Vigilancia hasta en la basura

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Un barrio de Londres capta imágenes desde cámaras camufladas sobre cuándo y dónde se tiran los desperdicios

La obsesión de la clase dirigente británica por el uso de cámaras de seguridad para controlar a sus ciudadanos no parece tener límites. La última gran idea la ha tenido el municipio de Ealing, un barrio del oeste del Gran Londres, que utiliza cámaras camufladas en latas de judías y en ladrillos viejos para pillar a quienes infringen las normas sobre vertido de basuras.

Los concejales conservadores que gobiernan en este consistorio, declarado hace tres años el más sucio de Londres, se han apresurado a aclarar que no pretenden con ello sancionar a los vecinos de buena voluntad que tiran la basura en el lugar adecuado pero no en los días señalados, aunque si son identificados recibirán la visita de un funcionario municipal que les explicará en qué días se puede tirar la basura. La corporación ha negado que se trate de un primer paso para recoger las basuras una vez cada 15 días y no una vez a la semana como ocurre ahora.

"Aunque la limpieza de nuestras calles es una de nuestras principales prioridades", explican los responsables del municipio, "tenemos una política equilibrada de educación y aplicación de la ley para hacer de Ealing un lugar más agradable en el que vivir". "No se van a instalar cámaras en todo el barrio", precisan. "Tenemos sólo un número limitado de cámaras desplegadas sólo en los lugares en los que hay mayor criminalidad medioambiental, como vandalismo, grafitos o continuados vertidos ilegales a gran escala", añaden. "La gente que de manera persistente arroja la basura a cualquier hora del día o de la noche, los siete días de la semana, está actuando de manera irresponsable y arruinando el barrio".

Pero su iniciativa ha despertado críticas y evocaciones al Gran Hermano vaticinado en su día por George Orwell. En el Reino Unido hay instaladas 4 millones de cámaras de seguridad, una por cada 15 habitantes, y un londinense suele ser captado por las cámaras unas 300 veces al día. Su eficacia para luchar contra el crimen, sin embargo, es cuestionada.

Un informe elaborado por el Home Office (ayuntamiento) en 2005 tras evaluar 13 circuitos de cámaras llegó a la conclusión de que en seis había bajado la tasa de criminalidad pero sólo en dos se podía atribuir a las cámaras. En las otras siete zonas había aumentado pero tampoco se podía atribuir a la presencia de cámaras. La policía, en cambio, aseguró que era "simplista" concluir que las cámaras son ineficaces, aunque admitió que son sobre todo útiles para solucionar los casos más sonados.

El País, 22/03/07

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