Argentina: Buscan atraer a estudiantes extranjeros

Argentina: Buscan atraer a estudiantes extranjeros
Se creó una agencia para promocionar la oferta universitaria en el exterior
El Gobierno quiere triplicar en cinco años el número de jóvenes que llegan para formarse, sobre todo de países de la región

¿Pueden las universidades argentinas motorizar una industria exportadora? El Gobierno argentino cree que sí y se ha puesto una meta alta: triplicar en los próximos cinco años el número de estudiantes extranjeros que vienen a la Argentina, con la mirada puesta particularmente en los países de América latina.

Para ello, acaba de crear un programa que se dedicará a difundir la oferta universitaria argentina en el exterior, organizar con las universidades misiones a otros países -a la manera de los empresarios-, registrar datos sobre los estudiantes extranjeros en el país, centralizar la información de los convenios firmados con otras universidades y gestionar la certificación del español como lengua extranjera, uno de los bienes intangibles más rentables.

Según la Cancillería, este año aumentó un 30% la inscripción de extranjeros en universidades locales. Sólo en las sedes estatales ingresaron 657, casi el doble que en 2004.

El Programa de Promoción de la Universidad Argentina, que funcionará en el Ministerio de Educación, sistematizará y centralizará las acciones para atraer extranjeros que hasta ahora han venido realizando, de manera independiente y desarticulada, distintas universidades, facultades y hasta cátedras con inclinación "internacional".

La Argentina aspira, así, a aprovechar sus ventajas comparativas -la calidad educativa de muchas carreras, los precios convenientes, la vida cultural atractiva- para integrarse a la industria rentable de la educación superior, que en el mundo hace circular a unos 2.500.000 estudiantes entre continentes. No es, en rigor, una novedad: países como el Reino Unido, Francia, Estados Unidos y Nueva Zelanda vienen promocionando su oferta educativa con iniciativas similares desde hace tiempo.

Sin embargo, alertan muchos aquí, hay cuestiones que resolver en las universidades mientras se "vende" la educación superior en el exterior, como los déficits para gestionar la recepción de extranjeros, la falta de becas específicas y la desvinculación con otros organismos que entran en el proceso, como la Cancillería.

Esta iniciativa se suma a la nueva reglamentación, aprobada en mayo pasado, que facilita los trámites migratorios a extranjeros que quieran venir a estudiar: establece un régimen más sencillo para el Mercosur y para quienes sólo vengan a cursar materias, y crea visas de estudiantes para quienes hacen cursos no formales.

Más, pero todavía pocos

A pesar de su visibilidad creciente, sobre todo en la ciudad de Buenos Aires, los estudiantes extranjeros en la Argentina son pocos. Según datos de la Unesco, nuestro país registra unos 3300, principalmente latinoamericanos -que hacen carreras de grado, cursan semestres en modalidades de intercambio o completan posgrados-, que representan sólo el 0,3% de la matrícula universitaria total. Para las autoridades, el número real llegaría a unos 5000 -la Unesco sólo registra a los que solicitan visa- y aspiran a contar 15.000 en cinco años.

Por ahora, empezarán por fortalecer las oficinas de relaciones internacionales de las universidades, crear un sitio web trilingüe (español, inglés y portugués) y hacer misiones con universidades en el exterior. Además, dentro de 30 días tendrán un registro actualizado de los extranjeros que estudian en la Argentina, datos por ahora dispersos y desconocidos.

"El primer espacio que nos interesa es el hispanohablante. La tasa de escolarización y el porcentaje de jóvenes que va a la universidad crece en América latina. La Argentina tiene varios factores favorables, como la enseñanza de calidad y condiciones económicas atractivas para los extranjeros", dijo a LA NACION Pablo Bohoslavsky, director ejecutivo del programa. "Hay que tener una perspectiva macro: un estudiante no sólo paga un arancel si tiene que hacerlo; esencialmente, consume", afirmó.

Según el Indec, el número de turistas que durante el segundo trimestre de este año llegó al país con motivos de estudio o tratamientos de salud -no por vacaciones, visitas a familiares ni negocios- aumentó un 82% con respecto a igual período de 2005.

A diferencia de lo que sucede en Europa, sin embargo, la movilidad estudiantil no tiene una gran tradición en el país ni en la región.

"Las universidades con más experiencia en redes internacionales están mejor preparadas para recibir extranjeros. Pero en la mayoría hay déficits de gestión de la movilidad de estudiantes, desarticulación con otros organismos, como la Cancillería, y desconocimiento de cuestiones migratorias", comentó Marina Larrea, del área de Internacionalización de la Educación Superior del ministerio.

Para Víctor Beker, director de Relaciones Internacionales de la Universidad de Belgrano -que se declara optimista sobre los resultados de la iniciativa oficial-, resta resolver al menos dos cuestiones. "En las carreras de grado, las universidades públicas son gratuitas. ¿Vamos a atraer extranjeros con el mismo presupuesto universitario", se preguntó. Otra cuestión sería relevar los puntos fuertes de cada universidad en cada área, "para ofrecer un menú atractivo en el exterior", sugirió.

La Nación, 29/10/06

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