Roberto Rodríguez Gómez: Sistemas universitarios del sector privado

Roberto Rodríguez GómezRoberto Rodríguez Gómez: Sistemas universitarios del sector privado

Sistemas universitarios del sector privado (1)

Uno de los fenómenos de mayor interés en la evolución reciente de la educación superior en México se constituye a partir de la estrategia de distribución territorial de las universidades del sector privado. Este proceso presenta varias vertientes y modalidades. En algunos casos, por ejemplo las universidades directa o indirectamente adscritas a órdenes religiosas católicas (jesuitas, lasallistas, legionarios de Cristo, entre otras) han distribuido sus instituciones bajo el modelo de red de universidades; por ejemplo la Universidad Iberoamericana, la Universidad Anáhuac y las Universidades de La Salle. Otras universidades privadas, como por ejemplo la Universidad del Valle de México, el Tecnológico de Monterrey, la Universidad Tec-Milenio y la Universidad CNCI presentan un modelo de distribución asimilable a la forma franquicia.

Además se puede distinguir entre los sistemas de cobertura nacional y los sistemas regionales. Este fenómeno amerita ser analizado desde una doble perspectiva. Por un lado, desde el punto de vista en que representa una estrategia de mercado: la universidad privada se desconcentra para alcanzar los nichos de mercado potencialmente más atractivos y rentables, es decir que busca a la demanda en donde ésta se ubica. Por otro lado, desde la dicotomía descentralización-concentración. Si geográficamente la oferta privada se descentraliza, como proceso económico se advierte una pauta de concentración cuasi oligopólica: una proporción cuantitativamente significativa de la matrícula del segmento se concentra en unos cuantos grupos institucionales. También un fenómeno explicable desde la perspectiva del mercado.

En las próximas entregas abordaremos el tema analíticamente. Por ahora un mínimo botón de muestra: el caso del ITEMS, que puede considerarse precursor y prototipo de la estrategia de distribución/concentración, el caso del Tec-Milenio, que surge como institución independiente pero académicamente auspiciada por el ITESM, y el caso de la Universidad del Valle de México, del que nos hemos ocupado repetidamente en esta páginas.

El Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) fue fundado en 1943, en la ciudad de Monterrey. En la actualidad cuenta con 32 sedes, distribuidas en la mayor parte de las entidades federativas. La oferta de estudios comprende el bachillerato universitario, programas de licenciaturas en todas la áreas, programas de posgrado en todos los niveles (especialidades, maestrías y doctorados), educación superior a distancia, y desarrollo de proyectos de investigación, desarrollo tecnológico, e incubación empresarial.

Cuenta la institución con seis sedes en Nuevo León (Monterrey y municipios conurbados); dos en Chihuahua (Chihuahua y Ciudad Juárez); dos en Coahuila (Torreón y Saltillo); dos en el DF (Tlapan y Álvaro Obregón); dos en Guanajuato (León e Irapuato); dos en el Estado de México (Atizapán de Zaragoza y Toluca); dos en Sinaloa (Mazatlán y Culiacán); dos en Sonora (Hermosillo y Ciudad Obregón). Una sede en los estados de: Aguascalientes (Aguascalientes); Chiapas (Tuxtla Gutiérrez); Colima (Colima); Hidalgo (Pachuca); Jalisco (Guadalajara); Michoacán (Morelia); Morelos (Cuernavaca); Puebla (Cholula); Querétaro (Querétaro); San Luis Potosí (San Luis Potosí); Tamaulipas (Tampico); Veracruz (Córdoba); y Zacatecas (Zacatecas).

La Universidad Tec-Milenio fue fundada en 2002 con el propósito original de brindar oferta de nivel técnico superior y profesional asociado. A pocos años de su fundación ofrece también bachillerato, licenciaturas y maestrías. Se distribuye con cinco sedes en Chihuahua (Camargo, Cuahutémoc, Juárez, Chihuahua y Parral); cuatro en Sonora (Ciudad Obregón, Guaymas, Hermosillo y Novojoa); tres en el Estado de México (Atlacomulco, Cuautitlán Izcalli y Toluca); tres en Nuevo León (Monterrey; dos en Sinaloa (Culiacán y Mazatlán); dos en el Distrito Federal (Ferrería y Reforma); dos en Morelos (Cuernavaca y Cuautla); dos en Tamaulipas (Matamoros y Reynosa); y una en los estados de Chiapas (Tuxtla Gutiérrez); Coahuila (Torreón); Colima (Colima); Durango (Durango); Jalisco (Guadalajara); Michoacán (Morelia); Querétaro (San Juan del Río); Quintana Roo (Cancún); San Luis Potosí (San Luis Potosí); Tabasco (Villahermosa); Veracruz (Veracruz); Yucatán (Mérida)

Por último, la Universidad del Valle de México (UVM), constituida en 1960 en el Distrito Federal tiene en el presente 31 sedes en varios estados de la República y cuenta con oferta de bachillerato, licenciaturas y posgrados. Su distribución territorial incluye cinco sedes en el Distrito Federal (San Rafael, Roma, San Ángel y Chaputepec); cinco en el Estado de México (Naucalpan, Cuatitlán, Texcoco, Toluca y Coacalco); cinco en Tamaulipas (Reynosa, Nuevo Laredo, Matamoros, Tampico y Ciudad Victoria); dos en Coahuila (Saltillo y Torreón), dos en Jalisco (ambas en Guadalajara); dos en Sonora (Hermosillo y Nogales); y una sede en los estados de Aguascalientes (Aguascalientes), Baja California (Mexicali), Chiapas (Tuxtla Gutiérrez), Nuevo León (Monterrey), Puebla (Puebla), Querétaro (Juriquilla), San Luis Potosí (San Luis Potosí), Tabasco (Villahermosa), y Yucatán (Mérida). Algunas de las sedes de la UVM provienen de la adquisición de universidades previamente existentes, como es el caso de la sede Chapultepec, antes Universidad Femenina de México, la Hispano, antes Universidad Hispano Mexicana, las de Sonora, antes Universidad del Noroeste, y las de Tamaulipas, antes Universidad del Valle de Bravo.

Publicado en Campus Milenio, núm. 267, 10 de abril 2008

Sistemas universitarios del sector privado (2)

Una de las dinámicas de integración de sistemas universitarios privados tiene como referente fundamental la región. Es decir que la expansión institucional, ya sea en la forma franquicia, o bien mediante la creación de sedes descentralizadas dependientes de un campus central, se concreta en una zona territorial acotada, que puede comprender uno o varios estados pero sin perder de vista el nicho regional de referencia. Esta modalidad ha sido desplegada, con cierta intensidad, en los últimos años y puede ser ejemplificada con varios casos en distintas regiones del país.

De la zona Noroeste cabe mencionar la Universidad de Tijuana, antes Centro Universitario de Tijuana (CUT), que actualmente cuenta con cuatro centros en Baja California, dos en Baja California Sur, dos en Sonora y uno más en Sinaloa. La Universidad del Desarrollo Profesional (UNIDEP), creada apenas en 2006 con una oferta centrada en el nivel de técnico superior universitario, aunque también con programas de bachillerato, licenciatura y posgrado, estableció ocho sedes en Sonora, tres en Sinaloa, tres en Baja California, dos en Baja California Sur, dos en Chihuahua, y una en los estados de Coahuila, Zacatecas y Querétaro, en total 21 sedes, cada una en una ciudad diferente.

A la lista Noroeste cabe agregar el grupo Universidad Autónoma de Durango/Universidad Santander de Durango, que no obstante haber surgido en el estado de ese nombre, ha implantado sedes en Sonora (Hermosillo), Sinaloa (Mazatlán, Culiacán, Los Mochis y Santiago Papasquiaro), Chihuahua (Juárez y Chihuahua), además de las tres unidades del centro-norte (Durango Gómez Palacio y Zacatecas). La Universidad Xochicalco, aunque no es un sistema regional propiamente dicho, cuenta con sedes en las tres ciudades principales de Baja California.

En el Noreste del país destaca la presencia de la Autónoma del Noreste, con cinco sedes en Coahuila (Saltillo, Torreón, Piedras Negras, Monclova y Sabinas), y una en Tamaulipas, Nuevo León y Chihuahua. Asimismo el grupo Universidad Interamericana del Norte y Tecnológico Sierra Madre, que cuenta con dos sedes en Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, además de establecimientos en otras zonas del Golfo de México (Campeche, Tabasco y Yucatán), en el Noroeste: una en Baja California y dos en Sinaloa, así como en el centro (Querétaro y San Luis Potosí).

En los estados del centro del país coexisten varios sistemas universitarios privados. Entre ellos destaca la Universidad de León, con sedes ocho ciudades del estado de Guanajuato y una en Aguascalientes, Michoacán y Querétaro, así como la Universidad Cuahtémoc, con presencia en Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Aguascalientes y Jalisco.

En el Occidente de México, la Universidad del Valle de Atemajac (UNIVA) ha establecido tres planteles en Jalisco, tres en Michoacán, y uno en Colima, Nayarit, Aguascalientes, Guanajuato y Querétaro. Por su parte, la Universidad UNIVER cuenta con varios planteles en Guadalajara y municipios conurbados, así como en Michoacán, Tepic, Zacatecas, Guanajuato, Puebla, Aguascalientes, Guerrero y la península de Baja California. Como una derivación de la Universidad Autónoma de Guadalajara, la Universidad en la Comunidad (UNICO) ha instalado sentado sedes en Jalisco, Nayarit y Tabasco.

Al Oriente, cabe mencionar la Universidad del Golfo de México, con siete sedes en distintas ciudades de Veracruz, además de planteles en Sinaloa y Querétaro. En el Sur-Sureste destaca la presencia del Instituto de Estudios Universitarios, con planteles en Veracruz, Tabasco, Campeche, Quintana Roo, Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Puebla; y en otra escala, las universidades de Sotavento, Valle de Grijalva, Mundo Maya y el grupo San Marcos/Tacana, todas la cuales tienen al menos dos sedes en estados de la región.

Un rasgo común de los sistemas regionales ha sido la implantación de sedes descentralizadas tanto en las capitales de los estados como en las ciudades de tamaño medio, lo que da lugar a una pauta de cobertura regional en forma de redes institucionales. Cabe hacer notar, por último, que estos sistemas coexisten pero también compiten con los conglomerados de las universidades privadas de mayor alcance territorial: el ITESM, la UVM, el Tec-Milenio, la Universidad Interamericana del Desarrollo, entre otras, así como con las sedes foráneas de las universidades católicas: Iberoamericana, Anáhuac, la red de universidades lasallistas y la red de universidades maristas, de las cuales nos ocuparemos en la próxima entrega.

El desarrollo del modelo de “universidad distribuida” como lógica de actuación del sector privado tiene implicaciones de varios tipos. Por un lado brinda oportunidades de acceso a grupos de población que, por su localización territorial, tenían posibilides limitadas de acudir las universidades públicas o privadas generalmente ubicadas en las capitales de los estados. Por otro implica necesidades de regulación no previstas en la normativa vigente, la cual comprende los niveles federal y estatal, pero no las dinámicas regionales.

Publicado en Campus Milenio, núm. 268, 17 de abril 2008

Sistemas universitarios del sector privado (3)

Aparte de los sistemas universitarios privados de cobertura nacional, entre los cuales hemos comentado los casos del ITESM, la UVM y el Tec-Milenio, y de los sistemas universitarios privados regionales, de los que nos ocupamos la semana pasada, está el caso de las universidades católicas, las que también han desarrollado dinámicas de expansión territorial y de integración sistémica mediante la creación de sedes descentralizadas en ciudades fuera de la capital de la República y a través de la formación de redes institucionales.

La Compañía de Jesús fundó en 1943 el Centro Cultural Universitario (CCU) con una Escuela de Filosofía y Letras incorporada a la UNAM. El CCU tuvo vigencia hasta 1952 y dio paso, a partir del año siguiente, a la actual Universidad Iberoamericana (UIA). También en 1952 inició sus operaciones una segunda universidad jesuita: el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), en la ciudad de Guadalajara. En 1978 se estableció la primera unidad descentralizada de la UIA: la Universidad Iberoamericana de León (Guanajuato), y poco después las sedes UIA de Tijuana (1982), Torreón (1982) y Puebla (1983). En 1993, en Acapulco, fue fundada la Universidad Loyola del Pacífico, independiente de la UIA pero afiliada a la red mexicana de universidades jesuitas. Por último, en el 2006 se inauguró el Centro Centro de Estudios Ayuuk (CEA), en el municipio de Jaltepec de Candayoc (Oaxaca), nuevo proyecto intercultural de la orden, cuyo objetivo consiste en “ofrecer una opción de formación profesional para las y los jóvenes del territorio ayuuk y municipios circundantes, que les permita integrarse con éxito a la vida productiva de su comunidad y su región.”

La red de universidades Anáhuac, afiliadas a la Legión de Cristo, se inició con la creación en 1964 de la primera Universidad Anáhuac, la cual establecía continuidad académica con el Instituto Cumbres (1953), primera institución educativa de la congregación. En 1981 se fundó una primera extensión de la UA también en la Ciudad de México: la Universidad Anáhuac del Sur. En 1984 se estableció una primera sede descentralizada, la Universidad del Mayab, en Mérida, Yucatán, en 1993 se fundó la Universidad Anáhuac de Xalapa (Veracruz) y durante la primera década de este siglo se constituyó la red con varias nuevas unidades en distitntos puntos del país: la Anáhuac de Cancún (2000), la de Oaxaca (2000), la de Puebla (2003), la de Querétaro (2005) y el Instituto de Estudios Superiores de Tamaulipas (Tampico, 2005).

Además de la descentralización en México, la Legión ha desarrollado un notable proceso de expansión internacional mediante la fundación de unidades fuera del país. En este renglón cabe mencionar las siguientes instituciones: la Universidad de Sacramento y el Instituto de Ciencias Psicológicas, ambas en Estados Unidos; la Universidad Francisco de Vitoria (España); el Instituto de Gerencia de París (Francia); la Universidad Europea de Roma y el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, ambas en Italia; y la Universidad Finis Terrae de Chile, la cual fue incorporada a la congaregación en 1999 aunque operaba como universidad privada católica independiente desde los años ochenta.

La Congregación de los Hermanos Maristas, orden fundada en Francia en el siglo XIX por el padre Marcelino Champagnat, cuenta en México con cinco universidades. La Universidad Marista de México (DF) tiene como antecedente el Centro Universitario México División de Estudios Superiores (CUMDES) cuya primera licenciatura se inició en 1993. El CUMDES adquirió el nombre de Universidad Marista de México en el 2002. También forman parte de la red marista la Universidad de Monterrey, establecida en 1969 en la capital de Nuevo León, así como las universidades maristas de Guadalajara (1990), San Luis Potosí (1993), Mérida (1996), Querétaro (1996) y Nayarit (2006). Además, la red mexicana forma parte de una amplia estructura de universidades maristas que comprende varios países.

Los “Hermanos de las Escuelas Cristianas”, reconocidos por su obra educativa en torno a el ideario de Juan Bautista de La Salle, no son una orden religiosa tradicional pero sí una congregación católica laica reconocida, desde el siglo XVIII, como una sociedad de vida apostálica y, bajo ese régimen, las instituciones educativas de la congregación tienen la calidad de institutos de vida consagrada. La primera universidad lasallista en México se fundó en 1962 con la denominación Universidad de La Salle, a partir de la preparatoria del Colegio Cristóbal Colón. En la actualidad, la red de IES lasallistas relacionadas con la congregación incluye a las siguientes universidades: La Salle Bajío (Guanajuato: León 1973, San Francisco del Rincón 1987 y Salamanca 1988); La Salle Morelia (Michoacán 1991); La Salle Noroeste (Obregón, Sonora 1991); La Salle Cuernavaca (Morelos 1991); La Salle Cancún (Quintana Roo 1991); La Salle Pachuca (Hidalgo 1994); La Salle Laguna (Gómez Palacio, Durango 1997); La Salle Chihuahua (1999); La Salle Ciudad Victoria (Tamaulipas 2001); La Salle Saltillo (Coahuila, 2004); y la Universidad La Salle Benavente, antes Normal Superior Benavente (1999, Puebla).

A la “Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei”, fundada en España en 1928 por Josemaría Escrivá de Balaguer, corresponden la Universidad Panamericana, creada en 1968 en México DF como Instituto Panamericano de Humanidades, la Universidad Panamericana de Guadalajara (1981), y la Universidad Bonaterra (Aguascalientes, 1995).

Publicado en Campus Milenio, núm. 269, 24 de abril 2008

Sistemas universitarios del sector privado (4)

En esta serie examinamos la reciente formación de sistemas privados de educación superior. Distinguimos al respecto tres principales conglomerados o redes institucionales: aquellas que han logrado presencia nacional, como el Tecnológico de Monterrey, el Tec-Milenio y la Universidad del Valle de México; algunos sistemas universitarios privados de cobertura regional en distintas áreas geográficas del país; y las redes de instituciones afiliadas a órdenes o congregaciones católicas.

Al panorama descrito cabe añadir al menos un par más de instituciones que, en los últimos años, han mostrado una fuerte dinámica de expansión territorial: la Universidad CNCI y la Universidad Interamericana para el Desarrollo (UNID). La primera de éstas inició sus operaciones, en 1994, como Colegio Nacional de Capacitación Intensiva, afiliado al grupo Dataflux. En 2003 obtuvo su primer Registro de Validez Oficial de Estudios (RVOE) ante la SEP, añadió a su denominación el nombre de universidad, y espació sedes por la mayoría de los estados bajo el modelo de franquicias. A la fecha cuenta con casi un centenar de planteles en todo el país, ofrece servicios educativos de bachillerato, preparatoria abierta, especialidades técnicas, diplomados en inglés y cómputo, y licenciaturas en diseño gráfico digital, educación, informática y mercadotecnia. Cotiza en bolsa (código de pizarra BMV: CNCI B) y es la única institución de educación superior con personalidad de Sociedad Anónima de Capital Variable.

La UNID, por su parte, surgió en el año 2000 con un solo campus (Tlanepantla). A partir del 2003 inició su expansión hasta alcanzar 46 sedes en 2007. La UNID tiene presencia en 22 estados, generalmente en las capitales de las entidades federativas y en las ciudades de mayor tamaño, y ofrece estudios de bachillerato, técnico superior universitario, licenciaturas, diplomados y maestrías. Cuenta con RVOE de la SEP en la mayoría de sus programas y, en algunos casos, con RVOE de los estados en que se ubican las sedes. Aunque el corto periodo en que se ha desarrollado la expansión de este sistema universitario impide precisar su potencial cuota de mercado en el segmento privado, por el número de establecimientos y programas de enseñanza superior, es probable que la UNID muy pronto compita con los grupos institucionales de mayor tamaño en el país.

Un cálculo grueso nos lleva a suponer, que en la actualidad, cuando menos una tercera parte de los establecimientos de educación superior privada forma parte de los sistemas y redes institucionales descritos. Esta proporción pude aproximarse a casi el cincuenta por ciento de los establecimientos privados si únicamente se consideran aquellos que anteponen el nombre de “universidad” a su designación institucional. En términos de matrícula, más o menos la mitad del total de estudiantes que cursan estudios de licenciatura o posgrado en instituciones privadas están inscritos en alguno de los sistemas que hemos definido.

Lo más importante, sin embargo, radica en la tendencia observable, es decir el desarrollo de una pauta de conglomeración de las nuevas IES privadas dentro de sistemas y redes institucionales. En términos cuantitativos y cualitativos esta pauta puede ser de mucho mayor importancia que la proliferación de las llamadas “universidades patito”. Las redes privadas, por lo general, cuentan con las autorizaciones oficiales dispuestas por la Federación o los estados, con una base financiera que les permite competir exitosamente en los mercados regionales y, probablemente, con condiciones para desplazar al segmento de menor calidad académica.

A la vista de este fenómeno conviene plantear algunas interrogantes: ¿qué tipo de relación le conviene establecer al gobierno federal y a los gobiernos estatales con los grupos privados: una relación cooperativa, una centrada en supervisión de calidad, o una combinación de ambas?, ¿la presencia de grupos institucionales en lugar de IES privadas independientes entre sí amerita nuevas reglas de autorización, supervisión, control y transparencia?, ¿es convieniente revisar la normativa del régimen de asociaciones civiles en presencia de auténticos consorcios de asociaciones civiles como los que sustentan los grupos y redes de IES privadas?, ¿se deben revisar los flujos de capital y otros recursos en el contexto de estos sistemas para efectos de obligaciones fiscales?. En resumen ¿no debiera el Estado hacerse cargo de esta nueva realidad del sistema privado de educación superior y reflexionar en torno a la suficiencia del marco normativo para su regulación?

Sin duda los retos de cobertura de la educación superior en México justifican la presencia y dinámica del sector privado en este campo. También parece indiscutible que al menos una porción de la demanda social de estudios universitarios prefiere la educación privada, por distintas razones. También importa reconocer que el segmento privado brinda servicios educativos superiores a una proporción significativa y todavía creciente de la demanda. Por ello las reglas deben cambiar: no es lo mismo interactuar, como en los años cincuenta, con un puñado de universidades privadas de élite, o como en los años ochenta con un sector dividido entre instituciones de buena y mala calidad. Ahora las cosas son más complejas: el sistema privado es mucho más complejo, desarrolla nuevas dinámicas de crecimiento, diversificación, especialización académica, relaciones con empresas, procesos de internacionalización, entre otras pautas. Se requiere reconocer esta complejidad y construir un sistema de regulación a su altura. Se requiere decidir una forma de relación público/privado que sea productiva, que proyecte calidad educativa y mejore las condiciones de acceso de la demanda.

Lo que no serviría mucho que digamos es omitir estas tendencias y actuar con una estrategia simple y dualista: para las universidades privadas “excelentes” todo el apoyo y para las “patito” todo el control. Hoy la cosa es más compleja, la verdad.

Publicado en Campus Milenio, núm. 270, 1 de mayo 2008

Blog de Roberto Rodríguez Gómez, 08-29/04/08