Europa intenta reabrir el debate constitucional

Europa intenta reabrir el debate constitucional
El Parlamento Europeo y la presidencia austriaca ponen en marcha iniciativas para volver a impulsar la aprobación de la Carta Magna y dinamizar el proyecto europeo

Cuando ya ha transcurrido casi un año del "periodo de reflexión" que acordó el Consejo Europeo en junio de 2005, desconcertado tras los noes a la Constitución Europea de Francia y Holanda, el resultado no ha podido ser más decepcionante. La realidad es que no ha existido tal debate o ha sido tan estéril y silenciosa la reflexión que ha pasado totalmente inadvertida.

Para salir del marasmo, el Parlamento Europeo y el Parlamento austriaco inician hoy una serie de encuentros parlamentarios para abordar aspectos concretos que contribuyan a dinamizar el proyecto europeo. La Comisión Europea presentará el miércoles sus ideas sobre el proyecto de la UE, tras las jornadas de reflexión de la semana pasada y la presidencia austriaca ha convocado para finales de mes un consejo informal de los ministros de Exteriores en un monasterio próximo a Viena para reflexionar sobre el futuro de la Constitución y la ampliación.

Sin embargo, a pesar del tono bajo generalizado de las instituciones, la Carta Magna Europea sigue recibiendo apoyos. Para mañana está prevista su ratificación por parte del Parlamento de Estonia. Si prospera el voto favorable de este país, serán ya 15 los Estados miembros que la habrán ratificado. Finlandia será seguramente el siguiente país en aprobar la Constitución Europea. Tras la reciente luz verde concedida por la Comisión de Asuntos Exteriores de su Parlamento, Finlandia podría aprobar el Tratado Constitucional antes del 1 de julio cuando asumirá la presidencia de turno de la Unión.

En un reciente encuentro con el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, el primer ministro finlandés, Matti Vanhanen, anunció su propósito de celebrar una cumbre informal el próximo octubre, como la que organizó el año pasado la presidencia británica en Hampton Court, para analizar el futuro del proyecto europeo. En Finlandia, una amplia mayoría de diputados apoya el texto constitucional, defendido por el Gobierno de centro-izquierda de Vanhanen, aunque el 57% de los finlandeses desearían un referéndum, según un reciente sondeo.

El respaldo de Finlandia puede tener una influencia favorable en Suecia, según medios parlamentarios europeos.

En el horizonte del medio plazo, medios comunitarios incluyen también a Portugal, que ostentará la presidencia de turno de la Unión Europa, en el segundo semestre de 2007, después de Alemania, cuando ya se habrá despejado el panorama político por las elecciones en Francia y Holanda.

Por otra parte, la probable incorporación de Bulgaria y Rumania a partir de enero de 2007, pendiente del próximo Consejo Europeo de junio, sumaría dos países más a la ya larga lista de Estados que habrían ratificado la Constitución. Estos dos últimos países ya aceptaron el texto constitucional en su tratado de adhesión.

Las voces que sostienen que "la Constitución está muerta", especialmente en Francia, Holanda y Dinamarca, deberán afrontar, sin embargo, un número cada vez mayor de países y ciudadanos que se han mostrado a favor. En algunos casos de forma muy explícita como han sido los casos de España y Luxemburgo, a través de referéndum.

El encuentro promovido por el Parlamento Europeo y el de Austria, reunirá hoy y mañana en Bruselas a 210 diputados, de los cuales 140 pertenecen a los parlamentos nacionales y 70 son eurodiputados. Aunque con un año de retraso, la iniciativa de la Eurocámara es la única muestra palpable del "periodo de reflexión". Los debates previstos se organizarán en torno a cuatro amplios temas: "La Unión Europea en el Mundo y las fronteras de la Unión Europea; Globalización y modelo económico y social europeo; Libertad, seguridad, justicia ¿Qué perspectivas?; Los futuros recursos financieros de la Unión Europea".

En el aspecto económico, el presidente de la Eurocámara, Josep Borrell, que abrirá las sesiones, ha manifestado su preocupación porque "no se sabe muy bien qué quiere decir la Europa social". Para Borrell, buena parte del no francés se justifica por la percepción ciudadana de que la Europa que se está construyendo es la de una sociedad en la que dominan sobretodo las ideas de competitividad, liberalización y beneficios del capital, más que el mantenimiento de los Estados de bienestar.

Para el eurodiputado socialista español Carlos Carnero "la solución a la crisis europea tendrá que venir de la mano de los Gobiernos y del Parlamento". "Aspiramos", precisó "a realizar un foro parlamentario como éste en cada una de las próximas presidencias para preparar el terreno y facilitar un acuerdo el próximo año".

En todas las instancias comunitarias se da por sentado, que hasta después de las elecciones de Francia y Holanda en 2007, no hay que abrigar ninguna esperanza de lograr avance alguno. El objetivo de los parlamentarios no es especialmente ambicioso. Se trata de evitar que el proyecto constitucional decaiga por inanición. "Queremos", añade Carnero, "que el actual periodo de reflexión y silencio se convierta en un auténtico periodo de reflexión y debate".

Iñigo Méndez de Vigo, eurodiputado por el Partido Popular Europeo, también se muestra muy prudente sobre el alcance del encuentro de hoy y mañana. "Primero", señala, "hay que ver si el conjunto de parlamentarios consideran que merece la pena seguir adelante con el texto constitucional actual. Y después", añade, "si existe tal consenso determinar cómo lo hacemos". Méndez de Vigo subraya: "Nuestro objetivo no es sustituir al Consejo, sino facilitar las cosas para que este año que habrá que pasar hasta después de las elecciones francesas en 2007, aprovechemos el tiempo".

La reunión de finales de mayo en Viena promovida por la presidencia austriaca tampoco pretende determinar el futuro jurídico de la Constitución. Aunque la ministra de Asuntos Exteriores, Ursula Plassnik, ha señalado que se tratará especialmente de bosquejar algunas soluciones concretas para un mejor funcionamiento de la Unión en algunos campos como "la gestión de catástrofes, la cooperación consular o la transparencia", es muy probable que se desarrolle un debate político de más calado.

El País, 08/05/06