César Cascante: ¿Qué se está decidiendo sobre las titulaciones universitarias?

César Cascante: ¿Qué se está decidiendo sobre las titulaciones universitarias?
Diagonal, 26 de mayo al 8 de junio de 2005

La universidad puede seguir el camino marcado por la globalización neoliberal o, por el contrario, puede iniciar otra vía hacia una globalización solidaria. Pero, ¿hay un debate democrático real?

Aunque la intención de concebir la educación superior europea como un mercado no quedaba del todo clara en las declaraciones de La Sorbona y de Bolonia (1999), los siguientes documentos de la Unión Europea van dejando claras sus intenciones. No tratan de abrir un debate sobre el futuro de la universidad, se trata simplemente de montar una arquitectura de planes de estudio que permita la optimización del volumen de negocio de la educación superior siguiendo la propuesta del Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios en el área de la educación, actualmente en negociación en la Organización Mundial de Comercio.

Si leemos el principal documento de la Comisión Europea (Comunicación de la Comisión. El papel de las universidades en la Europa del conocimiento, Bruselas, 5 de febrero de 2003), los propósitos de la convergencia están claramente prediseñados: se trata de crear una universidad europea que pueda competir en volumen de negocio con la de EE UU y seguir sus mismos planteamientos.

Tras las nuevas titulaciones se encuentra una idea implícita que, a modo de mensaje publicitario de invitación al consumo de titulaciones, se lanza a los clientesestudiantes. El mensaje viene a decir que la situación de paro o empleo precario en la que se encuentran buena parte de los titulados universitarios se debe a su insuficiente o desfasada formación. Es decir, que las nuevas titulaciones obedecen a las necesidades del mundo del empleo actual y que su implantación corregirá el desajuste formativo respecto a esas necesidades.

Sin embargo, la realidad es otra; como ponen de manifiesto diversos estudios, la situación de paro o empleo precario de buena parte de los universitarios no se debe a su baja o inadecuada cualificación sino a la situación estructural de precarización del mercado de trabajo en el que los jóvenes universitarios están cada vez más subutilizados.

Prácticas credencialistas

A pesar de ello y aunque esta situación es también percibida por los egresados que intentan acceder al empleo, las prácticas credencialistas de los empresarios y empleadores públicos –y no una demanda real de trabajo más o mejor cualificado– son las que seguirán alimentando el consumismo de titulaciones (especialmente las continuas ofertas de títulos de postgrado que ofertarán las universidades), lo que a su vez redundará en el beneficio del negocio de la educación superior del que piensan obtener nuevas plusvalías las grandes corporaciones que están incorporándose incesantemente a él.

Frente a esta reforma universitaria regida por la globalización neoliberal es necesario levantar la alternativa de concebir el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) como una red solidaria de universidades públicas, lo que implica también cambios profundos en la universidad, pero en una dirección opuesta.

Una red solidaria en un triple sentido. En primer lugar, como solidaria con el conjunto de la sociedad, con sus problemas sociales generales y particulares; en segundo lugar, como red solidaria de universidades que no compiten en el mercado por la captación de clientes-estudiantes, sino que se refuerzan en sus planes de docencia, investigación y extensión; en tercer lugar, solidaria con los propios estudiantes egresados para que no se vean precarizados en sus empleos. Una universidad pública que de su compromiso social obtenga su capacidad de crítica y de autocrítica.

Planteado el Espacio Europeo de Educación Superior como una red solidaria de universidades  públicas, las titulaciones de grado y postgrado, sin necesidad de ofrecer pretendidos nuevos productos, deben dotarse de una estructura flexible que les permita renovarse y vincularse, cada vez de forma más directa, con el mundo del trabajo en una relación crítica con lo que ellas son capaces de ofrecer, pero también exigiendo que los profesionales que forma no sean subutilizados.

* César Cascante es profesor de Ciencias de la Educación en la Universidad de Oviedo.

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