Juan Francisco Coloane: El rol del Banco Mundial en la reforma de la educación en Chile

Juan Francisco Coloane: El rol del Banco Mundial en la reforma de la educación en Chile

El movimiento estudiantil chileno que estremeció el país por un mes y que ahora parece ponerse en receso, es un tema local que ha tenido impacto internacional. Pocas noticias de Chile, que no estén relacionadas con el ex general Pinochet aparecen en The New York Times. Pues esta vez fue el movimiento estudiantil, hace una semana. Para enfrentar el conflicto que se hacía disfuncional a la estabilidad, se formó un consejo asesor presidencial para mejorar la calidad de la educación. Es constituido por 77 miembros, intentando representar un espectro amplio de agentes sociales.

También incorpora a los estudiantes que estarán representados en una cuota inferior a la de sus aspiraciones. La orden ejecutiva presidencial introduce por primera vez a miembros de la izquierda excluida del sistema de representatividad, hecho que ha golpeado al neo conservadurismo chileno. No obstante, el intento de colegiar con amplitud una discusión que permaneció cerrada a un grupo vario pinta de “especialistas” durante décadas, es significativo y único en 17 años de una democracia muy condicionada.

Si el movimiento estudiantil es indicador de algo, es que la aplicación de dos décadas de reforma educacional y ajuste estructural en Chile, no está funcionando. El argumento entonces para formar un “consejo asesor” se divide en tres posibilidades: a) que la calidad de la educación se puede mejorar bajo las mismas estructuras que han fallado; b) que el poder del estado está intentando solo en bajarle la presión al conflicto; y c) que se está simplemente creando un nuevo clima de expectativas que después será imposible cumplirlas.

En toda la resonancia política generada por el movimiento estudiantil, principalmente organizados por el sector de los colegios secundarios, la fuerte gravitación del Banco Mundial en el proceso de reforma de la educación en Chile ha estado ausente en el debate. El Gobierno, ha asumido toda la responsabilidad del problema, y no se sabe, si esta omisión es por diplomacia, o porque los compromisos con el Banco Mundial están vigentes.

Educación ha sido el “caballito de Troya” del sistema económico, sobre el cual de edifican desigualdades funcionales al sistema. Frances Fox Piven de la City University of New York ha monitoreado el tema con un grupo de investigadores desde los años 70, cuando se gestan las ideologías de última generación que consolidan la vulnerabilidad de ciertos sectores de la población. Ver “The education establishment” series.

Localizaciones globales

El modelo educacional chileno es obra y gracia de los programas de reforma sectorial implementados a escala mundial, por el Banco Mundial, y que las economías de cada país debían absorber. Todos forman parte del llamado ajuste estructural de los años 80, que sirvió para que la economía saliera de la crisis financiera de los 70. Como es bien sabido, la privatización de los servicios públicos -educación un punto clave de ellos- forma parte de la tríada de pilares del ajuste, con desregulación del estado y apertura de mercados.

El proceso de gestación de la reforma educacional como un componente vital del ajuste, parte con el gobierno militar, que se implementa con una medida fuerza principal: la privatización de la enseñanza. El foco es que el sector educacional, funcione acoplado a un sistema de rentabilidad, y gradual autofinanciamiento, en donde en el caso de la educación, familias, apoderados, alumnos, y profesores formen parte de un conjunto empresarial, que es la educación. El colegio es el lugar físico, las personas son sus productores. Entre ellos, el estudiante, que debe demostrar competencia para proseguir su educación.

La reforma comienza en 1980, y continúa en los años 90. Tanto el soporte técnico como financiero de la reforma educacional chilena que no resolvió los problemas de fondo, como ha quedado demostrado por el movimiento estudiantil y el registro político derivado del mismo, provinieron de una estrecha asociación técnica y política entre el Banco Mundial y los gobiernos de la concertación en Chile.

La brecha entre la protesta estudiantil y un estudio

El Banco Mundial ha invertido considerablemente en mejorar la calidad de la educación chilena. A partir de 1992, se embarca en un préstamo de U$S 170 millones a 15 años, para el programa de mejoramiento de la calidad de la educación (MECE) (Gobierno de Chile 1996). Recientemente ha aprobado otro crédito de U$S 60 millones, para el mejoramiento de la educación terciaria, universidades e investigación científica. Hay que destacar que de esos 170 millones de dólares una parte menor se destinó a la educación secundaria.

El Banco Mundial ha elogiado el resultado global de la reforma educacional chilena y el rendimiento de sus componentes principales, descentralización, financiamiento, Jornada Escolar Completa (JEC), Ley Orgánica Constitucional para la Enseñanza (LOCE) y los sistemas de evaluación. “ El resultado es uno de los sistemas educacionales más innovadores, costo eficiente, y comparativamente equitativos entre los países en vías de desarrollo”. Así lo plantea en el capítulo de conclusiones el informe de Francois Delannoy, funcionaria del Banco Mundial “ Education Reforms in Chile: A lesson in pragmatism”. (Banco Mundial 2000).

Las conclusiones también expresan que: “ la mayor parte de los instrumentos de un sistema educacional moderno – transparencia, evaluación de los estudiantes-flexibilidad curricular, población objetivo, inversión en la calidad de los insumos y contenidos, atención a los procesos de salas de clases, desarrollo profesional continuo y autonomía de le escuela- están presentes en el sistema chileno y han estado presentes por más tiempo que la mayoría de los otros países incluyendo algunos de los que forman la OECD. Y el sistema continúa avanzando”. Las observaciones de Delannoy forman parte de un detallado estudio emanado de una investigación de 18 meses en Chile, donde la autora agradece la colaboración de los profesionales chilenos que han sido protagonistas en el proceso de la reforma educacional. Algunos de ellos forman parte del “consejo asesor” montado, incluyendo el presidente de éste consejo.

Si el estudio más que favorable al estado de la educación en Chile, que cubre 1980 –1998, se toma al pie de la letra, significa que desde él año 1999, a la fecha, el deterioro ha sido acelerado y gigantesco.

A juzgar por el volumen y la unanimidad del reclamo colectivo en la sociedad chilena que se gestó a partir de las manifestaciones estudiantiles, hay algo grave que no cuadra en el desfase entre, el informe de la especialista del Banco y la realidad. La brecha gruesa entre “evaluación positiva pero con recomendaciones para mejorar” de Delannoy, y el diagnóstico de “desastre educacional en Chile”, que emerge a partir de las energías políticas que genera el movimiento estudiantil, merece especial atención. Es difícil trazar un punto intermedio y quizás el reclamo estudiantil es apenas la punta del iceberg de una crisis más profunda, en el lugar donde el sistema educacional está inserto.

Considerando lo positivo del informe de Francoise Delannoy, no es posible anticipar un descalabro tan violento en 5 o 6 años. Y, si es así, se debe intervenir no sólo con instalar un consejo asesor, sino con una auditoria de programa. El “qué pasó”, a veces dice lo que se necesita para avanzar. (1)

Salidas para un callejón

Todo esto que es mucho más complejo que lo acotado, se llevó a cabo bajo los programas de reforma sectorial del Banco Mundial, como parte del ajuste estructural. Es así que, cuando se habla sobre esta movilización estudiantil como de una demanda de transformaciones radicales al sistema educacional, se está directamente aludiendo a las bases y el significado del ajuste estructural, que tiene como eje lo que no ha funcionado en Chile: la privatización de la educación.

Varios de los miembros nombrados para la comisión asesora nombrada, han sido el puente para que el Banco implemente sus políticas sectoriales en función del ajuste económico mencionado. Independientemente del profesionalismo, pero dependiendo de las personalidades, siempre ha existido una suerte de “promiscuidad” entre el funcionario local y el internacional. Un programa funciona cuando existe esa “química entre contra partes”. Es difícil trazar la línea divisoria. En un momento en que Chile debía estar cohesivo en sus políticas públicas, la onda privatizadora a mediados de los años 90, tuvo escasa resistencia, y el Banco funcionó expeditamente.

Los funcionarios locales, han sido, para todos los efectos prácticos, “co-autores” con los funcionarios del Banco Mundial, de los documentos de base con los cuales se montó gradualmente la reforma en el período en que se instala la jornada escolar completa, y la reforma como “un plan rodante”. Su foco central inexpugnable, es la privatización de la enseñanza.

Menos se explica entonces, que llegado a este deterioro límite demostrado por el movimiento estudiantil, la magnitud del fenómeno no haya sido anticipada, ni por los especialistas del ministerio, ni por las misiones del Banco.

El estado chileno a estas alturas, con más de 20 años de implementación del ajuste estructural, no está en condiciones de revertir la historia y de que una educación descentralizada y encaminada al incremento de la privatización, en un porcentaje considerable vuelva a ser financiada y organizada por el estado. En este sentido, las palabras de los neo conservadores chilenos son más realistas. Es bien probable que las demandas estudiantiles por mejor calidad, y menos privatización no puedan torcer la historia: la derogación de la ley orgánica constitucional para la enseñanza, que sostiene el status quo de la educación como parte de un engranaje económico, más que como una función social.

A partir de que el sistema de representatividad política que predomina en Chile no está para cambios estructurales, y de acuerdo al informe de Francoise Delannoy, la privatización del sistema educacional chileno parece irreversible y aún más, debería llegar a formas totales de privatización y descentralización.

Nota:

(1) Enfatizo que me he referido a una rigurosa profesional, en una visión formada a partir de opiniones recogidas cuando me desempeñaba como oficial de planificación en UNICEF, en el período en que preparaba en informe. Debo aclarar no pertenecer a la legión anti Banco Mundial. Por el contrario, sus informes son modelos de profesionalismo y prolijidad. Valoro mucho los aportes innovadores en programas contra la pobreza en partes de la India, que se anticiparon a las políticas públicas de muchos países en desarrollo. Todo esto antes que el Banco Mundial entrara en la euforia de la privatización en los años 80, como brazo “armado” del ajuste estructural. Este ajuste estructural y su impacto en las políticas sociales ha sido analizado en profundidad por Andrea Cornia, Richard Jolly, y otros en publicaciones de UNICEF. En Argentina, Eduardo Bustelo ha hecho una importante contribución.

Argenpress, 11/06/06