Carlos Sevilla Alonso: Tesis sobre la Universidad y el movimiento estudiantil

Carlos Sevilla Alonso: Tesis sobre la Universidad y el movimiento estudiantil

“La lucha contra la presente división social del trabajo es también contra la Universidad; ésta es, en efecto, uno de los principales centros de producción de ideología hegemonizadora al servicio de la clase dominante, al servicio de la interiorización de esta división del trabajo, y la misma división técnica del trabajo para la que la Universidad prepara está inevitablemente cualificada por aquella función esencial. Se trata, pues, de superar esta universidad, no de mejorarla.”

Manuel Sacristán, La Universidad y la división del trabajo

“Existe una cita secreta entre las generaciones que fueron y la nuestra. Y como a cada generación que vivió antes que nosotros, nos ha sido dada una flaca fuerza mesiánica sobre la que el pasado exige derechos.”

Walter Benjamin, Tesis de filosofía de la historia

1. El “poder espiritual” de la Universidad. La institución que organiza la educación superior es una organización necesaria para la reproducción de la estratificación social y la división social del trabajo (material e intelectual). Las funciones que ha desempeñado históricamente en dicha reproducción son: a) como centro de producción de ideología hegemonizadora al servicio de la clase dominante, perpetúa el “capital simbólico” necesario para el mantenimiento de las estructuras sociales de dominio y la creación de un capital socio-relacional funcional a la cohesión de la clase dominante y, b) la capacitación profesional, garantizando la conservación, reproducción y ampliación de los saberes científicos, técnicos y sociales necesarios para la actividad productiva. Estos saberes existen objetivados en los medios de producción materiales y en el trabajo de las personas que realizan actividades productivas. Crean también “capital cultural” como medios de producción de naturaleza intelectual.

2. “General intellect” y valorización del capital. Tras la segunda guerra mundial, en la era del capitalismo tardío y la tercera revolución tecnológica, se evidencia la tendencia de la reintegración del trabajo intelectual en la producción de mercancías. La ciencia deviene una fuerza productiva potencial: el conocimiento y la experiencia de la fuerza de trabajo –la calificación técnica e intelectual- son una componente integral de las fuerzas productivas pero solamente tienen efecto productivo si producen valores de uso y de cambio, es decir, si se integran en la producción mercantil. Fuera de esta producción siguen siendo una fuerza productiva potencial (1).

Esta tendencia de fondo del desarrollo de las fuerzas productivas y la posibilidad ofrecida por el maquinismo de inserción directa del trabajo intelectual en la producción, empuja a la generalización de los estudios hacia niveles cada vez más altos. Así, la base de la producción moderna lleva a la masificación de la enseñanza superior y a las contradicciones con la estructura de empleo realmente existente. Este hecho determina el tránsito hacia la universidad de masas.

3. Capitalismo tardío y Universidad de masas. Los cambios en la producción debidos a la tercera revolución tecnológica determinan nuevas misiones a los sistemas educativos y la tendencia a la masificación de la educación superior. El crecimiento exponencial de la investigación y el desarrollo para la búsqueda de rentas tecnológicas (fuente extraordinaria de beneficios en el capitalismo tardío) tiene como resultado la creación dentro de las grandes corporaciones de los departamentos de I+D y la aceleración de la investigación aplicada en las instituciones que organizan la educación superior. La demanda de fuerza de trabajo intelectualmente cualificada supone también el declive de las competencias y destrezas tradicionales acompañadas de una nueva visión del saber y de su producción. Las nuevas destrezas exigidas por la innovación tecnológica constante se basan en la polivalencia, la flexibilidad, el reciclaje, el autoaprendizaje y una nueva capacitación profesional más general (versátil e interprofesional) antes que especializada (estudios de posgrado).

El Estado y las grandes multinacionales tratan de obtener el control organizativo del proceso de subsunción del trabajo intelectual bajo el capital, mediante la “programación” del número de universidades, la variedad de cursos, la ubicación de los estudiantes en las diversas disciplinas, los readiestramientos obligatorios o las descualificaciones periódicas de trabajadores intelectualmente capacitados.

4. De la Universidad de masas a la Universidad-empresa. El tránsito hacia la onda larga recesiva de acumulación capitalista tras la crisis sistémica del 73-4 y la mutación de la relación de fuerzas capital-trabajo, determina la ofensiva de las clases dominantes mediante las políticas neoliberales de privatizaciones de empresas públicas y servicios sociales, la desregulación del mercado de trabajo y de los mercados financieros. Objetivo: ampliar los espacios de valorización del capital para recuperar las tasas de ganancia industriales al nivel del ciclo expansivo de posguerra, desmontando el pacto salarial keynesiano y las conquistas de la clase obrera del período precedente: seguridad social, pensiones, servicios sociales (sanidad, educación, etc.).

La “crisis fiscal” de los Estados impone una disminución de la financiación pública en educación que se ve brutalmente frenada a partir de los años ochenta. Las reformas universitarias según el modelo de la Universidad-empresa, persiguen la rentabilización de los presupuestos universitarios de la siguiente manera:

  • Tender a que la producción anual de titulados corresponda a las demandas de la clase dominante en el mercado de trabajo intelectual de formación universitaria;
  • Asociación de proyectos de investigación universitaria a las necesidades de las grandes corporaciones multinacionales;
  • Reorganización del contenido de la enseñanza universitaria para que corresponda a las exigencias de las grandes empresas involucradas en la innovación tecnológica;
  • Perfeccionamiento de las técnicas de fragmentación, parcialización e hiperespecialización (sobre todo en ciencias sociales) que facilitan la utilización de técnicos formados;
  • Proveer un mercado creciente a las industrias tecnológicas punta.
  • Transformación de los órganos de gobierno de las universidades según el modelo de los consejos de administración de las empresas: presidencialismo, autonomización de la gestión y apertura al tejido patronal local y estatal, reforzamiento del corporativismo estamental.
  • Precarización de las condiciones materiales de vida de los estudiantes, investigadores, profesorado contratado y trabajadores de los servicios anexos “externalizados” (cafeterías, reprografías, mantenimiento, limpieza, seguridad, etc.). La Universidad deviene una fábrica de precariedad.

La estrategia patronal se puede resumir en: abaratar los costes de formación (el Estado socializa los costes que se ven reducidos para las empresas), desestructurar las titulaciones para acomodarlas a la precarización laboral y mantener un canal de formación de elites (posgrado) para la formación de la clase dominante.

5. “Tiempos modernos” en la Unión Europea: Estrategia de Lisboa y proceso de Bolonia. Cara y cruz de la misma moneda. La estrategia de creación de “la economía del conocimiento, la más competitiva y dinámica del mundo, capaz de crear un crecimiento económico duradero” contempla la desregulación y liberalización de servicios sociales, el desmantelamiento de la protección social (seguridad social y pensiones) y la desregulación y flexibilización del mercado laboral. La convergencia europea de la educación y la investigación superior, el “proceso de Bolonia”, es el caballo de Troya de la Estrategia de Lisboa, para la reconversión industrial de la fuerza de trabajo intelectual, según una doble tendencia: por un lado, la construcción de un canal de formación profesional orientado a futuros trabajos precarios, fragmentarios y descualificados, para la introducción de los estudiantes en el ejército de reserva del precariado (primer ciclo-grado) y por otro, la elitización a través de barreras económicas de los niveles superiores (segundo ciclo-posgrado) que corresponden a las demandas de la clase dominante en el mercado de trabajo intelectual de formación universitaria.

La introducción del mecanismo del crédito europeo (ECTS), unidad de medida del tiempo de estudio, configura un “tipo ideal” de estudiante propio de las cadenas de montaje de la industria: el aumento de la intensificación y los ritmos de estudio, introduciendo las clases obligatorias y la multiplicación de cursos, seminarios y exámenes, persigue el disciplinamiento para el mercado de trabajo y la reducción de la pluridimensionalidad de la condición estudiantil a una sola: ser un precario en formación. El crédito permite la mutación del tiempo crítico de potencial auto-formación a tiempo alienado de trabajo: el trabajo de producirse a sí mismo en tanto que futuros precarios. La expropiación del tiempo de vida constituye el elemento central, forma y contenido, de la nueva condición estudiantil.

6. “Ni sustituir, ni esperar”. Esta consigna recogida en el manifiesto por la “universidad negativa” que los estudiantes de Trento realizaron en el 68, hace referencia al papel de las explosiones estudiantiles como catalizador de la conflictividad obrera y su carácter de “vanguardia táctica” a través de la cual el movimiento ocupaba coyunturalmente y en unas condiciones determinadas la escena política. Ni sustituir al movimiento obrero, ni esperar sine die a una radicalización improbable. Se inscribía en la dialéctica del “ya no” de las clases dominantes y el “todavía no” del proletariado (2). Los ciclos de protesta estudiantil mundial (1968-77, 85-7, 99-06) tienen un rol revelador/detonador de crisis sociales y políticas, cuando paralizan la actividad universitaria y se convierten en medios de presión eficaces en el curso de períodos de agitación masiva. Este papel no puede ser duradero. Es en estos momentos cuando se pueden obtener ciertas conquistas en aspectos tales como: las condiciones de vida y de trabajo de los estudiantes, el contenido de los estudios y las condiciones de acceso a la universidad. El carácter cíclico y discontinuo del movimiento estudiantil y la condición estudiantil transitoria, dejan menos espacio a la conquista lenta de reformas (a través de la participación en las instituciones universitarias) que a la conquista repentina de las mismas en períodos de movilización masiva limitados en el tiempo.

Pero la contradicción que opera en la Universidad, no se resuelve dentro de la misma, sino a través de la supresión de la contradicción fundamental del capitalismo de la cual se desprende, esto es, entre el desarrollo de las fuerzas productivas y el mantenimiento de las relaciones de producción. Ninguna “estrategia estudiantil” puede superar este dilema. El posible aislamiento del movimiento estudiantil si no entra en contacto con otros movimientos sociales y especialmente el movimiento obrero, su naturaleza social, su escasa autonomía política, continuidad organizativa o independencia programática hacen de la unión con otros sectores un objetivo de primer orden: el tránsito hacia la “vanguardia estratégica” que aborda la lucha de clases en su conjunto.

7. La Universidad-empresa “fábrica de precarios”. Stop-CPE: cortocircuitando la cadena de montaje. La tendencia a la masificación de la universidad apuntada anteriormente es hoy una realidad (3), permitiendo así el acceso parcial a las clases sociales históricamente preteridas (pequeña-burguesía y en menor medida la clase trabajadora). Se ha desarrollado una mezcla social en el medio estudiantil en relación del ligamen con el mundo del trabajo. Los estudiantes universitarios no son ya una elite que tiene la seguridad de acceder a trabajos garantizados, prestigiosos y bien pagados sino que se trata de “precarios en formación”. La diferencia con los movimientos estudiantiles del 68 salta a la vista, éstos se desarrollaron en el contexto de los “30 gloriosos” años de acumulación capitalista y de redistribución parcial, sociedades de casi pleno empleo sin grandes inquietudes respecto al futuro (4). Se trataba de movimientos que se definían más como directamente políticos, anti-imperialistas, antiburocráticos y anticapitalistas antes que como movimientos reivindicativos o sindicales.

Un nuevo movimiento estudiantil emerge en la actualidad, como expresión de un nuevo sujeto social –el estudiante producto de las reformas neoliberales europeas de la universidad en el último decenio- objeto/sujeto de un proceso de descualificación (acortamiento de los años de estudio, saberes mínimos y énfasis en las capacidades, grado), alienación y expropiación del tiempo de vida (sistema de créditos, neo-taylorismo educativo, unidimensionalidad de la condición estudiantil), en fin, explotación.

La victoria parcial en la lucha contra el contrato de primer empleo (CPE) en la primavera francesa del 2006 constituye una interesante experiencia en la lucha contra la precariedad catalizada por el movimiento estudiantil. El ser “precario en formación” deviene central en la explosión del movimiento y produce una gran alianza estudiantes-trabajadores, ante el destino común de la precariedad, en forma novedosa: no se pretende dirigir una clase -aún en recomposición- y se trata de una alianza de sujeto a sujeto. “Ni sustituir, ni esperar”, Tous ensemble!

El movimiento estudiantil francés constituye un verdadero laboratorio de pruebas: 1) De la estructuración democrática de un movimiento de masas a través de la auto-organización estudiantil a nivel de facultad, universitario, provincial y la coordinación nacional semanal; 2) De las diversas y eficaces formas de lucha elegidas: el bloqueo y la ocupación de las universidades (68) e institutos (850) como única manera de posibilitar el derecho a la huelga y el tiempo socialmente necesario para la articulación de la protesta, cortocircuitando la cadena de montaje de institutos y universidades; los bloqueos simultáneos de las principales carreteras y estaciones ferroviarias como medios de socialización de la protesta más allá de los centros de estudio; la alternancia de manifestaciones locales y nacionales sucesivas del movimiento y los llamamientos a la huelga general del conjunto de los trabajadores como forma de imponer una relación de fuerzas al gobierno; 3) Por las alianzas sociales producidas: frente al destino común de la precariedad, la tendencia a la unificación del movimiento juvenil (estudiantes de universidad y liceos, también de los liceos de la banlieu) y de la unión trabajadores-estudiantes a través de la colaboración a nivel local (huelgas reconducibles) y de las huelgas generales, produce una dinámica de “frente único social” respetando las formas de auto-organización estudiantil que han catalizado la protesta, imponiendo una relación de fuerzas a los sindicatos estudiantiles, de profesores y de “clase” que las constreñía a no negociar con el gobierno hasta la satisfacción de las reivindicaciones; en fin, la experimentación práctica de la primera victoria parcial contra la precariedad a nivel europeo.

8. “Ni fábrica de precarios, ni escuela de elites. No a Bolonia.” Año académico 2005/6, aparecen en escena las movilizaciones estudiantiles a nivel europeo, uno de los peores fantasmas para la clase dominante desde hace un siglo. El ciclo de conflictividad estudiantil, iniciado simbólicamente con las movilizaciones mejicanas de 1999, responde al tránsito de la universidad de masas a la universidad-empresa. Durante el curso 2005-2006 asistimos a nivel europeo a las siguientes movilizaciones estudiantiles: otoño 2005 en Italia contra la reforma de la escuela y universitarias Moratti y Zecchino-Berlinguer (aplicación plan Bolonia), Noviembre 2005-Mayo 2006 en el Estado español contra el proceso de Bolonia, Diciembre 2005 en Dinamarca contra la reforma que prohíbe los exámenes universitarios colectivos, primavera 2006 en Francia contra el CPE, Mayo 2006 en Grecia contra la ley de educación universitaria....un mínimo común denominador, la lucha contra el “proceso de Bolonia” percibida como el titiritero que articula a nivel europeo las diferentes reformas nacionales de las universidades. La posibilidad de coordinar las resistencias de todos los movimientos estudiantiles europeos puede producir un salto cualitativo del movimiento, de las luchas nacionales defensivas a una dinámica parcial de conquistas...si se tejen las alianzas necesarias.

9. Europa: espacio estratégico de confrontación con la clase dominante. El movimiento estudiantil europeo está dividido en dos componentes básicamente: por un lado, el ESIB (5), la unión de sindicatos estudiantiles que está participando en el proceso de Bolonia como interlocutor válido de los estudiantes ante las instituciones europeas y cuya estrategia negociadora no ha logrado modificar aspectos sustanciales del mismo, centrándose en minimizar las consecuencias de la implementación de las directivas de Bolonia. Por otro lado, el ala radical del movimiento estudiantil que se opone al proceso de Bolonia, ha comenzado un proceso de auto-organización, iniciado simbólicamente con la Declaración de Bakaiku en Marzo de 2006 (6). Esta declaración fue el producto del encuentro europeo de estudiantes (Foro Europeo de Estudiantes) que tras la protesta del 17 de Noviembre de 2005 -con especial relevancia en el Estado español, Italia y Hamburgo- decidieron articular un discurso común, dotarse de un marco organizativo flexible y permanente, y construir nuevas jornadas de movilización (11 de Mayo y 17 de Noviembre) que dieran salida europea a la sucesión de movilizaciones estudiantiles estatales.

El proceso de los Foros Sociales Europeos (Florencia, París, Londres, Atenas) ha constituido un espacio de convergencia de ambas almas del movimiento estudiantil europeo. Ha ayudado a ir tejiendo una red de contactos, complicidades y análisis compartidos que por el momento no ha desembocado en iniciativas de acción de alcance europeo que integren a los diversos sectores (universidad y enseñanzas medias, profesores y estudiantes, colectivos estudiantiles y estructuras sindicales). Esta red sectorial europea de la educación integrada por algunos sindicatos de estudiantes pertenecientes a ESIB, colectivos y sindicatos estudiantiles del “proceso de Bakaiku” y sindicatos de profesores, ha ido creando su espacio propio dentro de los Foros sociales -dentro de una dinámica general de sectorialización del mismo (sanidad, educación, migrantes, cambio climático, servicios públicos, mujeres, guerra)- e incluso ciertas movilizaciones forman parte de la agenda de la asamblea de movimientos sociales. El 17 de Noviembre de 2006, día internacional del estudiante deviene en una jornada europea de acción estudiantil, apoyada por la red sectorial europea de la educación y aprobada en la declaración de los movimientos sociales del FSE de Atenas.

10. Confluir, tejer, sumar. La victoria parcial en la movilización francesa contra el CPE, constituye un símbolo importante para el movimiento estudiantil y la lucha contra la precariedad a nivel europeo. La auto-organización estudiantil, los bloqueos y ocupaciones de facultades e institutos, los cortes de carreteras y de estaciones de trenes, la dinámica de “frente único social” de movilizaciones consecutivas y huelgas generales, han producido un resultado exitoso para frenar los ataques contra el mundo del trabajo. La alianza estudiantes-trabajadores se ha producido casi naturalmente frente al destino común de la precariedad. El deterioro de las condiciones materiales de vida de los estudiantes y la precarización del trabajo a la que conduce la reforma de la universidad europea puede crear una alianza inédita con los trabajadores. “Ni sustituir, ni esperar”, también en Europa. El papel detonador de crisis políticas y sociales del movimiento estudiantil puede ser experimentado a nivel europeo si se profundiza en las dinámicas de coordinación europea que se traduzcan en jornadas unitarias de lucha... Y es sólo el comienzo.

BIBLIOGRAFÍA

Aringoli, A.; Calella, G.; Corradi, D.; Giardullo, C.; Gori, L.; Montefusco, A.; Montella, T. (2006) Studiare con lentezza. L´università, la precarietà e il ritorno delle rivolte studentesche, Roma: Edizioni Alegre.

Barona Cárdenas, Ernesto (1990) “Educación superior y reestructuración industrial”, La Batalla, nº 24, pp. 50-9.

Bensaïd, D.; Scalabrino, C. (1969) El segundo aliento: problemas del movimiento estudiantil, París: Societè International d´Editions.

(2006) “Dal maggio ’68 al marzo francese. Intervista a Daniel Bensaïd”, ERRE, nº 18, pp. 81-6, Roma: Edizioni Alegre.

Carreras, J.; Sevilla, C.; Urban, M. (en prensa) €urouniversidad: mito y realidad del proceso de Bolonia, Barcelona: Icaria.

Capella, J.R. (2000) “La Universidad en la tercera revolución industrial: apuntes escolásticos sobre una crisis”, Mientras Tanto, nº 78, pp. 27-51, Barcelona: Icaria.

Mandel, E. (1979) El capitalismo tardío, Méjico D.F.: Ediciones Era

Mandel, E. (1979) Les étudiants, les intellectuels et la lutte des classes, París: Editions La Brèche

Sacristán, M. (1985) “La Universidad y la división del trabajo” (1969), En Intervenciones políticas. Panfletos y materiales III, Barcelona: Icaria.

Sevilla C.; Urbán, M. (2006) “The student movement against commercialization”, Atenas: Fourth International Edition-4 th European Social Forum, pp. 6-7.

Notas:

(1) La fórmula que Marx utiliza para señalar el papel del conocimiento como fuerza productiva inmediata se encuentra en Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (Borrador 1857-8) , vol. 2, p.230: “El desarrollo del capital fijo revela hasta qué punto el conocimiento o knowledge [saber] social general se ha convertido en fuerza productiva inmediata, y, por lo tanto hasta qué punto las condiciones del proceso de la vida social misma han entrado bajo los controles del general intellect [intelecto colectivo] y conforman al mismo”. El capital invertido en la esfera de la investigación y el desarrollo, que precede o sigue a la producción, logra la valorización sólo en la medida en que el trabajo sea productivo, es decir, que conduzca a la producción de nuevas mercancías. En una economía de mercado nunca puede asegurarse de antemano la aplicación de los nuevos descubrimientos e inventos.

(2) Leon Trotsky en Balance y perspectivas evoca el papel que jugaron los estudiantes en la revolución austríaca de 1848 en una forma que recuerda el papel del movimiento estudiantil francés del 68: “el proletariado vienés demostró en 1848 un heroísmo sorprendente y una energía inagotable. Sin descanso entro en acción, movido simplemente por un vago instinto de clase sin representación general de los objetivos de clase. Iba de una solución a otra. La dirección de la lucha recayó de forma inesperada en los estudiantes, el único grupo democrático activo que gracias a su actividad tuvo una gran influencia sobre las masas y en consecuencia sobre los acontecimientos. Los estudiantes podían combatir sin ninguna duda valientemente en las barricadas y fraternizar con los trabajadores pero eran totalmente incapaces de señalar la dirección para la continuación de la revolución”. En otro ejemplo, refiriéndose al papel de los estudiantes en la revolución española en relación a la revolución rusa, recogido en Gli studenti e la rivoluzione spagnola, señala: “cuando la burguesía renuncia consciente y obstinadamente a resolver los problemas que provienen de la crisis de la sociedad burguesa, cuando el proletariado no está todavía preparado para asumir esta tarea, son muchas veces los estudiantes quienes aparecen en la escena. En el desarrollo de la primera revolución rusa hemos observado este fenómeno más de una vez […] La juventud pequeño-burguesa, sintiendo que una fuerza explosiva se acumula en las masas, tiende a su manera a encontrar una vía ante este callejón sin salida y a empujar hacia delante el desarrollo político”.

(3) En 1968 los universitarios en el Estado español eran 120.000, en Francia 550.000 y en Italia 413.000. Hoy según los datos del INE 2005/6, el total de alumnos matriculados asciende en el Estado español a 1.422.561. En Italia según los datos del Ministerio para la Universidad y la Investigación (MIUR) del 2004/5 la cifra de universitarios es 1.820.221.

(4) Los temas principales del movimiento eran la crítica de la función ideológica de la Universidad, la crítica de la sociedad de consumo y del espectáculo, de la vida cotidiana y de la represión sexual y sobre todo de solidaridad internacional contra la guerra de Vietnam y las luchas antiburocráticas en Europa del Este.

(5) ESIB (National Union of Students in Europe) integrada por los sindicatos de estudiantes UNEF en Francia , UDU en Italia, CREUP en el Estado español, NUS británico, Vss-Unes de Suiza, ÖH de Austria, etc. Participa en el follow up group del proceso de Bolonia. Su postura es de un ‘sí’ critico hacia el proceso, parecido a la postura de la mayoría de los sindicatos de la Confederación Europea de Sindicatos (CES) con la Constitución europea. www.esib.org

(6) La declaración de Bakaiku, pensada como contra-declaración del movimiento estudiantil europeo alternativa a las declaraciones de ESIB y las de los ministros de educación sobre el proceso de Bolonia, se puede encontrar en 10 lenguas diversas, en http://www.gaztesarea.net/bereziak/ikaslegailurra/. Se apuesta por una universidad pública, democrática y popular, se exige la paralización de las leyes que aplican el Espacio Europeo de Educación Superior, el inicio de un debate amplio sobre el modelo educativo, la necesidad de hacer efectivo el derecho a la educación superior, la lucha contra la precariedad, el carácter de servicio público de la Universidad y la necesidad de organizar un movimiento estudiantil europeo de resistencia frente al proceso. Participaron en el encuentro: coordinadora de colectivos universitarios de La Sapienza (Roma), Estudiantes socialistas (Noruega), JCR (Francia), Asamblea de estudiantes de Berlín, Asamblea contra la mercantilización de la educación (Madrid), AGIR (Galiza), SEPC (Països catalans), Ikasle Abertzaleak (Euskal Herria), FAU (Asturias). Este proceso se alargó al movimiento estudiantil griego en el FSE de Atenas con la incorporación de OKDE-Spartakos y Kokkino, que participan en las estructuras estudiantiles, EAAK y DARAS, respectivamente.

La Literatura del Pobre, 25/01/08