Coral Bravo: Plan Bolonia, el final de la Universidad Pública

Coral Bravo: Plan Bolonia, el final de la Universidad Pública
Coral Bravo, Doctora en Filología, Master en Psicología. Miembro de Europa Laica

En 1999 los ministros de Educación de la Unión Europea firmaron en Bolonia (Italia) una Declaración que dio paso al llamado Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), a partir del cual se ha ido gestionando el proyecto de la renovación radical de la enseñanza universitaria en Europa. Los grados y post-grados empezarán a sustituir a las titulaciones actuales en España a nivel efectivo a partir de los cursos lectivos 2009-2010 y 2010-2011.

Lo que, a simple vista, puede parecer un mero cambio de plan de estudios a través de la creación de un espacio universitario europeo común, encubre, sin embargo, unos intereses políticos y económicos que van a alejar al marco de la enseñanza universitaria de su objetivo primigenio (la dotación al alumnado de conocimientos específicos de alto nivel y la promoción de la investigación).

El Plan Bolonia va a suponer a medio plazo una reestructuración radical de la Universidad que va a repercutir en la organización de las carreras, enl os métodos de enseñanza, en la financiación de los estudios y en el espíritu universitario que, con sus más y sus menos, históricamente siempre ha estado capitulado por la hegemonía del conocimiento intelectual y científico por encima de cualquier otro interés. En definitiva, va a suponer el triunfo del neo-liberalismo en el ámbito de la enseñanza universitaria, con todo lo que esto significa, y va a conllevar la privatización de la Universidad.

Y esta reestructuración va a implicar, entre otras muchas consecuencias deplorables, el incremento desmesurado del coste de los estudios, la supresión de las becas, la obligatoriedad de al menos un curso lectivo de trabajo no remunerado, el aumento desmedido del precio de los post-grados (que serán los equivalentes a las actuales licenciaturas) de hasta seis veces el coste actual, la acentuación del elitismo en la educación superior, la discriminación de los estratos sociales más castigados, la depreciación de la investigación que, presumiblemente dejará de regirse por el espíritu de solidaridad colectiva que la caracteriza, para basarse en criterios
comerciales y de rentabilidad económica....; en definitiva, con el Plan  Bolonia la Universidad va a correr un serio riesgo de convertirse en un ámbito más de simple transacción empresarial.

Desgraciadamente (..y entendiblemente) el proceso englobado en el Plan Bolonia se está llevando a cabo a través de acuerdos y decretos de los que apenas se informa a la población. Sin embargo, son varias ya las plataformas que, desde diversos sectores sociales y académicos, están denunciando estos despropósitos en la educación superior y reivindicando la continuidad de la enseñanza universitaria como un espacio público de conocimiento y de igualdad social.

En el caso de España el proceso sigue su curso sin que hasta ahora se haya hecho, a nivel institucional, nada para impedirlo. Aunque fue el gobierno de Aznar el que inició el proceso en España, el gobierno actual lo está, al parecer, refrendando. Un dato significativo es que el nuevo gobierno acaba de transferir las competencias de gestión de la universidad del MEC al recién creado Ministerio de Ciencia, Innovación y Tecnología, liderado por Cristina Garmendia, empresaria de la industria farmacéutica y miembro de la CEOE (Conferencia Española de Organizaciones Empresariales). Es realmente un dato revelador y muy poco esperanzador.

De no poner freno, la Universidad española, junto al resto de Universidades europeas, se verá, a muy corto plazo, privatizada y convertida en un negocio al servicio del poder neo-liberal que nos invade, y reducida a la condición de mercancía de las grandes estructuras empresariales para, simplemente, hacer dinero. Los que tanto hablan de identidad nacional y de "ruptura de España" deberían de tener en cuenta que es la cultura la que, en esencia, genera la verdadera identidad profunda de los pueblos.

El Plural, 21/05/08

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