La furia se extiende en Estados Unidos

Bail out people¡La furia se extiende en Estados Unidos
Bush hace otro intento de pedir calma ante el creciente malestar de los votantes tras el rechazo al plan de rescate de la economía.

Cabreo y resaca. No había otras palabras para describir el estado de ánimo de los ciudadanos estadounidenses y el estupor en la cúpula del poder, tras el inesperado rechazo del plan de rescate del Gobierno en una dramática votación en el Congreso.

Entre bastidores, el Tesoro y los responsables demócratas y republicanos se afanaban este martes por encontrar una solución, aprovechando el breve receso de la fiesta judía de Rosh Hashanah y el repunte de Wall Street. Todos eran conscientes sin embargo de lo mucho que se avecinaba si fracasaban de nuevo en alcanzar un compromiso. La Cámara de Representantes se volverá a reunir el jueves, pero se barajaba la posibilidad de que el Senado, donde la ley goza de mayor apoyo, pudiera adelantarse y así mandar un primer mensaje tranquilizador.

Bush advierte de las consecuencias 

Los dos candidatos, John McCain y Barack Obama, siguieron las negociaciones desde la bandera. El presidente estadounidense George Bush, volvió a pedir al Congreso que actuara lo antes posible y advirtió de las consecuencias económicas "dolorosas y duraderas" de otro fracaso. "Quiero asegurar a nuestros ciudadanos y a los ciudadanos del mundo que el proceso legislativo no ha terminado", dijo Bush.

Eran palabras muy desgastadas para un líder que en esta crisis ha perdido la poca credibilidad que le quedaba. Un sondeo de The Washington Post aseguraba que sólo 22% de los estadounidenses aprobaba su labor económica. En la calle y en el ciberespacio la ira de los votantes y contribuyentes, cuyas protestas provocaron que muchos congresistas se negaran a respaldar el plan, por miedo a no ser reelegidos, se manifestaba con furor. Páginas web como stopthehousingbailout, de un abogado de Los Ángeles, o globaleconomicanalysis.blogspot.com , de un analista financiero, canalizaban el descontento.

"Llamad a vuestros representantes y decidles lo que pensáis de su voto. De verdad, dadles las gracias o dadles caña. Pero no os imaginéis por un segundo que esto ha terminado. Van a volver a presentar la misma ley el jueves. Así que seguid llamando", decían en portada y añadían una lista con los teléfonos de todo los congresistas.

Con las centralitas del Capitolio colapsadas, fue este profundo malestar a ambos lados del espectro político, tanto de los conservadores totalmente opuestos a la masiva intervención del estado, como de los demócratas inquietos ante la idea de sacar de apuros a Wall Street a costa del bolsillo ciudadano, el que finalmente provocó el caos y el fracaso de la votación.
Eso y las ambiciones electorales de los 435 miembros de la Cámara de Representantes. "No puedo romperles los brazos, no puedo arriesgar toda una relación y pedirles que voten por algo que podrían lamentar el resto de sus vidas", dijo el congresista conservador de Ohio, John Boehner al justificar el no haber podido convencer al ala radical republicana que más se opuso a la medida presentada por su propio Gobierno.

Público, 01/10/08

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