Eduardo Subirats asegura que la sociedad actual mira "atontada" la guerra global

Eduardo SubiratsEduardo Subirats asegura que la sociedad actual mira "atontada" la guerra global

El escritor y filósofo Eduardo Subirats afirma que "la sociedad actual mira sonámbula, atontada y con absoluta pasividad" el fenómeno de la "guerra global", que sigue las pautas de las "imposiciones tiránicas imperialistas".

Subirats reflexionó que la generalización de los conflictos armados se debe a la pretensión de los países occidentales de extender su "poder económico, mediático y corporativo", lo que ha generado que "gobiernos como los de Estados Unidos, Francia o Japón inviertan cantidades astronómicas para engrosar sus arsenales militares".

El autor de Los malos días pasarán, Memoria y exilio o El continente vacío, entre otros numerosos títulos, ha vuelto a España, después de diez años, para impartir el curso Teoría crítica y las crisis de la era industrial.

El filósofo considera que esta "guerra global" sólo puede frenarse con una nueva "estrategia de acción" que suponga una "concienciación intelectual" y con "auténticos movimientos de carácter democrático, organizados con independencia del Estado y de los grupos políticos presentes en el sistema parlamentario".

"Las democracias actuales, formuladas bajo el poder de las corporaciones y el consorcio militar, son insuficientes para parar este proceso creciente de militarización", agrega el también profesor de la Universidad de Nueva York.

Para Subirats, la violencia que impera en la sociedad "no existiría sin el apoyo logístico de otro sistema paralelo al militar, que es el sistema de los medios de comunicación", que se erige como "el gran motor del espectáculo de la violencia".

A su juicio, los medios "hacen propaganda de la guerra, exhiben como un arte la industria militar y representan un sistema que censura y manipula". "Vivimos en una sociedad mediáticamente controlada y paralizada", apuntó el autor de Viaje al fin del paraíso, en la que "los grandes eventos mediáticos han creado una audiencia electrónica y unas masas virtuales" compuestas por "seres reducidos a la mínima expresión intelectual, moral y también física".

En este proceso de "esquizofrenia" en el que se encuentra inmerso el mundo, opina el filósofo, la tecnología nuclear en Estados Unidos "juega un papel de vanguardia", ya que la nueva tendencia es "el desarrollo de armas nucleares de pequeño alcance que puedan clasificarse como armas convencionales".

Además, aboga por un cambio en el papel de la universidad como centro de pensamiento humanista para superar la actual mentalidad, ya que, según el escritor, el modelo de educación superior actualmente está sometido "a los intereses económicos corporativos". En este sentido, indicó que "una universidad tecnocrática carente de cualquier espíritu" supone "una política de ahogo y de asfixia de la inteligencia". También considera que el modelo universitario español es "un sistema sin función y sin eficacia" que nadie quiere cambiar "porque supondría un esfuerzo hercúleo y desde el punto de vista de la dinámica de los partidos sería suicida".

El sistema imperialista se encarga, según el autor de Violencia y civilización, de "apartar y ningunear a grandes artistas e intelectuales" porque su visión crítica "no es conveniente para los intereses de las grandes corporaciones militares y de la industria cultural", a quienes molesta que un artista "sea capaz de expresar la angustia y la irracionalidad de la humanidad". Para Subirats, en estos momentos los museos operan como "grandes sistemas de censura del arte".

El filósofo estima que "todo intelectual tiene que evitar aparecer como una vedette" en el sistema comercial establecido para dar a conocer su pensamiento, ya que sucumbir al "espectáculo" de los medios es "una enfermedad mortal de una cultura mediáticamente manipulada".

El Día de Córdoba, 10/07/06