José Carlos Bermejo Barrera: De commercio opusculorum secundum academicas mores

Commercium honorumJosé Carlos Bermejo Barrera: De commercio opusculorum secundum academicas mores (o sobre la circulación de obrillas según las costumbres académicas)

Es bien sabido por parte de todo erudito varón que la vida académica (vita academica), no es más que un intercambio de honores, favores y beneficios.

1 - Es el tráfico de los honores (commercium honorum), lo que ha de constituir la esencia de la vida académica, puesto que todo varón sabio es - o debe ser - altamante desinteresado.

2 - En el tráfico de los honores, como en todos los tráficos, hay quien da y quien recibe. Siendo el que concede los honores la persona de mayor rango, edad o condición, y quien los recibe una persona de inferior categoría que aspira a hacerse merecedora de aquello cuya posesión puede hacerle algún día poseedor de una condición que sea superior a la suya.

3 - Es la esencia del honor academico la posesión del saber.

4 -  La posesión del saber debe ser siempre exhibida, pues de otro modo no podría ser reconocida.

5 - Esas exhibiciones pueden ser: ceremoniales, gestas orales de enfrentamiento verbal, en la cual la erudición, el buen decir y la inteligencia del homo academicus, han de ser puestas de manifiesto, o de carácter escrito y literario.

6 - No obstante donde mayor esplendor y renombre se manifiesta es en la autoría de un texto académico o erudito.

7 - La autoría de un texto erudito ha de ser siempre reconocida por los llamados pares: varones doctos y agudos dotados de gran capacidad de discernimiento.

8 - En la vida académica moderna se suelen recopilar los opúsculos en revistas (Acta eruditorum,), compilaciones de obras dispersas, avaladas por el saber y la erudición de aquellos varones que las dirigen, sufragan o encomiendan.

9 - En las “revistas”, o Acta eruditorum, hay quien concede el honor y quien lo recibe o lo toma (razón por la cual algunos autores han llegado a decir que es en ellas donde algunos dan y otros toman (aliquis dat et alter accipit). Pero el que da es siempre el que queda encima y el que recibe el que queda debajo.

10 - En el commercium opusculorum pueden darse dos casos. O bien el que está debajo solicita el honor del que está encima, y por ello pide, solicita o suplica. O bien el que está encima pide a alguien que le conceda el honor de entregar el opusculo correspondiente, razón por la cual, en este caso el que está encima se considera merecedor de un honor que no ha de menoscabar su condición y prestigio, si el varón conoce las academicas mores, o costumbres académicas.

11 -  Si quien solicita el favor primero pone luego condiciones para su recepción, poniendo en duda la erudición, el buen hacer o la inteligencia de quien le ofrece gratuitamente su opúsculo, muestra desconocer los usos de la académica hidalguía, razón por la cual debería de perder su superior condición.

12 - No obstante, no suele ser habitual que lo superiores demanden favores de quienes por naturaleza son inferiores, razón por la cual las súplicas siempre deben dirigirse de abajo hacia arriba.

13 - Todo el mundo ha de saber en la Academia cual es el papel que ha de representar, siendo consciente de si está arriba o abajo, y si recibe o toma - en el mundo de los honores -. Por esta razón llamó mucho la atención en Italia aquel becario (famulus), que cuando estaba siendo sodomizado por su catedrático (magister), se disculpó diciendo: scussi la spalda, professore, con lo que puso de manifiesto su desconocimiento más palmario de los lugares que cada cual ha de ocupar en el mundo académico, dando lugar además a un molesto e inexplicable equívoco que, no sin razón, debió de haber indignado a su maestro, quien, por otra parte, se limitaba al académico ejercicio de sus funciones.

14  - Casos ha habido en la historia académica de personas de humilde condición, pero de gallarda pose y superior inteligencia, que han obviado el comercio de los opúsculos, ingeniando tratados breves, pero no por ello menos agudos y sorprendentes. Así, por ejemplo, el conocido latinista Ramón el Mínimo siempre que enviaba un opúsculo a alguna de las Acta eruditorum procuraba que su extensión siempre fuese menor que la del Copyrigth de la revista, con lo cual casi garantizaba su publicación. Con ello consiguió no tener que aceptar sugerencias, amenazas y gestos de condescendencia del gremio de los llamados “editores”, el más conocido de los cuales fue el célebre académico hispano Demetrio el Casposo.

15 - No debe recomendarse una actitud rebelde, levantisca o autosuficiente por parte de aquellos que desean acumular honores, pues podría ser malinterpretada y dar lugar a que quienes por su edad y condición están en disposición de concederlos crean que el gallardo erudito pudiese quizás no entender las posiciones académicas superior e inferior y el noble arte de dar y tomar.

16 -  Si algún inexperto académico lo hiciese, ello le acarrearía serías consecuencias, pues el justo menosprecio de sus pares y superiores volverían a colocarlo en su lugar natural, mediante la administración de un castigo, que hubiese sido innecesario si el díscolo principiante hubiese sido consciente de que la principal fuente del placer ha de hallarse en los lugares y las posiciones que a cada cual han de corresponderle en un momento preciso.

17 -  Puede considerarse que ciertos desahogos verbales que caracterizan a la edad juvenil no son propios de gente académica y erudita., puesto que todo académico ha de saber dosificar sus placeres, haciéndolos compatibles con el mantenimiento del orden de las cosas.

18 -  Buena muestra de ello es lo que ocurría en la Edad Media - en la que se sitúa el origen de nuestras instituciones académicas y de la que debemos tomar tan buenos ejemplos.

19 - En la Edad Media la gente vulgar, y también los académicos, sabían dosificar tan bien sus placeres que sólo copulaban con propósito reproductor, y para ello debían solicitar permiso del Rey.

20 - Por esta razón cuando un varón académico decidía procrear, una vez obtenida la licencia conrrespondiente, debía colocar en la puerta de la habitación de su College la siguiente inscripción:

F.U.C.K

Lo que quería decir:

Fornication under the Consent of the King

21 - De este modo, estos sabios varones, nuestros más dignos antepasados académicos, supieron hacer compatibles los pequeños placeres con el mantenimiento del orden social y la jerarquía política, sin los cuales todo volvería a recaer en el caos.

CODA

Debemos lamentar que el pueblo llano, cuya falta de cultura y sentido de la medida era ya notoria en la Edad Media, olvidase - debido a su escasez de conocimientos filológicos - el origen de nuestra palabra: FUCK, llegando a creer que podría significar lo que en la lengua vulgar se suele llamar joder: una palabra malsonante, que no es más que un mero reflejo de la vulgaridad y falta del sentido de la medida de quienes tan irreflexiblemente suelen utilizarla.