Canarias: Bolonia: ¿educación o negocio?
Canarias: Bolonia: ¿educación o negocio?
El Proceso de Bolonia ha disparado las alarmas en la comunidad universitaria: para muchos no es sólo una cuestión de fechas de exámenes, sino que está en juego el modelo educativo que hoy conocemos
Desde que el conocido como Proceso o Plan de Bolonia (firmado en 1999 por los ministros de Educación de la Unión Europea para la creación del Espacio Europeo Universitario) irrumpió en el día a día de la Universidad de La Laguna son muchas las cosas que se han dicho de él. Hasta hace poco, quizá por la ausencia de una campaña de información apropiada, el principal reparo que se ponía a la convergencia académica con la UE era la alteración que sufriría el calendario de exámenes.
De hecho, el propio rector del centro, Eduardo Doménech, abrió una ronda de charlas por las distintas facultades en las que el principal asunto de debate era precisamente ése: cuándo tendré que examinarme. Se omitía en todas ellas una cuestión primordial: la reforma del Grado. Ahora, varios sectores han alzado la voz para poner de manifiesto que, quizá, se avecina la culminación de un meditado proceso de mercantilización de la enseñanza.
¿Se puede medir la productividad del conocimiento y del trabajo de la misma forma? Domingo Garí, profesor de Historia de la Universidad de La Laguna, considera que no. El docente universitario participó en la Jornada de Reflexión, Crítica y Debate sobre el Plan Bolonia que la Asamblea Mayo 2008 organizó esta semana en la ULL, un foro en el que dejó clara su visión del asunto: se trata de reconvertir la educación pública no para mejorarla, sino para someterla a los intereses del mercado y de las empresas. De hecho, Garí ve la cosa negra. A su juicio, el borrador que el Gobierno regional ha elaborado para adaptar la ULL a Bolonia prevé cerrar una cuarta parte de las facultades por considerarlas "no rentables".
El meollo del asunto está en la organización de la nueva enseñanza universitaria, basada en la distribución entre Grado, Máster y Doctorado. Sus características vendrían a ser las siguientes, según recoge el Real Decreto 1393/2007:
- El Grado, que equivale a 4 años de estudio y unos 240 créditos, tendría como finalidad la obtención de una formación general adecuada para el ejercicio de actividades profesionales. Incluye trabajo de final de estudios y prácticas en empresas.
- Terminar el Grado no implica que el estudiante se convierta en lo que ahora vendría a ser un licenciado o diplomado. Para ello, es necesario superar un Máster, que podría tener una duración de hasta 2 años y cuyo coste, previsiblemente, se triplicará.
- El Espacio Europeo Universitario contempla que la principal financiación de los másters venga dada por el sector privado (¿Cuántas empresas crearán un estudio de postgrado en lenguas antiguas?).
- El actual sistema de becas desaparece. En su lugar, surge uno basado en préstamos a bajo interés a devolver al terminar la carrera.
- Las encargadas de determinar los planes de estudios serán las agencias de evaluación y calidad, participadas por colectivos empresariales, sociales y universitarios.
Es sólo un esbozo, pero más o menos presenta la realidad que se avecina. Un futuro universitario que Garí, durante las jornadas celebradas en el Campus de Guajara, analizó en profundidad. A su juicio, los planes de la Comisión Europea pasan por "incluir el espíritu empresarial como objetivo docente, sobre todo en los estudios científicos y técnicos". "Las empresas locales van a tener una reserva de abundante mano de obra barata que se renovará cada año", precisó el profesor.
Además, consideró que esta maniobra está amparada también por entidades como la Organización Mundial del Comercio y constituye todo un "golpe de Estado a la democracia universitaria". "Hoy quien gobierna en realidad la universidad es el Consejo Social, un órgano no democrático que cuenta con bastantes representantes de la patronal y los sindicatos. Es el que da el visto bueno a los contenidos curriculares y al modelo educativo. El Claustro está muy limitado", precisó. Y ahora, según él, la cosa va a ir a peor.
Si todo sale según lo previsto por la UE, Domingo Garín cree que la universidad se convertirá finalmente en una "fábrica de precariedad", creando una reserva de trabajadores de bajo coste (primer ciclo del Grado) e imponiendo una fuerte barrera económica para el acceso a los niveles superiores (segundo ciclo o Máster). Ante todo esto, cabe una pregunta más. ¿A qué equivaldrá en el futuro la titulación de los actuales licenciados y diplomados?
loquepasentenerife.com, 29/05/08
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