AGCS y globalización: La “hora de la verdad” para la OMC
AGCS y globalización: La “hora de la verdad” para la OMC
Las comisiones negociadoras intentan llegar a un acuerdo para la liberalización del comercio de servicios, incluidos los servicios educativos
Pascal Lamy, director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), ha informado de que las negociaciones encaminadas a liberalizar el comercio en la agricultura, los bienes industriales y los servicios han entrado en su recta decisiva.
Lamy, dirigiéndose a la Reunión Ministerial de la OCDE mantenida en París el 5 de junio, anunció que, en estas conversaciones, había llegado la “hora de la verdad”.
“Todos sabemos que, con el tiempo contado, está a nuestro alcance dar el paso que falta para completar la tarea, si se compara con lo que hemos construido juntos a lo largo de estos siete años de negociación”, puntualizó Lamy.
Aunque Lamy mantiene el optimismo para la conclusión de un acuerdo en cuestión de semanas, se está evidenciando la existencia de disensiones nacionales en torno a asuntos fundamentales.
El 2 de junio, el presidente del Grupo de negociación sobre el acceso a los mercados para los productos no agrícolas (AMNA), el canadiense Don Stephenson, suspendió las conversaciones, supeditando la convocatoria de una nueva reunión a la existencia de un intento serio de buscar una solución de compromiso.
Stephenson, hablando a la prensa en Ginebra, lamentó que, tras la publicación de sus propuestas de revisión, las cosas hubieran ido a peor: “No sólo no hemos sido capaces de cerrar un texto que se pueda discutir a nivel ministerial, sino todo lo contrario; las distancias son aún mayores”.
Los países en desarrollo —entre ellos, Argentina, Brasil, India y Sudáfrica— aseguran que las propuestas revisadas les obligarían a reducir sus aranceles de fabricación más allá de las exigencias impuestas a los países industrializados.
La representante comercial de Estados Unidos, Susan Schwab, al contrario, echó la culpa de la situación de punto muerto a Brasil, India y China, advirtiendo que “salvo que los mercados emergentes hagan contribuciones significativas en términos de reducción de aranceles, no vamos a generar el crecimiento económico y el desarrollo planteados desde un principio en la Ronda de Doha”.
El comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson, se sumó a la crítica de Schwab a los países en desarrollo líderes, si bien también dijo que Estados Unidos necesitaba avanzar en la reducción de subsidios agrícolas.
Paralelamente, Mandelson debe hacer frente a las crecientes divisiones en el interior de la UE; y es que Francia, Irlanda, Polonia y Lituania tachan de “totalmente inaceptables” los textos actuales sobre agricultura y productos industriales.
Bernard Kouchner y Micheál Martin, ministros de Asuntos Exteriores de Francia e Irlanda, respectivamente, hicieron saber, en una declaración conjunta publicada el 3 de junio, su “seria preocupación por el desequilibrio de las negociaciones en esta fase crítica del proceso”.
“Los resultados recientes, en particular la publicación de la revisión de los textos de negociación sobre la agricultura y el acceso a los mercados para los productos no agrícolas (AMNA), han sido decepcionantes”, coincidieron ambos titulares de Exteriores. “No han sabido dotar del necesario equilibrio a las negociaciones. La agricultura de la UE sigue soportando una carga desproporcionada”.
Mientras las conversaciones continúan centrándose en la agricultura y el acceso a los mercados para los productos no agrícolas, las comisiones negociadoras intentan llegar a un acuerdo para la liberalización del comercio de servicios, incluidos los servicios educativos.
En mayo, el negociador jefe del área de Servicios de la OMC, el mexicano Fernando de Mateo, dio a conocer un informe revisado (disponible en http://www.wto.org/spanish/news_s/news08_s/serv_may08_s.htm) diseñado para orientar el debate en torno al Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS).
Sin embargo, una reunión del Consejo del Comercio de Servicios dedicada al informe se celebró con fuertes discrepancias sobre la polémica propuesta de un grupo de países industrializados de aumentar el número de sectores de servicios regulados por el AGCS.
Los miembros deberán adquirir unos compromisos para liberalizar los servicios que “reflejen los niveles actuales de acceso al mercado y trato nacional, y proporcionen nuevas oportunidades de acceso al mercado y trato nacional en los casos en que existan importantes obstáculos al comercio”, según reza una sección entre paréntesis del texto.
En opinión de muchos responsables de países en desarrollo, la propuesta se excede en la exigencia de que los países creen obligaciones jurídicamente vinculantes en relación con el acceso al mercado y el trato nacional actuales, y es contraria a las disposiciones del AGCS por las que se autoriza los países para determinar la magnitud, el alcance y el calendario de sus compromisos de liberalización.
David Robinson, consultor comercial de la IE, afirma que la propuesta podría tener graves consecuencias para los sectores sensibles, entre ellos la educación.
“No son muchos los países que han adquirido compromisos en materia de servicios educativos; en cambio, muchos ya han autorizado la entrada y operación de proveedores de educación offshore”, señala Robinson. “Esta propuesta obligaría los gobiernos a dictar el carácter jurídicamente vinculante de tal compromiso en el AGCS, pudiendo recortar el margen político y la flexibilidad normativa de los países”.
Si los negociadores logran sacar del callejón sin salida las conversaciones agrícolas y del acceso a los mercados para los productos no agrícolas, se celebrará una conferencia individual de “compromiso” con los servicios, de un día de duración, coincidiendo con una reunión ministerial que se podría convocar tan pronto como para la última semana de junio. Se invitará a los protagonistas de las conversaciones sobre servicios a informar públicamente de las mejoras que estén dispuestos a introducir en sus ofertas actuales.
Los miembros de la OMC presentaron sus ofertas iniciales en materia de acceso al mercado en 2003, programándose la revisión para finales de julio de 2006. Sin embargo, al suspenderse las negociaciones de Doha, transcurrió el plazo sin que se produjera la revisión.
La educación sigue siendo uno de los sectores con menos compromisos en el marco del AGCS. Sin embargo, un grupo de países encabezado por Nueva Zelanda y Australia está presionando a las naciones en desarrollo para que abran sus mercados educativos en la actual ronda de conversaciones.
Internacional de la Educación, 06/06/08
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