Jeff Ruch: La industria química dirige ahora la investigación científica en la Agencia de Protección del Medioambiente (EPA)

Las 25 'historias top' del Proyecto Censurado 2007 (XV)
Jeff Ruch: La industria química dirige ahora la investigación científica en la Agencia de Protección del Medioambiente (EPA)

La Agencia de la Protección del Medioambiente Americana (EPA) está confiando cada vez más sus programas de investigación a las alianzas (joint ventures) con las corporaciones de la industria química, según documentos obtenidos por la organización Empleados Públicos para la Responsabilidad Medioambiental (PEER, en inglés). El Consejo Químico Americano (ACC, en inglés) es ahora conductor y compañero en la investigación EPA, mientras la agencia desvía fondos destinados a investigar en salud básica y medioambiente hacia temas del interés de quienes pagan la investigación científica.

Desde que comenzó el primer período de Bush, hubo un aumento significativo de los “joint vetures” o Investigación Cooperativa y Acuerdos de Desarrollo (CRADAs, en inglés) con corporaciones individuales o asociaciones de industria. Durante los primeros cuatro años de Bush, la EPA participó en 57 CRADAs corporativos, en comparación con 34 de tales acuerdos durante el segundo tramo de Clinton.

Científicos de la EPA se quejan de la influencia que ejercen las corporaciones en la agenda de investigación de la agencia a través de la presión financiera. Un científico de EPA escribió, “Muchos de nosotros sentimos que trabajamos en los laboratorios para estos contratos”. En abril de 2005, el Consejo Científico Asesor de la EPA advirtió que la agencia ya no estaba consolidando una investigación creíble en salud pública. Por ejemplo, anotó que la EPA está quedándose atrás en problemas como transporte intercontinental de contaminación y nanotecnología.

Además, en abril de 2005, un estudio de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental concluyó que a la EPA le faltan salvaguardas que “evalúen o manejen potenciales conflictos de interés” en los acuerdos de investigación en sociedad, debido a que están utilizando el dinero de las compañías y corporaciones que se supone que están regulando.

Según Rebecca Rose, Directora del Programa del PEER, “bajo su dirección actual, la EPA está convirtiéndose en un brazo de la Corporación R&D”. También hizo notar que el número de CRADAs corporativos bajo la administración Bush excedió en número a aquéllos acordados con universidades o gobiernos locales. “Las necesidades de investigación en salud Pública no deben tener que depender de la sociedad que copatrocina las investigaciones”.

En octubre de 2005, el presidente Bush nombró a George Gray para servir como Administrador Asistente de la Oficina de Investigación y Desarrollo (ORD, en inglés) de la Agencia de la Protección del Ambiente. En ese momento George Gray estableció un Centro para el Análisis de Riesgo en la Universidad de Harvard dónde la mayoría de los fondos provinieron de fuentes corporativas. Desde su nombramiento, Gray piensa continuar y extender sus iniciativas de investigación corporativa consolidadas desde su posición en la ORD.

El Director Ejecutivo de PEER, Jeff Ruch, advirtió: “Inyectando dinero ajeno en los programas de investigación de las agencias públicas, sobre todo cuando se amarran a los proyectos privados, tiene una influencia sutil pero innegable no sólo en qué trabajo se hace sino también en cómo se informa ese trabajo”. Agregó: “Ahora que los programas más relevantes de investigación en salud pública caminan hacia la disfunción, sin vuelta atrás, la actitud o filosofía del Sr. Gray indican que ni remotamente es la persona adecuada para este trabajo'.

En 2004 y 2005, EPA fue plagada por informes sobre la eliminación política de resultados científicos en problemas importantes de salud, tales como la regulación del asbesto y del mercurio (véase Censurado 2005, Historia # 3). En respuesta, la ORD lanzó una campaña de relaciones públicas, titulada 'Ciencia para usted', usando los fondos de investigación de la agencia para limpiar su imagen.

Comentario: George M. Gray juró como Administrador Asistente de Investigación y Desarrollo de la EPA el 1 de noviembre de 2005, con el consentimiento unánime del Senado de EEUU.

Actualización de Jeff Ruch

Esta historia ilustra cómo las más importantes investigaciones ambientales se están desviando lejos de las prioridades de la salud pública para subordinarse a la agenda [anti] reguladora corporativa. Tentando a EPA con su compadrazgo, entidades tales como el Consejo Químico Americano (ACC, en inglés), que ahora es el socio principal de la investigación EPA, pueden influir no solamente en qué debe investigar la EPA, sino también en cómo se conduce esa investigación.

Por ejemplo, los estudios de monitoreo de salud a largo plazo salieron de la lista de temas prioritarios de la EPA porque la industria no tiene ningún interés en financiar ninguno de esos trabajos vitales; la industria tiene motivos para evitar que se realice ese tipo de investigación. De la misma manera, la industria presiona para no permitir experimentos sobre humanos destinados a probar la tolerancia a los pesticidas y a otros venenos comerciales: son precisamente el tipo de investigación que la industria desea evitar que emprenda la EPA y así legitimar sus productos, a pesar de la serie de problemas éticos sin resolver.

Existen unas pocas novedades dignas de anotarse desde octubre de 2005:

a) El principal defensor de la asociación de la EPA con la industria química en la investigación, George Gray, ha sido confirmado como Administrador Asistente para Investigación y Desarrollo de la agencia.

b) El presidente Bush ha propuesto extensos recortes que ya están encogiendo el presupuesto de investigación de la EPA. (ver http://www.peer.org/news/news_id.php?row_id=661). Estas penurias cada vez mayores hacen a la EPA más vulnerable y la interesan aún más en usar los dólares corporativos para suplir su programa de investigación hecho andrajos.

c) La EPA está en las primeras semanas de su programa de comprobación humana. Un Consejo de Revisión de Sujetos Humanos especialmente convenido ahora está esforzándose en aprobar a la industria y los estudios de la agencia no tienen autorización para ser difundidos ni se informó que dosis dañina de productos químicos se dio a la gente.

Las páginas EPA de nuestro website tienen varias actualizaciones sobre este tema y los problemas relacionados (http://www.peer.org/).

Argenpress, 03/10/06