Stiglitz denuncia que a la globalización le falta «democracia política»

Stiglitz denuncia que a la globalización le falta «democracia política»
El Nobel de Economía 200 fue investido ayer doctor Honoris Causa por la UPV

El Premio Nobel de Economía 2001, Joseph E. Stiglitz (Gary, Indiana, 1943), fue investido ayer doctor Honoris Causa por la Universidad del País Vasco (UPV), en un ceremonia que tuvo lugar en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Sarriko, en Bilbao.

Stigliz, considerado uno de los principales referentes económicos de la denominada Tercera Vía, crítico con las consecuencias económicas actuales de la globalización y el modelo neoliberal, vio reconocida con el Nobel su labor como precursor en el desarrollo de la teoría de la Economía de la Información, un planteamiento que propugna que el principal mal de ese modelo neoliberal radica en el hecho de que «la información es asimétrica e imperfecta», y que no todos los agentes en juego tienen acceso y deciden partiendo de la misma información.

Stigliz volvió ayer a defender sus postulados en una intervención donde remarcó la necesidad de mayor presencia de «democracia en la economía mundial». «Como la información siempre es incompleta, esto implica que los mercados no podrían por sí solos llegar a la eficiencia».

Más riesgos

El economista norteamericano, profesor de la Universidad de Columbia, durante años consejero de gobiernos como el de Bill Clinton y vicepresidente del Banco Mundial entre 1997 y 2000, arremetió de nuevo contra el modelo neoliberal: «Dije entonces, y lo sigo manteniendo, que el neoliberalismo no se basa en la ciencia económica: la volatilidad de los flujos financieros, la liberalización de los capitales aumentan los riesgos y no mejoran las economías más pobres. Al contrario, unos pocos se siguen haciendo ricos con privatizaciones, pero la pobreza sigue ahí».

Y puso como ejemplo Latinoamérica: «Abrazó con entusiasmo esas políticas económicas y son sus países, ahora, los primeros que lo están rechazando: no nos tendría que sorprender que el pueblo rechace esas políticas».

Desde su punto de vista, «la globalización económica ha ido por delante de la globalización política y eso, en muchos casos, como los países en vías de desarrollo, no ha hecho más que «socavar los procesos democráticos de esos países». Stiglitz reiteró sus críticas a la guerra de Irak, «un desastre -dijo-, tanto en sus argumentos como en la manera en que se ha llevado a cabo la invasión», y la puso como ejemplo de que el déficit que arrastra Estados Unidos ha supuesto, en la práctica, un desastre en los mercados del petróleo a una escala mundial».

El acto de investidura estuvo presidido por el lehendakari, Juan José Ibarretxe, quien rememoró en su intervención su niñez cuando recordó que «aunque era un niño en 1963, cuando usted participó en la marcha por los derechos civiles sobre Washington convocada por Luther King, nunca he olvidado su enseñanza de que la paz es más preciosa que los diamantes, la plata o el oro, cosa que hoy nos inspira al conjunto de la sociedad vasca».

Ibarretxe afirmó que, para él, «un mercado sin valores no es un mercado, sino un mercadillo o rastro», y se declaró firme «militante de la economía del corazón» y contrario a aquella máxima de tantos años que resumía la política del FMI: «Qué importa que las personas vayan mal si la economía va bien».

El lehendakari le expresó todo su apoyo a la hora de su compromiso en favor de «investigar el diseño de políticas que combinen la preocupación por la eficiencia económica con la justicia social, la responsabilidad individual y los valores liberales».

Diario Vasco, 24/05/06