Canarias: Expedientan a un estudiante de la Universidad de la Laguna basándose en una normativa franquista

Canarias: Expedientan a un estudiante de la Universidad de la Laguna basándose en una normativa franquista
El expediente se ampara en un Decreto de 1954 del Ministerio de Educación Nacional franquista

El rector de la Universidad de La Laguna (ULL) de Tenerife, Eduardo Doménech, ha realizado la incoación de un expediente disciplinario al portavoz en el Claustro de la Asamblea del Movimiento Estudiantil Canario (AMEC), Adán González Navarro, acusándosele de "ofensa grave de palabra u obra a compañero, funcionario y personal dependiente del Centro" y "falta de probidad y las constitutivas de delito". El régimen disciplinario de alumnos que otorga al Rector competencias para iniciar el expediente e imponer las sanciones correspondientes se ampara en el Decreto de 8 de septiembre de 1954 por el que se regula el Reglamento de Disciplina Académica, firmado por el Ministro de Educación Nacional de la época, Joaquín Ruíz-Giménez y Cortés, y por Francisco Franco.

Según AMEC, a González Navarro se le incoa expediente por acudir a una manifestación, celebrada el 11 de abril, que irrumpió en el Rectorado y forzó una puerta, hechos que se le critican al portavoz de AMEC en dicho expediente. La manifestación estaba convocada contra el Rectorado y a favor de las políticas asistenciales en los Colegios Mayores (CC. MM.) y las Residencias Universitarias (RR. UU.). AMEC ha criticado de forma vehemente y se ha posicionado en contra de las "políticas privatizadoras" que el equipo rectoral está realizando en la Universidad, como son la pérdida del carácter asistencial de los CC. MM y RR. UU. o el nuevo calendario, "implantado con la excusa de la privatización de facto que supone la Convergencia Europea".

La Asamblea asegura haber recibido amenzadas por parte del jefe del Gabinete del rector, Antonio Rodríguez Hernández, para que cesasen las manifestaciones contra el nuevo calendario y en favor de CC. MM. asistenciales. AMEC también critica la acutiación del decano de la Facultad de Biología, Juan Felipe Pérez Francés, quien "ha intentado impedir por activa y por pasiva que los miembros de AMEC lleven a cabo campañas en su facultad, llegando a acosarles directamente".

Desde AMEC se está promoviendo un manifiesto por la derogación de la normativa franquista así como el sobreseimiento de los expidientes disciplinarios en curso.


MANIFIESTO POR LA DEROGACIÓN DEL REGLAMENTO DE DISCIPLINA ACADÉMICA

Leído por Adán González Navarro en el Claustro del martes 3 de junio de 2008

"No sólo nos hacen sufrir los vivos, sino también los muertos" C. Marx

Hoy, cuando Rectores de toda Europa se estrechan las manos para converger en la llamada “sociedad del conocimiento”, para hacer realidad su modelo de universidad del siglo XXI, dichas manos se echan al cuello de l@s estudiantes, de la crítica y del disenso para llevar a cabo su proyecto.

Las muestras de rechazo por todo el orbe estudiantil a este proceso privatizador, escondido tras palabras grandilocuentes (”Espacio Europeo de Educación”, “economía del conocimiento”, “revolución pedagógica”), desde Grecia hasta Francia, pasando por el Estado español y Canarias, no han dejado de ser reprimidas ni un instante. Mientras Ministros, Rectores, empresarios y banqueros cantaban las loas a su nueva alianza, los caribinieri italianos, los mossos de escuadra catalanes o la gendarmería francesa expresaban con sus porras las muestras del interés que suscitan en los poderes públicos las críticas estudiantiles a todo este proceso.

Ya en Sevilla, con el primer capítulo de la Convergencia Europea en el Estado español, la Ley Orgánica de Universidades, se descabezó a un movimiento estudiantil que desbordaba las expectativas de su Rectorado. Expulsados de la Universidad, contemplaron a sus mismos inquisidores, la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas, en cabeza de pancarta contra esa norma.

Ahora, le ha tocado el turno a La Laguna. Este Rector, cuya primera intervención pública fue para expresar que no quería radicalismos en la Universidad, ha demostrado en todo este tiempo con su talante que en la Universidad sólo existe un radicalismo: el suyo propio. Y para ello, se vale de un recurso viejo, tan viejo como la humanidad misma: la represión. De los cacheos a la entrada de Claustro a estudiantes, ahora desempolva del olvido un manual de represión fascista para cortar de raíz la crítica a su Rectorado: el Reglamento de Disciplina Académica de 1954.

Fecha en la que el Estado español todavía era rechazado por la propia Naciones Unidas por encarnar un régimen fascista, fecha de hambre y represión con la Ley contra el Bandidaje y el Terrorismo, de tribunales militares y de catedráticos nombrados a dedo por un régimen de sangre y fuego. 1954 es el año en el que el régimen elige ponerse “serio” con una oposición estudiantil incipiente que ya había salido tres años antes en Barcelona para apoyar la huelga de tranvías. Será con este Reglamento de 1954 con el que el Caudillo expulsará de la Universidad en 1956 a aquellos que gritaron “Ni en Hungría ni en España hay democracia”, denunciando tanto la dictadura fascista como la invasión soviética a ese país. Y con el que, en 1965, expulsará a los profesores López Aranguren y García Calvo por participar en una marcha por la falta de libertad de asociación. O por el que, en 1969 en Barcelona, se expulsó a estudiantes que, como este año en La Laguna, acudieron al Rectorado para protestar contra un nuevo Rector.

Al igual que entonces, en pleno Estado de Derecho, se nos aplica la misma normativa que a aquellos luchadores por la libertad. Y se nos aplica sólo a estudiantes, pues, parcialmente derogado por dos sentencias del Tribunal Supremo, docentes y personal de administración y servicios se guían por sus propios regímenes disciplinarios: hechos en época constitucional, con garantías como el principio de tipicidad de las conductas para que exista sanción, o como la irretroactividad de disposiciones sancionadoras no favorables. Regímenes sancionadores que, mejor o peor, han sido realizados con el acuerdo de sindicatos de trabajadores y la administración pública y que nada tiene que ver con el reglamento vetusto y franquista, que hace digna de sanción grave conductas tales como “manifestarse contra instituciones y principios del Estado”, algo que va en contra de la propia Constitución de 1978 actualmente en vigor.

Abogamos pues, por la derogación inmediata de este Reglamento fascista, para que pase a donde siempre debió estar: a las bibliotecas y archivos, para que nunca jamás salga de allí. Que los fantasmas del pasado no vengan más al presente para hipotecar el futuro.

DEROGACIÓN INMEDIATA DEL REGLAMENTO FASCISTA

SOBRESEIMIENTO INMEDIATO DE TODOS LOS EXPEDIENTES DISCIPLINARIOS EN CURSO

La República, 10/06/08

conéctese ou rexístrese para enviar comentarios – versión para imprimir – 1835 lecturas