Ángel Gabilondo: 'Nuestra Universidad necesita jubilaciones'

Ángel Gabilondo: 'Nuestra Universidad necesita jubilaciones'

Universitario, profundamente universitario, esto es lo que vivo y lo que amo". Con tono convincente y su permanente gesto amable, Ángel Gabilondo acalla así las voces que han querido ver su puesto al frente de la CRUE como una lanzadera hacia el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. "Respeto la actividad profesional de los políticos, pero la mía, en la que creo, es en la política universitaria y me parecería un error identificar ésta con unas siglas". Aclarado, o al menos excusado el rumor, entramos en materia:

Pregunta.- Cuatro meses al frente de la CRUE, ¿podemos hablar ya de proyectos reales?

Respuesta.- Tengo la sensación de que ha sido un tiempo demasiado influido por el fin de la legislatura. Ha habido que dedicarse más a clausurar lo que había que hacer nuevas propuestas.

P.- ¿Seguimos entonces en fase de marcar objetivos a largo plazo?

R.- No. Una de las cosas que creía que había que hacer era un debate sobre el modelo de financiación; estamos pidiéndolo y parece que va a celebrarse con celeridad. Creía que era importante la aprobación de un reglamento para el Consejo de Universidad; y va a hacerse. Me gustaría que hubiese un gran debate social sobre la Educación Superior en España; hemos pedido a la ministra Mercedes Cabrera que se haga pronto. Todo lo demás es un cambio de cultura en el que estamos, o debemos estar, todo el país en relación con el nuevo Espacio Europeo de Educación Superior.

P.- Sabemos que está hecho el trabajo de diseño de dicho modelo, pero ¿estamos preparados para coger el pico y la pala y apuntalarlo?

R.- Estamos dispuestos, que ya es muchísimo, y con la conciencia de que nos corresponde afrontar el desafío y lo vamos a hacer. Confío en el sistema universitario. Además, el que no sea capaz de proponer planes de estudios determinados y de captar buenos profesores y estudiantes va a tener problemas para competir en un espacio muy abierto, se va a quedar descolocado, perdido.

P.- ¿Qué sugiere a las universidades para que gestionen bien este cambio?

P.- Cada una debe detallar sus prioridades y sus señas de identidad y luego buscar colaboración con otras universidades -que pueden ser o no españolas- para objetivos concretos. Soy partidario de hacer consorcios o acuerdos y garantizar así que se dé respuesta global. Si nos empeñamos en que cada universidad tenga todos los estudios y con calidad, nos equivocamos. El buen camino lo deben marcar las alianzas estratégicas.

P.- Y en el terreno de las carreras, ¿hay títulos en peligro de extinción?

R.- No, lo que habrá son diferentes vías para llegar a determinadas formaciones. Hablamos de un modelo de flexibilidad y movilidad, pero para eso hay que garantizar que se den las condiciones, que no sea algo sólo para pudientes. Hay que lograr igualdad de oportunidades a través de un buen sistema de becas.

P.- Los estudiantes no terminan de confiar en esa igualdad, temen un sistema elitista...

R.- Desde luego, si lo hacemos mal tendrán razón. Hacerlo bien depende de la financiación y también de un cambio de cultura. Lo que quiero es que esto no sea una operación cosmética, sino una operación de transformación a fondo. No es adaptarse, sino transformarse.

P.- Zapatero promete situar nuestra Universidad entre las 10 mejores del mundo. Ahora estamos entre los puestos 170 y 200. ¿Peca de ingenuo el presidente?

R.- Aquí hay mucho que hacer. La Universidad española ya va teniendo una edad, hay que incentivar la jubilación e incorporar a gente joven. Y ya no es que sean distintas las universidades mejor consideradas, son distintos los países. Situarnos en otro lugar significa hacer una política global. Con tantas universidades como provincias difícilmente lograremos una subida en el ranking internacional. Hace falta unión y trabajo conjunto. Hay que ir hacia una cultura donde sea compatible el competir con el colaborar.

P.- ¿Me está diciendo que tenemos una Universidad caduca?

P.- Tenemos una Universidad dispuesta a afrontar un desafio muy serio y en condiciones de hacerlo, pero necesitamos impulso y apoyo de los políticos y de la sociedad.

P.- Parece que la Educación Superior es un actor secundario en esta campaña electoral. ¿Está ya todo bien atado?

R.- Es insensato que en una campaña electoral no se esté hablando de la educación. La sociedad del conocimiento es lo que hará un país diferente de verdad. Sin innovación, investigación y ciencia, España nunca dejará de ser un país que mira a otros por delante. Creo que además de hablar de si nos bajan, suben o devuelven los impuestos, sería interesante oír qué idea tienen los partidos políticos sobre cómo hacer de España un lugar de referencia en el sistema educativo europeo y mundial.

P.- ¿Qué propuestas le gustaría ver en los programas electorales?

R.- Las formas de seguimiento y de cumplimiento de I+D+i, cómo se va a articular el sistema de financiación, qué estructuras e infraestructuras tendremos... Además, necesitamos propuestas para la modificación del calendario escolar, muy necesario para generar una cultura de evaluación continua y no de exámenes.

P.- Zapatero ha vuelto a prometer que aumentará la financiación de la Universidad hasta el 1,5% del PIB. Lo prometió hace cuatro años y nos hemos quedado en el 1,2%. En caso de que al fin se cumpla, ¿dónde irá a parar ese dinero?

R.- Cuando digo que hay un problema de financiación, no vale simplemente con repartir dinero, la gestión y la organización son muy importantes. Son necesarias para que podamos dar cuenta pública, rentabilizar ese dinero y gastarlo bien.

P.- Si toca alzar la voz contra el PSOE, ¿lo hará?

R.- Con mucho gusto, no porque me guste alzar la voz, sino porque me siento libre de hacerlo en un sentido y en otro. Es más, a veces te atreves más con quienes tienes mayor afinidad.

P.- No huía usted de las siglas...

R.- ¡Qué granuja! Lo que no soy es afín al Partido Popular.

D.N.I.

Nació el 1 de marzo de 1949 en San Sebastián. Es catedrático de Metafísica y ocupa el cargo de rector de la Universidad Autónoma de Madrid desde 2002. Antes fue decano de la Facultad de Filosofía y Letras. Accedió a la presidencia de la CRUE el pasado mes de octubre, sustituyendo en el cargo a Juan Vázquez. Fue el único candidato que se presentó a las elecciones y contó con un respaldo mayoritario.

Campus, 30/01/08