México: El Colegio de Abogados, contra escuelas “patito”

México: El Colegio de Abogados, contra escuelas “patito”
El presidente de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados, señala que los beneficios económicos son secundarios
Más allá de los beneficios económicos, la mayor satisfacción que puede tener un abogado es el compromiso de servir con ética y profesionalismo a la sociedad.

En víspera de la celebración del Día del Abogado, Fabián Aguinaco Bravo, presidente de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados, dijo que el reconocimiento no es de un solo día, es algo personal, y la satisfacción de trabajar por tener un mejor país, en donde se respeten y se cumplan las leyes, conforme lo establece la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Entrevistado por Diario de México, Aguinaco lamentó la proliferación de escuelas y universidades “patito”, en las que una tercera parte, de las mil 200 instituciones de educación superior que existen, ofrecen cursos de licenciatura en dos años.

“Esos son los abogados que atienden a la sociedad, y que no tienen, desde luego, el ropaje intelectual necesario para poder dar un buen servicio, por lo que esta manera de formar abogados debe modificarse.

“Debemos cambiar esa visión del abogado preparado al vapor, pues el mejor premio que puede tener un profesional de esta disciplina es el reconocimiento personal de que ha cumplido con la formación requerida para ejercer”, declaró.

Colegiación obligatoria

Recientemente la Barra Mexicana, Colegio de Abogados, obtuvo la autorización para acreditar los programas de estudios de las universidades y escuelas de Derecho.

“De lo que se trata, mencionó Aguinaco Bravo, es que se haga obligatoria para que nos regulemos con un código de ética profesional, para que cuando alguien se sienta defraudado con el servicio del abogado, acuda a la Barra Mexicana, Colegio de Abogados, y lo acuse de malas prácticas a quien se comportó sin escrúpulos o sin un código de ética”.

Aguinaco expuso que en el Distrito Federal suman aproximadamente 4 mil los abogados más reconocidos y de mayor prestigio, abogados jóvenes que están luchando por tener una presencia en la sociedad como juristas éticos y capaces.

“Sería deseable una colegiación obligatoria, porque sólo así los abogados podrían autorregularse y ver si se está cumpliendo con el ejercicio profesional y los conocimientos necesarios, dentro de un margen ético”, agregó.

Aguinaco Bravo resaltó que, a punto de cumplir 85 años, la Barra Mexicana, Colegio Abogados, se distingue por su independencia y porque no hace proselitismo político, no tiene una bandera política, ni hace profesión de fe religiosa o confesional. La bandera que tiene es “el estado de derecho con justicia”.

Nueva Constitución o constitucionalidad

Nuestro entrevistado se adentró en el debate por una nueva Constitución y precisó que más que un nuevo texto fundamental, lo que necesita México es una nueva constitucionalidad, es decir, un cambio de actitud de todos y cada uno de los que formamos parte de la sociedad, indicó.

Explicó: “Primero, vamos a cumplir con la Constitución, y ver dónde es disfuncional, para ajustarla. Pero si seguimos con la misma conducta de no cumplir con un régimen constitucional, de nada servirá tener una nueva Constitución”.

Es fundamental la cultura de respeto a la Constitución, y dar los pasos necesarios, porque si bien el texto de 1917 no está tan rezagado, habría que adecuarlo.

“Hay que cambiarlo para transitar más rápido, pero hay que cumplir con texto constitucional por todos, los actores más importantes de la política, partidos políticos y la sociedad en sí misma.”

“Tiene más de 400 modificaciones, es una Constitución viva que se adecua a los requerimientos de la sociedad. Es un marco polifacético, que no puede ser algo muerto, no es un esquema jurídico para los muertos, sino para los vivos”.

Agenda jurídica

En relación con la “agenda jurídica”, Aguinaco Bravo propuso continuar con las reformas a la estructura del Poder Judicial que iniciaron en diciembre de 1994. Por ejemplo, cambiar la forma en la designación de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), que no sea por la terna que propone al Senado el Ejecutivo, eso es importante.

“En el caso del procurador general de la República, habría que darle una estabilidad, a fin de que no sea un procurador del Ejecutivo, sino que fuera un procurador del Estado mexicano, que no fuera el instrumento ejecutor del Presidente de la República”, comentó.

Otro aspecto importante a considerar, es desvincular totalmente el Consejo de la Judicatura Federal, de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), porque son dos cosas distintas.

En materia electoral, no se podrá transitar hacia una mejor configuración como un Estado democrático, con el sistema actual, por lo que habría que admitir las candidaturas independientes de los partidos políticos; “si no lo hacemos, nos los van a imponer los tribunales internacionales de Derechos Humanos, porque estamos llegando nuevamente tarde a esas reformas”.

“Necesitamos evitar el escenario que hoy tenemos en México, quizá establecer una segunda vuelta para los dos candidatos que tengan más votos, porque esto ha generado mucho ruido de angustia e inquietud, además que no conviene al país y a la marcha de la sociedad”, aseveró.

“En materia de derechos humanos, porque no adoptamos los textos de los tratados internacionales en la materia, porque no adoptar las resoluciones que ya nos obligan, en la Corte Interamericana de Derechos Humanos, como algo obligatorio, que sean parte de un texto anexo a la Constitución”, expuso.

Impartición y procuración de justicia

Por lo que respecta a la impartición y procuración de justicia, Aguinaco Bravo señaló que en la solución de controversias es necesario buscar métodos alternativos, tener, inclusive, al juez de barrio, que son las demandas más numerosas expresadas por la población. No tiene caso ir a un juzgado a donde cuesta mucho dinero, por qué no arreglar desde las primeras etapas el problema.

Hay que tener una visión distinta de la justicia, porque no se podrá ganar a la inercia poblacional con más tribunales, porque no se cuenta con los recursos, y, en segundo lugar, porque no se puede improvisar a un juez.

De nada sirve tener a los profesionistas más calificados si no tienen un ropaje ético, como tampoco la ética es por sí sola suficiente. El funcionario judicial se hace con el tiempo. Agregó que el problema de la administración de justicia no radica en el crecimiento desordenado del Poder Judicial, sino en la búsqueda de mecanismos de solución de controversias distintos a los tradicionales.

Diario de México, 10/07/06

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