Madrid: Las denuncias de financiación irregular abren la pugna electoral en la Complutense
Madrid: Las denuncias de financiación irregular abren la pugna electoral en la Complutense
Los grupos de la oposición acusan al rector Berzosa de utilizar los datos de irregularidades para contrarrestar el avance de los conservadores en el Claustro
La reaparición de noticias sobre una supuesta financiación irregular en la Universidad Complutense entre 1999 y 2002 -cuando el rector era Rafael Puyol- ha situado a esta institución en el centro de la polémica a un año vista de las elecciones al Rectorado, que ocupa Carlos Berzosa desde 2003, y ha dado lugar a todo tipo de especulaciones. De hecho, sectores favorables y opuestos al equipo de Berzosa se han lanzado a una pugna electoral que se anuncia larga y muy dura.
La Complutense es una Universidad de referencia nacional e internacional, tanto por sus dimensiones como por su oferta académica. Cuenta con 91.000 alumnos y 6.000 profesores y ofrece 77 titulaciones oficiales y 229 títulos propios, además de 221 programas de Doctorado.
El protagonista directo de las acusaciones de irregularidades es el entonces gerente, Dionisio Ramos, a quien se vincula con José Luis Balbás, expulsados del PSOE por su relación con los tránsfugas Tamayo y Sáez que provocaron una crisis en la Asamblea de Madrid y obligaron a repetir las elecciones autonómicas que había ganado el PSOE y que finalmente perdió.
«Debilidades de control»
Como informó ABC en su día, la auditoría realizada por Price Waterhouse sobre el ejercicio de 2002 constataba que se habían puesto de manifiesto «debilidades de control en el circuito de ingresos en efectivo, tales como la inexistencia de arqueos de caja o documentación administrativa soporte de dichos ingresos».
El informe de la auditoría confirmaba la existencia de un segundo canal económico paralelo y complementario de los canales oficiales de la UCM, basado en movimientos de dinero referidos a los colegios mayores de la institución. Los documentos conocidos después a través de diferentes informaciones periodísticas reflejaban que con esos fondos, conocidos como «caja b», se pagaron diversas cantidades a más de una veintena de personas, entre ellas vicerrectores, técnicos y administrativos e incluso a Juan Antonio Expósito, escolta del tránsfuga Tamayo.
La información reservada interna puesta a disposición del juez por el rector de la Complutense constata que al menos hasta 2002 existía una cuenta corriente a nombre de diferentes testaferros, con la que se efectuaban pagos irregulares y en la que se ingresaban cantidades derivadas de la utilización de los colegios mayores. Algunos de los pagos podrían haberse canalizado a través de la Fundación General de la Complutense.
En relación con la «caja b», Dionisio Ramos ha declarado a ABC que no la conoce «ni sabe de qué se habla». Asimismo, niega la existencia de cuentas paralelas de los colegios mayores vinculadas a la Complutense y asegura que «podría tratarse de cuentas relacionadas con las actividades de los colegiales, que nada tienen que ver con la Universidad».
Su vinculación con José Luis Balbás la limita a que es su asesor fiscal, al que conoce desde hace 25 años. Finalmente, niega conocer a Juan Antonio Expósito, rechaza cualquier pago irregular a vicerrectores y lo achaca a una confusión en la utilización de los papeles. El ex gerente atribuye estas denuncias a intoxicaciones del PSOE y al «debilitamiento del actual equipo rectoral que ha iniciado una campaña de desprestigio» contra ciertas personas.
Por su parte, Carlos Berzosa se ha limitado a manifestar que ante los hechos ocurridos, se vio obligado a remitirlos al juez por si fuesen constitutivos de delito del cual su silencio podía hacerle cómplice. Pero no ha valorado actitudes y ha resaltado que su única preocupación es hacer una gestión transparente y que el nombre de la Complutense como institución quede al margen de cualquier irregularidad.
La interpretación de Ramos es compartida por algunos sectores opuestos a la gestión de Berzosa, al que responsabilizan de haber difundido datos sobre las presuntas irregularidades. Estos grupos no dudan en vincular los hechos con la proximidad de las elecciones, aunque falte todavía un año, y con los «malos resultados» que, dicen, ha obtenido el sector próximo al rector en los comicios para renovar el Claustro. Aseguran que «la izquierda ha quedado en minoría» y que su descenso es más acusado entre el Personal de Administración y Servicios (PAS).
Reuniones de la oposición
Los sectores denominados conservadores -se definen de centro derecha en oposición al equipo rectoral encuadrado en la izquierda ideológica- mantienen reuniones periódicas en las que participan o han participado algunos ex rectores. En la primera estuvieron, entre otros, Gustavo Villapalos y Rafael Puyol, y «sólo se trató de cuestiones generales de la Complutense».
A ésta han seguido otras, con menor presencia de rectores y en ellas ya se ha abordado la búsqueda de un candidato de «centro derecha» para disputar el puesto a Berzosa.
A la pregunta de cuáles son sus intenciones, Rafael Puyol ha respondido: «Ni se me ha pasado por la imaginación volver a ser candidato a rector de la Complutense». No obstante, las reuniones han provocado el rechazo de otros sectores autodenominados «profesionales, sin dependencias políticas o sindicales».
Por su parte, los grupos próximos al Rectorado niegan haber quedado en minoría en el Claustro -aseguran que entre los docentes mantienen su mayoría- y dicen desconocer los motivos por los que el caso de la financiación ha vuelto a la actualidad. Desmienten que la figura del rector esté en baja y resaltan que ha logrado «pacificar la Universidad y clarificar las cuentas» con una gestión profesional. Advierten de que las elecciones están muy lejos y que el proceso ni se ha esbozado.
ABC, 04/05/06
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