Prostituirse para estudiar, una tendencia que crece en Europa

Prostituirse para estudiar, una tendencia que crece en Europa

Son cada vez más las jóvenes europeas que admiten que se prostituyen para poder estudiar, ya que ir a la universidad les resulta carísimo. Según un estudio de la universidad londinense de Kingston, el número de alumnas que se dedican a ese tipo de prácticas aumentó el 50% en los seis últimos años.

Los autores del trabajo interrogaron a 103 estudiantes, y una de cada diez dijo saber de compañeras que habían trabajado en clubes de striptease, salones de masaje o como damas de compañía para pagar sus estudios. Un 6% dijo conocer a estudiantes que directamente se prostituyen.

Por otro lado, la revista universitaria británica Varsity también habló de este fenómeno, que entre los universitarios europeos ha sido una leyenda urbana desde hace años. Son varios los testimonios de estudiantes de la Universidad de Cambridge. Una joven declaró que se había acostado con más de 40 hombres en dos meses: "Estaba en mi primer año en la facultad y ganaba mil libras a la semana (unos dos mil dólares). Con mi anterior trabajo no ganaba lo suficiente; en cambio ahora tengo más tiempo para estudiar y divertirme".

Miles de jóvenes prefieren tener sexo con sus compañeros de facultad a cambio de dinero antes que atender en restoranes o cuidar bebés. Es que estudiar no es barato: en el Reino Unido ya es caro ir a las universidades públicas. Los precios de las privadas son prohibitivos para la clase media. Ni hablar de alquilar un apartamento y viajar.

Según Varsity, las jóvenes consideran que prostituirse es "trabajar". Según la revista, muchas lo hacen de una forma que no les provoca problemas éticos. Cuando ven a un chico que les gusta se dejan seducir. Así, son ellas quienes eligen a sus clientes.

El sindicato estudiantil francés Sud-Etudiant publicó en octubre pasado en el diario Le Figaro su propio estudio sobre el fenómeno. Según sus datos, en Francia hay al menos 40.000 chicas (los chicos apenas llegan a 5.000) que alquilan sus cuerpos, de una población universitaria femenina de 800.000 estudiantes. Según Sud-Etudiant, lo mismo ocurre en España, Italia, Bélgica, Holanda y Polonia.

La Universidad italiana de Calabria descubrió el año pasado que muchas chicas recibían en sus piezas de las residencias de estudiantes a sus compañeros para practicar sexo a cambio de plata.

Clarín, 24/02/08

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