José Saramago: «Vivimos en un mundo hipócrita, injusto y de mentiras sistemáticas»

José Saramago: «Vivimos en un mundo hipócrita, injusto y de mentiras sistemáticas»
El Premio Nobel José Saramago defendió ayer en Alicante la necesidad de recuperar la «conciencia crítica»
En el Seminario 'Esclavos del siglo XXI' reconoció que lo que cambia las cosas «son los hechos y no las palabras»

El novelista y Premio Nobel de Literatura José Saramago apeló ayer al «espíritu crítico» y a la «valentía» de los ciudadanos para poder cambiar «el mundo en el que vivimos, que es a la vez injusto e hipócrita», y la necesidad de «reinventar» la democracia, que, a su juicio, «de democrática no tiene nada».

Saramago, que clausuró ayer el seminario Esclavos del siglo XXI organizado por la CAM con una conferencia titulada Por un mundo sin esclavos y sin cadenas, afirmó que la vida del ser humano es «la misma de siempre» y aseguró que la explotación también ha sido siempre igual.

Futuro

En ese sentido, consideró que el título de este seminario es «eterno», ya que valdría para hablar de la esclavitud en siglos anteriores y «seguirá estando justificado en los siglos XXII, XXIII y XXIV».

El escritor, que se declaró un «apocalíptico» y un «escéptico profesional», afirmó que «vivimos en un mundo a la vez injusto e hipócrita», un mundo de «mentiras sistemáticas» que, en su opinión, es «absolutamente deprimente», especialmente cuando las personas se ven a sí mismas «como seres racionales y sensibles» y se dan cuenta de que «quizás no tenemos ninguna posibilidad de cambiar las cosas».

Poder de influencia

En este mundo, dijo, «nadie está dispuesto a hacer crítica de la democracia, a reinventarla, en términos utópicos», y ocurre que «aunque el ciudadano influya con su voto en la vida política de su país, su voluntad no llega a la esfera económica y financiera».

Esto hace que la democracia «no pase de ser una fachada que oculta cosas que de democráticas no tienen nada, y si no se hace una crítica seria que acabe con esta especie de hipocresía sistemática nos seguiremos engañando los unos a los otros», añadió Saramago.

El Premio Nobel de Literatura, que según explicó el coordinador del seminario, el periodista Ignacio Ramonet, fue invitado para ofrecer una «reflexión más humanista» sobre los problemas que se han tratado a lo largo de estas jornadas con su «mirada de sabio, poeta y creador», recordó que, pese a todo, «no son las palabras las que cambian las cosas, sino los hechos».

Progreso moral

Saramago, que se mostró bastante escéptico respecto al futuro, dado que en los últimos años «no hemos adelantado nada en progreso moral», afirmó que no hay una única solución a los problemas del mundo actual, aunque le dio mucha importancia a la educación que, dijo, hoy se confunde con la instrucción, y al hecho de que la familia haya «dimitido de su obligación de educar en valores».

«Para cambiar el mundo -manifestó el escritor- es necesaria una base común en la que todo el mundo esté de acuerdo para avanzar a partir de ella», algo que, en su opinión, no se da habitualmente.

Por todo ello, manifestó que lo que hace falta es «más crítica y más valentía para enfrentar nuestras propias convicciones» porque «el silencio es lo peor que hay. Todos deberíamos estar aullando para que se escuche» esta crítica».

Utopías

Respecto a la utopía, Saramago afirmó que tampoco es muy amigo de defenderla, «porque la utopía mía puede no serla para otro, y además, dentro de doscientos años puede no ser lo mismo».

El premio Nobel de Literatura recordó también declaraciones suyas anteriores al argumentar que es necesario evitar que el ser humano llegue a tener «Progreso Técnico 100, Pensamiento 0», y recordó los valores necesarios para ello.

La Verdad, 05/05/06