Alejandro Llano: La emergencia educativa
Alejandro Llano: La emergencia educativa
Hemos de trabajar en la formación intelectual y ética de los jóvenes
Alejandro Llano es catedrático de Metafísica
Cuál es el principal problema que tiene planteado hoy día nuestro país? Si importancia significa urgencia, la respuesta no es dudosa: la economía española se hunde un poco más cada día, sin que se vea que el Gobierno tenga ideas ni voluntad para encaminar la respuesta a una grave situación. Pero, si nos referimos a lo hondo y permanente, aquello que más nos ha de inquietar es la educación. Las señales de alarma vienen sonando desde hace años y el desinterés por la enseñanza de las autoridades públicas es motivo de desazón para los ciudadanos.
La emergencia educativa que padecemos no es de detalle ni meramente cuantitativa. Proviene de un error de fondo acerca de qué es la propia educación. Las consecuencias de tan capital equivocación son patentes: descenso en los ránkings internacionales, deterioro de la calidad de la enseñanza, proliferación de las patologías juveniles, atoramiento de una investigación que no acaba de arrancar, incultura popular, falta de ética en los medios de comunicación, y creciente fracaso escolar. Pero lo importante consiste en advertir que todas estas carencia tan inquietantes no se deben afrontar solamente de manera aislada y superficial. Proceden de un yerro común y radical que es preciso afrontar con lucidez y decisión.
Se nos viene repitiendo que la educación debe ser activa y protagonizada por los propios alumnos. Bien. Ya se sabía hace 25 siglos, porque es el núcleo de la filosofía educativa de Aristóteles. Pero hoy pocos entienden lo que significa semejante tópico. Porque la actividad en educación no consiste en algo físico y externo: no exige que los estudiantes hagan muchas cosas ni que el profesor les azuce para que no paren quietos. Se trata de una actividad de mucha mayor fuerza y dinamismo que la banal agitación: es la acción de la inteligencia y de la voluntad. Porque, vamos a ver: ¿qué es más activo, hacer un dibujo y discutirlo con el compañero o leer un libro? A mi juicio, las dos tesituras intelectuales que requieren más tensión y resultan más dinámicas son la lectura asimiladora y la escritura creativa.
Pero una de las grandes ideas de la ministra Garmendia es hacer que desaparezcan los apuntes, cuando lo cierto es que constituyen la vía por la que nos ha llegado gran parte de la mejor ciencia y pensamiento que se han producido en occidente. ¿Qué darán de sí el power point y el clic? La educación encuentra su foco activo en la inteligencia y en la voluntad del alumno.Y esto es algo que ignora esa combinación de constructivismo y emotivismo que constituye el catón pedagógico por el que se vienen guiando las reformas desde hace años. Existe una teoría unificada de la educación que se está imponiendo desde arriba en muchos países, con consecuencias lamentables para casi todos ellos. Sin una educación seria, no es posible desarrollar la investigación. Se quiere llegar en España a varias decenas de miles de investigadores. Pero tendrán que seguir viniendo de China y de la India, porque en nuestro país se están marginando las carreras básicas —de ciencias y de humanidades— mientras que investigadores y profesores continúan siendo mileuristas. El conocimiento no interesa; y sin conocimiento no hay aplicaciones tecnológicas.
Educar no es adiestrar, ni condicionar, ni manipular, ni adoctrinar. Educar es dejar crecer y ayudar a que libremente se generen hábitos tanto intelectuales como éticos, y no meras rutinas o automatismos. Educar es una tarea hondamente antropológica, no sustituible por programaciones técnicas o coerciones burocráticas. Que políticos y tecnócratas dejen paso a maestros y padres, y a los propios estudiantes. Porque no nos van a sacar del atolladero quienes nos han metido en él.
En materia de educación, el ciudadano español no puede esperar nada bueno de las administraciones públicas. Sin dejar de reclamar nuestros derechos a la libertad de enseñanza, hemos de empeñarnos en trabajar tenazmente en la formación intelectual y ética de los jóvenes. Es el momento de recuperar esos pequeños grupos que siempre han sido el vivero de la democracia y la lumbre de la ciencia, en el seno de una conspiración leal a la república.
Gaceta, 14/06/08
- Inicie sesión ou rexístrese para enviar comentarios
- 2554 lecturas

