unido ha habido un debate mucho más abierto que aquí. Tiene usted a Robin Cook [líder parlamentario del Partido Laborista], que renunció a su puesto por el tema de Irak. Fue él portavoz más elocuente de esa denuncia y usó exactamente los términos, es decir, que hubo una decisión de ir a la guerra y luego la inteligencia siguió a la política antes que al revés. Nunca tuvimos aquí a una personalidad de la altura de Robin Cook diciendo esas cosas en EE UU.

P: Pero, en tiempo real, ¿qué veía usted en el periodo anterior a la guerra?

R: Para mi era evidente que la Administración de Bush decidió ir a la guerra a primeros de 2002. Y esta es la razón por la cual tratamos de ofrecer nuestro punto de visto antes de que la guerra comenzara sobre los probables desafíos que encontraríamos en Irak tras la invasión. Y no porque nos hubieran preguntado sobre ello, sino porque creíamos que tendríamos un verdadero lío caso de invadir. Desgraciadamente hay que reconocer que lo que dijimos resultó muy válido, habida cuenta del desastre que todos han podido ver después. Tratamos de hacer nuestro trabajo lo mejor y útil posible dado que nuestro Gobierno ya había adoptado una decisión.

P: En octubre de 2002, la CIA aportó la Estimación de Inteligencia Nacional, que contiene todas las inexactitudes ya asumidas respecto a Irak. ¿Influyó este informe en la Administración de Bush?

R:No, este informe fue solicitado por el Congreso, no por Bush. En octubre de 2002, antes de votar la autorización para ir a la guerra, muy pocos miembros del Congreso tuvieron la oportunidad de leerse el documento entero antes de emitir su voto. Muy pocos. Solo seis senadores y un pequeño grupo de representantes fueron más allá del resumen e seis páginas. Cualquiera que hubiese leído la totalidad del informe, y aún averiado como estaba, hubiera salido con una idea muy ambigua. Las preguntas hubieran sido obvias.¿Estas son todas las pruebas que tienen contra Irak?, era la pregunta más legítima. El mero hecho de que el resumen que se tomó como el asunto fundamental se llamaba "juicios clave" y no "hechos clave" fue ignorado. Y a fuerza de repetir de manera selectiva y sesgada, una y otra vez, por parte de la Administración de que existían vínculos entre Sadam y Al Qaeda, el público terminó por creerse que Irak estaba detrás del 11-S.

P: La presentación del entonces secretario de Estado Colin Powell en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, ¿fue una pieza esencial en la campaña de manipulación? ¿Por eso estaba allí junto a Powell George Tenet, director de la CIA?

R: La presentación de Colin Powell fue el resultado de una prolongada presencia del secretario de Estado y su staff en las oficinas de la CIA en Langley. Mucha gente se sintió perturbada por esa imagen de Tenet junto a Powell en la ONU. Ese no es el papel que se supone debe desempeñar el director de inteligencia. Tenet estaba bajo fuerte presión y se sentía muy implicado con la Administración de Bush. Aunque esa imagen en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas dio la vuelta al mundo, el objetivo de la presentación de Powell era también convencer al pueblo norteamericano y al Congreso. El tema, por tanto, es si era justo que el director de inteligencia, cuando todavía era materia de debate en EE UU, se alineara de manera tan visible junto a uno de los bandos de la discusión política. Es diferente para un funcionario de inteligencia participar en un debate interno sobre la guerra que apoyar a nuestros diplomáticos en la tarea de persuadir a otros gobiernos para respaldarla. En cuanto a Powell, hay cosas en las que si hubiese sido por él, no hubiera entrado a ellas por nada del mundo...

P: ¿Como cuáles?

R: Estoy pensando en los temas de la guerra contra el terror... Este fue sin duda el tema de mayor discrepancia entre lo que la Administración de Bush declaraba y las pruebas y análisis de los servicios de inteligencia. En ningún momento, nosotros aportamos evidencias sobre la presunta alianza entre Irak y Al Qaeda. A la Administración le interesaba porque era lo que más afectaba al público norteamericano

y retrotraía las imágenes del 11-S. y la necesidad de dar una respuesta a Irak. Creáme que alimentar el apetito de la Administración por obtener material sobre esta inexistente alianza nos llevó mucho tiempo y trabajo a los altos cargos de inteligencia y a los analistas más veteranos de la CIA, lo que supuso abandonar otras actividades antiterrroristas. Y como nosotros no les dimos lo que querían, la Administración de Bush decidió formar un departamento especial en el Pentágono, el Grupo de Evaluación de la Política Contraterrorista, que dependía del subsecretario Douglas Feith. Esta unidad se dedicó a encontrar posibles vínculos entre Sadam y Al Qaeda, y en algunas presentaciones llegó a acusar a la CIA de haber fallado a la hora de ver la pretendida alianza. Y ahora vayamos a Colin Powell. En ningún momento quería mencionar el nombre de Al Zarqaui, por ejemplo, pero estaba presionado con fuerza por

la oficina del vicepresidente Cheney, que le urgió a hablar de las conexiones entre Sadam Husein y Al Qaeda. Y lo hizo en los últimos minutos...Y si bien se mira no dijo nada relevante. No hay sombra de evidencia sobre una alianza diferente de una coincidencia circunstancial. Que Zarqaui estuviera en Irak no significaba nada que comprometiera al régimen iraquí. En realidad, la información disponible también daba cuenta de que los iraquíes se preguntaban por la localización de Zarqaui, lo que claramente implicaba la ausencia de relación entre ellos y Zarqaui. Todo formaba parte de esa campaña organizada de manipulación: mencionas este pequeño hecho, subrayas este otro y presentas una situación que busca crear la impresión general de que existe una relación. Pero si miras exactamente lo que Powell dijo, no vale para nada.... Algunos de mis compañeros, implicados en el tema de las armas de destrucción masiva, trabajaron muy duro con Powell todo el fin de semana previo. Yo no tuve que hacerlo. Pero supe lo que estaba pasando, porque ese mismo fin de semana yo estaba trabajando y ellos venían a mi despacho y me contaban las resistencias de Powell y su equipo.

P: ¿Cuán importante es Al Zarqaui en la resistencia iraquí?

R: El retrato general del protagonismo de Zarqaui puede estar exagerado. La Administración de Bush trata de explicar buena parte de lo que pasa en Irak por la presencia de un terrorista cuyo nombre es bastante conocido en lugar de reconocer que a la gente no le gusta la ocupación militar extranjera, de que haya inseguridad y de que no funcione la electricidad ni se pueda garantizar el suministro de agua. Todos los motivos que nutren la insurgencia son subsumidos en la violencia y el terrorismo brutal que corta cabezas de Al Zarqaui y que clama contra la democracia. Es el gran enemigo que necesitamos tener. Y en este sentido su figura es objeto de exageración. Dicho esto, no hay duda de que Zarqaui es una figura importante que tiene una habilidad organizativa como para que los iraquíes, en mayor medida que los extranjeros, le apoyen.

‘Caso Plame’

P: El nombre de la agente secreta de la CIA fue filtrado por la Administración de Bush después que su esposo, Joe Wilson, enviado especial a Níger para averiguar si Irak había comprado uranio enriquecido, desmintió la información de que Sadam tenía capacidad de fabricar bombas nucleares. Usted también fue desacreditado. ¿Son los métodos despiadados de la Administración Bush?

R: Sí es un patrón de conducta. La historia básica que el fiscal especial, Patrick Fitzgerald, investiga es la siguiente: he aquí alguien, el embajador Joe Wilson, que dice algunas cosas que van en contra de lo que Administración de Bush está argumentando para sostener la guerra. Y van y lo desacreditan filtrando el nombre de su mujer, porque aseguran, fue ella quien le envió a Níger. Lo mismo me hicieron a mí. Recuerdo que en 2004, durante la campaña de reelección de Bush, las cosas parecían empezar a ir bien en Irak. Pero en agosto de ese año, elaboramos en la CIA una nueva Estimación de Inteligencia Nacional, el documento más extenso y profundo en nuestro trabajo.

P: ¿A petición de quien?

R: Bueno, he aquí otro ejemplo del papel irrelevante de la inteligencia en el caso de Irak. En mi condición de funcionario nacional de inteligencia a cargo de Oriente Próximo y por tanto responsable de la información sobre Irak, la primera solicitud de información por parte de la Administración de Bush para elaborar un documento no tuvo lugar hasta un año después de iniciada la guerra. en 2004. Lo elaboramos y algunas de sus conclusiones se filtraron a la prensa. No tengo idea de quien fue el autor de esa filtración. No fui yo. Se mencionaban allí algunos escenarios. Entre ellos el peor era éste: Irak podría estar en el umbral de una guerra civil en los siguientes 18 meses, es decir, hasta finales de 2005. Si uno mira lo que ha ocurrido, estábamos bastante en lo cierto. Mi nombre fue asociado con este informe. Y la Administración de Bush que estaba en los últimos dos meses de su campaña electoral intentó desacreditarme. ¿Y cuál fue el medio para hacerlo? El periodista Robert Novak, el mismo que había revelado el nombre de la agente de la CIA Valerie Plame en julio de 2003. Fue el 27 de septiembre de 2004 que Novak me nombró en uno de sus artículos como el responsable del informe y como el probable filtrador. La CIA, según decía, estaba desarrollando una insurgencia contra la Casa Blanca. En el caso de Valerie Plame no había que prestar atención a lo que su esposo Joe Wilson decía sobre el uso de información falsa sobre las compras de uranio enriquecido por parte de Irak para fabricar armas nucleares porque ella se había encargado de enviarle a Níger. En otros términos, era una operación de nepotismo. La misma historia, el mismo instrumento. He hablado un par de veces con Wilson. Le he dicho que compartimos esta historia de haber sido el blanco de Robert Novak. La mayoría de los funcionarios de inteligencia saben que se enfrentarán al problema de ser utilizados. Pero el caso de Valerie Plame va más allá. Porque se trata de destapar deliberadamente la cobertura de un agente secreto como parte de un esfuerzo de desacreditar a su marido supera todo lo conocido. Yo no conozco los pasos concretos que se dieron en la CIA para enviar a Wilson a Níger. Pero sabiendo como funcionan me puedo imaginar fácilmente cómo ocurrieron las cosas. El vicepresidente Cheney solicitó a la CIA que estudiara los datos para ver si había algún indicio de que Sadam quería comprar uranio en Níger. La gente del departamento de Contraproliferación de Armas Nucleares discutió qué hacer. Quizá se podría enviar a alguien allí para averiguar. Quién podría estar en condiciones de hacerlo. Entonces alguien dijo, bueno, está Joe Wilson, el marido de Valerie Plame. Conoce al primer ministro de Níger y al ministro de Minas. ¿Por qué no le enviamos a él? Debió ocurrir así. Pero, vamos a ver: cómo se puede decir que es una muestra de nepotismo enviar a alguien a Níger, ¡como si fuera un viaje de lujuria! ¡A Níger, vamos!

P: Pero fue la CIA quien en octubre de 2002 pidió a Bush que no mencionara en un discurso el tema de Níger y la presunta capacidad nuclear de Irak, ¿por qué lo hizo después en el discurso sobre el estado de la Unión, a finales de enero de 2003?

R: A primeros de octubre, la Administración nos dijo que querían usar este tema. Pero les insistimos en que no había pruebas serias y que era mejor no tocar el tema. A finales de enero, a medida que el plazo de invasión se aproximaba, la Casa Blanca volvió con la historia de Níger. Les dijimos otra vez que no lo hicieran porque sabíamos que era una patraña. Entonces dijeron: bueno, vamos a usarlo atribuyendo la fuente a los servicios del Reino Unido. Así fue.

P: Después del primer informe sobre los errores de los servicios de inteligencia en Irak quedaba pendiente un documento del Senado sobre la manipulación de la inteligencia por parte de la Administración, ¿saldrá alguna vez?

R:No sé si este informe será finalmente elaborado. A mi me han interrogado varias veces. Y nada. La Comisión que investigó los errores de los servicios de inteligencia respecto a Irak señaló que no había pruebas de que los analistas de la CIA hubiesen modificado sus informes por presiones políticas. Al mismo tiempo dejó constancia de que los analistas trabajaron en un contexto influenciado por un gran interés de los políticos. Como le he dicho, yo fui llamado a declarar al panel. Te preguntaban si te habían torcido el brazo, es decir, si la Administración te había persuadido para informar sobre lo que deseaba. Este método de investigación solo hubiera detectado los más groseros intentos de politización. Y estos son más raros. Aunque es verdad que han existido. El ex subsecretario de Estado y actual embajador de EEUU ante Naciones Unidas, John Bolton, intentó sin éxito que la CIA suscribiera su punto de vista de que Cuba y Siria poseían armas de destrucción masiva. Pero es muy difícil que un analista reconozca ante un panel que sus informes son politizados. Esto sería peor que admitir errores en la valoración de los datos.

Alto el fuego de ETA

P: ¿Cómo ve usted ahora la decisión de alto el fuego permanente de ETA en España?

R: He visto la declaración del alto el fuego permanente de ETA, sí. Es una declaración parecida a la del IRA irlandés. Más allá de los posibles legítimos contactos que han precedido a esa declaración, hay dos hechos que explican la nueva situación del terrorismo etarra. La primera es la firmeza de la lucha policial y judicial contra la banda terrorista durante los últimos años, lo que ha llevado a su virtual derrota. Pero el otro hecho es la aparición del terrorismo fundamentalista islámico, con el cual es imposible competir. En otros términos, en estas nuevas circunstancias ya no es posible sostener las acciones violentas como justificación de presuntos objetivos políticos.

Paul Pillar Responsable de la CIA para Oriente Próximo entre 2000 y 2005

El País, 04/05/06