Chile: "Yo fui profesora de universidad privada"

Chile: "Yo fui profesora de universidad privada"
"A muchos profesores nos han pedido tener satisfechos a los alumnos, porque son ellos los clientes de la empresa, los que pagan y mantienen el negocio"

En medio de los cuestionamientos a estas casas de estudio, conversamos con Hildaura Zulantay, una corresponsal ciudadana, quien decidió entregar su testimonio de su paso por estos centros de educación superior.

Hildaura Zulantay es Corresponsal de El Observatodo desde que éste salió al aire el 2006. Profesionalmente es Profesora de Biología y Ciencias titulada en la Universidad de La Serena, Licenciada en Educación, con estudios de Administradora Educacional en la U. Católica del Norte, Magíster en Informática de la Universidad por la Frontera y candidata a Doctora en E- Learning por la Universidad Abierta de Cataluña - España, con Master en Sociedad de la Información y del Conocimiento.

Con una vasta experiencia profesional, nos conversará desde su vivencia, cómo fueron los 4 años de trabajo en instituciones de educación superior privadas de nuestra región, lo cual manifiesta apenas comenzamos a dialogar. “En estos momento no ejerzo docencia universitaria y lo que voy a comentar es un referente de lo que he vivido. Distinguiré entre universidad estatal y privada”.

- ¿Cuál sería el problema de la universidad privada?

- Hoy en las universidades tradicionales los profesores están contratados a jornada completa (44 horas), realizan unas 15 horas de clases semanalmente (aprox.), y las demás horas son de gestión de proyectos e investigación. En cambio en las privadas, el profesor debe trabajar más de 30 horas para hacerse un sueldo y poder mantener sus necesidades y proyectos, lo que a larga significa un estrés, una sobrecarga de trabajo que no permite responder al nivel de formación profesional que se requiere y que está preparado para rendir.

- ¿De qué manera afecta esto a la satisfacción del profesor?

- El profesor entra en un estado de latencia y durante sus clases intenta seguir el ritmo, de pasar como lo justo y las innovaciones quedan a medias. La tendencia es que el profesor recibe su sueldo por valor hora, cumple su hora, lo administrativo y ya está. No hay un estímulo para que el profesor desarrolle otras temáticas. Por ejemplo el área de investigación no esta propiamente desarrollada en las privadas, entonces, quienes disfrutamos de la investigación y los proyectos, no contamos con los recursos ni el tiempo, entonces el profesor deja a los alumnos satisfechos, hace su clase y se va.

Ahora cuando hablamos de la satisfacción, esa es otra dificultad, porque cuando el profesor exige de acuerdo a las necesidades de nuestra sociedad y lo que implica la educación universitaria, es decir entregar algo actualizado y mejor nivel, a veces el alumno no responde o no comprende esta intención. Aquí viene el conflicto porque para los alumnos ese profesor es muy exigente, y se genera una cierta confabulación disfrazada entre empleador y alumno, en donde quien finalmente pierde, es el profesor.

- ¿Ha sido usted llamada a flexibilizar sus clases?

- A muchos profesores nos han pedido tener satisfechos a los alumnos, porque son ellos los clientes de la empresa, los que pagan y mantienen el negocio. Yo me he visto en serios problemas éticos, porque me han pedido bajar el nivel o colocar la nota 7, pero es imposible, sería inconsecuente de mi parte hacer eso, entonces al menos en mi caso, no he caído en el juego. Igualmente me han pedido y presionado a bajar el nivel respecto a la metodología y el nivel de exigencia.

- En ese contexto ¿Qué ocurre con el profesor?

- Un profesor debe ser especialista en ciertas áreas y eso significa formar a fondo, porque posteriormente el profesor debe responder a la formación de un perfil profesional del egresado, éticamente hablando, pero como decía, a veces el alumno no esta preparado para ese nivel de exigencia, entonces ahí está el juego. Por esa misma razón muchos profesores migran de las universidades, porque la situación va en desmedro de su profesionalismo, el profesor opta por retirarse y hacer otras actividades profesionales mejor remuneradas, el valor hora para un doctor o un magíster es bajísimo.

Hablar de 5 mil pesos la hora o 7 mil, no recompensa la entrega profesional docente.

- ¿Pidió usted en alguna ocasión que le pagaran sus clases de acuerdo a su Currículo?

- Sí, por supuesto, pero la respuesta, obviamente fue negativa, por el contrario, sin aviso, en una oportunidad nos bajaron arbitrariamente el valor hora. En algunas universidades he tenido la oportunidad de ser contratada, pero en otras no. He solicitado el contrato en algún momento de tensión, mas que nada para hacer evidencia de que esto es irregular, pero me dijeron…. “Bueno, tienes boleta de honorario ¿no te basta?”. Y eso no basta, porque cuando uno es un profesor taxi (de una universidad a otra) ¿quien responde por accidentes? Además esta el tema de las vacaciones, en verano terminamos haciendo otros trabajos, muy ajenos a nuestra profesión, en mi caso, corretaje de propiedades.

Tengo amigos que durante el verano trabajan en la venta de choclos u otros trabajos de temporada, siendo personas de alto nivel de preparación tienen que pasar por esa situación. No está regulado ni controlado el tema.

- ¿Han realizado las denuncias que corresponden?

- Lo hemos conversado con muchos colegas y ellos guardan silencio por mantener el trabajo, por cuidar la imagen de la institución, pero es un tema que hay que abordar, es muy necesario.
Otras situaciones que es urgente abordar es el tema de la calidad, y ésta se inicia con uno mismo.

En universidades, tanto acreditadas como no acreditadas, esta el programa que se debe cumplir, así como también hay otras donde no existe el programa y el profesor debe improvisar. Igualmente pasa que los programas no están actualizados. Por otro lado no se constata si uno pasó el programa completo, basta con que el alumno este contento con el profesor y así éste mantiene su trabajo y el alumno finalmente egresa.

En las universidades hay algunos profesores que jamás han hecho docencia, tienen la opción de hacer docencia gracias a su especialidad, pero tienen carencias pedagógicas, lo que también influye en la formación de los futuros profesionales. Si un profesor tiene una especialidad que no es docencia, debe tener herramientas de evaluación, metodologías apropiadas de enseñanza para poder ejercer en educación. Hay carencias que se deben enfrentar a fondo y varias son competencias que no se adquieren con un curso de unos días al año.

- A su juicio ¿esto es muy grave?

- Todo esto es grave. El tema de la educación actualmente se esta manejando políticamente. Independiente de si hay un Gobierno de Concertación o de la Alianza, si no se abordan estos temas en forma conjunta, los problemas van a continuar. Hay políticos que no tienen la experticia ni la experiencia docente para poder emitir juicios, hay que ir a lo medular para encontrar soluciones. Yo quiero mucho mi carrera, la docencia, por ello no me parece oportuno se manipule el ascenso al poder a costa de la Educación.

- ¿Tiene relación esta experiencia con la conocida frase que la educación es un negocio?

- En este momento la educación es un negocio, pero es un tema transversal que debemos abordar todos con honestidad. No podemos estar con eso que firmamos un pacto y después no cumplimos, reclamar calidad de la educación pero echarse buen dinero al bolsillo con un desempeño mediocre, ser doble estandar e incoherente no aporta.

Desde otro ámbito. En otros países, una forma de velar por la calidad de la educación es la existencia de entidades externas que validan el aprendizaje de los alumnos. Son neutrales, imparciales y no dependen del estado. Personas expertas trabajan en estas mediciones y con buenos resultados. No creo una Superintendencia de Educación sea la solución, por el contrario, ésta creará mayores dificultades.

Este es un tema que nos afecta a todos, a los alumnos, a las familias, a las empresas que después van a contratar a estos profesionales formados a medias. La Educación no puede ser un tema político-comercial, insisto.

- ¿Cómo influye esto en los alumnos?

- El profesor al sentirse desanimado y el alumno al no tener un profesional íntegro en el aula, se afectan las expectativas de los alumnos y ellos empiezan a emigrar de una universidad a otra.

Lamentablemente los alumnos viven esta realidad y perciben situaciones que no corresponden y se ven afectado por ello en su formación, como por ejemplo tener profesores estresados porque la Universidad no le ha pagado su sueldo o tener profesores que no responden a sus obligaciones por factores “ajenos” a su trabajo.

Hay alumnos que solidarizan con el profesor y se da un diálogo más maduro. Hay una valoración al profesor que a veces la universidad no brinda.

Es lamentable que profesionales de gran nivel tengan que vivir estas situaciones frente a sus alumnos, en este contexto, ¿qué profesional estamos formando entonces?

- ¿Los estudiantes se manifiestan al respecto?

- Las universidades para proteger el sentido comercial de la empresa, tienen un reglamento estricto, de tal manera que cuando un alumno reclama por mejor calidad, este es sancionado directa o indirectamente, ya que no todos piensan de este modo.

En el tema contractual, se evitan las agrupaciones de docentes que exijan sus derechos, y los profesores debemos defendernos personalmente. Legalmente tampoco tenemos muchas garantías. No hay figuras que nos protejan, salvo ir a la inspección del trabajo y hacer una denuncia, lo cual, para evitar cesantía o no limitar nuestras oportunidades, se descarta.

En suma, la situación es buen tema para legislar, que nazca un urgente proyecto de ley ante tanta adversidad para los docentes universitarios part-time.

El Observatodo, 06/06/08

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