MICINN: Discurso de la Ministra de Ciencia e Innovación, Dª Cristina Garmendia

MICINN: Discurso de la Ministra de Ciencia e Innovación, Dª Cristina Garmendia
España en el mapamundi de la Ciencia
La inversión pública en infraestructuras científicas como respuesta a la crisis económica
"Desde el Ministerio de Ciencia e Innovación interpretamos la crisis como una oportunidad para la metamorfosis profunda del sistema"

"Los desastres naturales y las crisis son motores de las privatizaciones"
Naomi Klein:  La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre
(Añadido por fírgoa)

Sr. Rivera, presidente de Honor Del Club ITM,

Sra. González, Presidenta del Club ITM,

Secretario de Estado de Investigación,

Director General del CIEMAT,

Autoridades,

Señoras y señores:

En primer lugar, quisiera agradecer al club ITM su amable invitación, que me da ocasión de compartir con ustedes algunas reflexiones que considero oportunas y relevantes.

Convendrán conmigo en que, no hace mucho tiempo, situar en un mismo título los términos “ciencia” y “crisis económica” habría sido considerado, cuando menos, provocador, e incluso irresponsable.

Mi impresión es que en los últimos meses este “maridaje” entre ciencia y crisis - tan insólito en el pasado - ha comenzado a popularizarse de la mano de las numerosas autoridades y líderes de opinión que, en todo el mundo, reclaman un cambio en el modelo de crecimiento global. Este cambio de modelo es especialmente urgente en países que, como España, han asentado históricamente su crecimiento en una economía poco diversificada e innovadora. Por todo lo anterior, creo sinceramente que muy pocos dudan hoy en nuestro país de la necesidad de invertir, precisamente ahora, en ciencia y tecnología.

Desde esta perspectiva, la crisis se convierte, en cierto modo, en una oportunidad para el sistema de ciencia, tecnología e innovación.

  • Una oportunidad para que los investigadores y tecnólogos - y también los que tenemos responsabilidades en política científica - reivindiquemos el impacto social y económico de la ciencia.
     
  • Una oportunidad, también, para que las empresas innovadoras desarrollen productos y mercados en el nuevo escenario que se abre; aumentando su atractivo para el inversor y poniendo de relevancia la solidez de sus proyectos frente a otros negocios de carácter más especulativo.
     
  • Una oportunidad, finalmente, para ofrecer, desde el análisis de la realidad y la creatividad - que son las fuentes de la inspiración científica - nuevas soluciones a los problemas y retos de futuro que abordamos como sociedad y que, en muchos casos, la crisis ha precipitado o expuesto con mayor crudeza y dramatismo.

Obviamente, esta visión optimista debe ser matizada: cada oportunidad siempre esconde una amenaza. El 13 de noviembre, la prestigiosa revista Nature nos planteaba esta doble cara de la crisis económica para la ciencia global.

La revista nos advertía en su editorial sobre el riesgo de restricciones coyunturales, al que están expuestos todos los presupuestos públicos en tiempos de crisis, ante la urgencia de hacer frente a otras necesidades más inmediatas de los ciudadanos.

Una situación que ha obligado a los decisores políticos en todo el mundo a abandonar sus planes de futuro o a tomar decisiones valientes para garantizar inversiones - como las relativas a universidades e I+D+i - que implican compromisos económicos sostenidos y cuyos efectos más profundos son sólo demostrables a medio y largo plazo.

Ante esta encrucijada, he de decir que el Gobierno de España ha tenido claro, desde el principio, cual iba a ser su decisión: Las inversiones en educación superior y en I+D+I han vuelto a crecer - por quinto año consecutivo - por encima de la media en los Presupuestos Generales del Estado en 2009.

La I+D+i tiene, además, una gran relevancia en el Plan E - el Plan Español para el Estímulo de la Economía y el Empleo - porque estamos convencidos de que con los recursos que proporcionan el talento formado, la ciencia, la tecnología y la innovación, nuestras empresas estarán en mejores condiciones para superar las adversidades del ciclo económico y salir reforzadas de esta crisis.

Como les anticipaba, en este mismo sentido se han pronunciado numerosos líderes políticos mundiales en los últimos dos meses, como es el caso de los presidentes José Manuel Durao Barroso y Nicolás Sarkozy. Pero quizás, en la víspera de su ceremonia de investidura como nuevo presidente de Estado Unidos, conviene prestar atención a las palabras de Barack Obama.

Con una agenda presidencial marcada por la crisis económica, el aún presidente electo ha afirmado que las inversiones en ciencia y tecnología impulsarán el crecimiento económico y crearán puestos de trabajo de calidad. Ha destacado, asimismo, la importancia de actuar sobre aspectos como el sistema de patentes o la fiscalidad de la I+D para crear nuevas empresas de base tecnológica.

Más aún, Obama se ha propuesto devolver un peso importante a la ciencia en su agenda política, como se deriva de sus nombramientos en el ámbito de la energía y la I+D.

La elección del físico y premio Nobel Steven Chu como Secretario de Energía o de la bióloga Jane Lubchenco para la agencia atmosférica y oceánica, son muy significativas. También lo es el mayor rango que tendrá el director de la oficina de ciencia y tecnología de la Casa Blanca, puesto para quien a elegido al profesor John Holdren.

Pero, sobre todo, llaman la atención las palabras de Obama al anunciar estos nombramientos, en las que apunta que “EEUU solo podrá mantener su liderazgo mundial si coloca la ciencia entre sus mayores prioridades”. Y todavía profundiza más en sus propósitos cuando dice que “promover la ciencia no es solo disponer los recursos, sino proteger la libertad de investigación y asegurarse de que la evidencia científica no se vea sometida a la ideología”.

También destaca Obama en su discurso la necesidad de que los responsables políticos escuchemos a los científicos “incluso cuando lo que pueden decirnos no es conveniente - y especialmente cuando éste es el caso”.

Es lógico que The Economist - hace 2 semanas - y otras cabeceras de la prensa internacional hayan entendido estas señales como un importante cambio de actitud hacia la ciencia en la política norteamericana.

Señoras y señores:

Dedicaré los próximos minutos a hacer un breve análisis del papel que el Gobierno de España ha otorgado a la política de I+D dentro del Plan Español para el Estímulo de la Economía y el Empleo - conocido como planE -, haciendo un especial énfasis en las inversiones previstas en infraestructuras científicas y tecnológicas.

Sin pretender llegar a los niveles de entusiasmo que Barack Obama logra trasladar a la opinión pública de Estados Unidos, espero convencerles de que, en lo que se refiere al papel principal que ha de tener la ciencia en nuestras políticas, la sintonía del presidente electo y del gobierno de España es total.

Una sintonía similar a la que el propio Obama ha manifestado recientemente respecto a nuestro compromiso con las Energías renovables. Ámbito que como verán, ocupa de hecho un importante papel en nuestras prioridades científicas y tecnológicas y en las medidas extraordinarias que el Ministerio de Ciencia e Innovación va a poner en marcha en el marco del PlanE.

Quiero comenzar para ello con unas reflexiones sobre la situación Española ante la crisis.

No voy a profundizar en las causas de la actual coyuntura económica española, que tanto han sido debatidas en los medios de comunicación. No obstante, creo que estamos de acuerdo en que nuestra situación tiene su origen en una combinación de factores exógenos y endógenos.

La presencia y el peso de los primeros no debe hacernos obviar la relevancia de ciertas causas endógenas, entre las que destacan los factores productivos, y en especial las debilidades de nuestra economía en materia de capital humano y capacidad tecnológica. Es por todos conocido que en términos de Producto Interior Bruto ―tras años de bonanza― España es la octava potencia económica del mundo. Pero también lo es que en términos de innovación ocupamos puestos tan bajos como el vigésimo séptimo lugar (27º), de acuerdo al ranking internacional de innovación elaborado por la prestigiosa escuela de negocios INSEAD.

Si la bonanza no nos ha forzado a cambiar, debemos confiar en que la crisis lo haga. Además, no partimos de cero.

Hace cinco años, el Gobierno del Presidente Rodríguez Zapatero tomó conciencia de estas debilidades y de los riesgos inherentes al modelo de crecimiento mantenido desde los años 90, comprometiéndose con la transición de un sistema productivo muy dependiente de algunos sectores - como la construcción o el turismo -, hacia una economía más diversificada y capaz de generar empleo más cualificado y con mayores niveles de empleabilidad.

Este compromiso se ha traducido en un importante esfuerzo presupuestario que ha permitido multiplicar por 2,7 el gasto público en investigación, desarrollo tecnológico e innovación desde 2004.

El sector empresarial ha respondido a este esfuerzo aumentando igualmente la inversión privada en I+D+i. Basta recordar que, según los datos del INE, el gasto empresarial en I+D ha venido creciendo en torno al 15% en los últimos años.

Con la creación del Ministerio de Ciencia e Innovación, la apuesta iniciada en 2005 se refuerza, comenzando una nueva etapa en este proceso de modernización económica y social. Una etapa en la que estamos poniendo en marcha medidas legislativas y de planificación de la I+D desde la óptica del triángulo del conocimiento: desde la convergencia de la educación superior, la ciencia y la innovación.

Señoras y Señores:

Como les anticipaba al inicio, desde el Ministerio de Ciencia e Innovación interpretamos la crisis como una oportunidad para la metamorfosis profunda del sistema. Nuestro propósito es aprovechar esta ocasión para que nuestro país salga fortalecido y esté más preparado para afrontar, con innovación, los retos sociales y económicos futuros.

Esta es la motivación del presupuesto extraordinario de 490 millones de euros para I+D+i, administrados por el Ministerio de Ciencia e Innovación, dentro del fondo especial de 3000 millones que forma parte del Plan Español de Estímulo de la Economía y el Empleo, el nuevo planE. Una inyección de recursos de los que se beneficiarán todos los agentes del sistema español de ciencia y tecnología: universidades, organismos públicos de investigación y empresas.

El objetivo principal de todas las actuaciones previstas en este fondo es contribuir a la reactivación de la economía española y consolidar la apuesta de cambio de patrón económico de nuestro país iniciada en 2004.

Constituye por tanto una inversión con efectos inmediatos: en términos de empleo, de liquidez para las empresas y de refuerzo de instituciones - universidades y centros de investigación - que van a demandar proyectos de construcción, servicios y equipamientos.

Pero es también una apuesta de futuro en términos de cambio de modelo: Hablamos de creación de empleo de calidad, de apoyar a empresas que crecerán más y encontrarán nuevos mercados gracias a la innovación, y de crear o consolidar centros que atraerán talento y promoverán proyectos tecnológicos competitivos.

Esta dotación extraordinaria eleva el presupuesto efectivo del Ministerio de Ciencia e Innovación para 2009 a 7.747 millones de euros, lo que representa un incremento del 10% en relación al presupuesto que la Administración General del Estado destinó en el año 2008 a estas actividades - un 14,5% si atendemos sólo a las subvenciones -. Un crecimiento que consolida la tendencia iniciada por los Gobiernos del Presidente Zapatero en los últimos cuatro años y su compromiso con la innovación científica y tecnológica.

Señoras y Señores:

Como he venido anunciando en las últimas semanas, el fondo especial de 490 millones de euros se destina a tres ámbitos de actuación. 180 millones de euros se dirigirán a actividades en diferentes sectores relacionados con la Salud, 180 millones financiarán actuaciones relacionadas con la Energía - particularmente energías renovables - y, por último, 130 millones cubrirán un conjunto de actuaciones, seleccionadas por su excelencia y proyección internacional, en otros sectores.

Por tipo de actividad, el fondo financiará:

  • Proyectos de investigación fundamental y aplicada en grupos del sistema público y también en empresas.
     
  • La incorporación estable de investigadores y tecnólogos en universidades y empresas.
     
  • Actuaciones de modernización, adecuación y mejora de las infraestructuras universitarias españolas (Campus y Parques Científicos).
     
  • Y, por último, la construcción y consolidación de centros e infraestructuras científicas.

En cuanto a los proyectos, el fondo permitirá, entre otros fines, reforzar dos actuaciones clave del Ministerio: las convocatorias de apoyo a grandes proyectos de excelencia científica - dentro del programa CONSOLIDER -, y de apoyo a los grandes proyectos de I+D de cooperación público-privada: el programa CENIT. Además permitirá lanzar nuevos instrumentos de subvención de la investigación y cooperación tecnológica específicamente diseñados para las pymes.

Pero hoy no voy a extenderme en la partida que, de los 490 millones, va a dedicarse directamente a financiar la investigación en empresas - más de 130 millones de euros - a través de nuevas convocatorias en programas preexistentes o mediante el lanzamiento de nuevos programas.

Quisiera, por el contrario, centrar mi intervención en otro importante destino del fondo extraordinario: las actuaciones sobre centros e infraestructuras científicas.

Quiero hacerlo porque es en ellas donde se visualizan de forma más clara los dos principios que inspiran este fondo: la necesidad de medidas dinamizadoras de la economía y del empleo a corto plazo - por su carácter de obra pública - y la construcción de un futuro más innovador para nuestro país a largo plazo. Adicionalmente, estas actuaciones aseguran su despliegue, y por tanto, la distribución del fondo, en todo el territorio y tienen una gran capacidad dinamizadora de los entornos locales en los que se ubican.

Por otra parte, este paquete de inversiones en infraestructuras - que alcanza los 187,5 millones de euros - no es una operación improvisada ni coyuntural, sino que contribuye al fortalecimiento del sistema previsto en la Estrategia Nacional de Ciencia y Tecnología (ENCYT), en el actual Plan Nacional de I+D+i 2008-2011, y en la Estrategia Universidad 2015, que siguen siendo los principales instrumentos para la coordinación y planificación de nuestras políticas.

Los 187,5 millones se reparten en:

  1. Construcción, consolidación y ampliación de instalaciones incluidas en el Mapa de Instalaciones Científico-Tecnológicas Singulares;
     
  2. Inversiones para la modernización y adecuación de infraestructuras universitarias;
     
  3. Puesta en marcha de un conjunto de nuevos proyectos de infraestructuras de alto impacto internacional, principalmente en las áreas de salud y energía.

En primer lugar, me gustaría referirme a los 37,5 millones que invertiremos - de forma extraordinaria y adicional a las partidas previstas en los Presupuestos de 2009 - en un gran programa pactado entre el Estado y las Comunidades Autónomas, y liderado por el Ministerio: el despliegue del Mapa de Instalaciones Científicas y Tecnológicas singulares.

El mapa es una hoja de ruta, aprobada en enero de 2007, que incluye 32 instalaciones existentes como la Plataforma Solar de Almería o el Centro Nacional de Energías Renovales de Navarra y 28 por construir, como el Centro de Láseres Pulsados Ultraintensos de Salamanca o el Gran Tanque de Ingeniería Marítima de Cantabria.

Estos 37,5 millones, por tanto, permiten impulsar una apuesta que es esencial para que nuestro país juegue en la “primera liga” de la ciencia mundial, desarrollando instalaciones singulares abiertas a la participación internacional, y generando capacidades para atraer a España proyectos de infraestructuras internacionales. Éste es el caso de la Fuente de Neutrones por Espalación, un proyecto europeo en cuya candidatura estamos empleándonos a fondo.

Las razones para priorizar la inversión en infraestructuras científicas son varias:

  • En primer lugar, se trata de una inversión que va a generar una rápida demanda en sectores, especialmente afectados por la crisis como el de la construcción, los equipos e instalaciones o los servicios de mantenimiento.
     
  • En segundo lugar, en la medida en que una parte importante de la obra, las instalaciones y los servicios de estas infraestructuras son de última generación, exigen a los proveedores un esfuerzo de formación y especialización. Es decir, estamos instalando capacidades tecnológicas en nuestro tejido empresarial y facilitando a empresas de sectores poco especializados su entrada en nichos de mercado internacionales muy selectivos y de gran valor añadido. La experiencia en la construcción del Gran Telescopio de Canarias y el Sincrotrón de Barcelona son muy significativas en este sentido.

    Muchas de las empresas que han participado como proveedores de tecnología y servicios en estos proyectos han logrado, gracias a la experiencia adquirida, participar en la construcción de otras infraestructuras tecnológicas fuera de España.
     
  • Por otra parte, muchos de estos centros e infraestructuras se ubican en el entorno de los campus universitarios y sus actividades académicas de investigación y docencia. Por tanto, su impulso es también un impulso a la excelencia y la internacionalización de nuestras universidades. Un esfuerzo en sintonía con nuestros objetivos en la Estrategia Universidad 2015 y en el proceso de construcción del Espacio Europeo de Educación Superior y del Espacio Europeo de Investigación.
     
  • Más específicamente y también, dentro de los 187.5 millones de euros en infraestructuras y obra pública, se destinan 50 millones de Euros a nuestro programa de Campus de Excelencia internacional y a diversos proyectos de ampliación y consolidación de parques científicos universitarios - que suman 30 millones de euros -. Ambas partidas, que repercutirán directamente en las universidades, van a permitir una mayor conexión, agregación de capacidades y generación de sinergias entre agentes del sistema de educación superior, investigación y desarrollo tecnológico.
     
  • Otra ventaja de apostar por la inversión en infraestructuras científicas y universitarias es que, como ya he dicho, se trata de entornos distribuidos en todo el territorio, lo que permite que la liquidez que inyecta el planE no se concentre geográfica ni sectorialmente, sino que llegue al mayor número posible de empresas y profesionales españoles.
     
  • A todos estos efectos inmediatos, hay que sumar las externalidades positivas que se van a producir al dotarnos de una mayor capacidad en infraestructuras científicas y universitarias:
     
    • la posibilidad de lograr un mayor retorno de los fondos europeos de investigación;
       
    • la capacidad para establecer alianzas internacionales con empresas y centros de todo tipo, fomentando la atracción de inversión extranjera;
       
    • Y los beneficios derivados de la movilidad de investigadores y de la llegada de investigadores, profesores y alumnos procedentes del extranjero.

Dentro de los 187,5 millones que he mencionado, además de la inversión en instalaciones del mapa de Instalaciones Singulares, en Campus y parques científicos, vamos a abordar proyectos completamente nuevos y de relevancia internacional en las dos áreas a las que hemos dado máxima prioridad: Salud y Energía.

Proyectos como el Centro de Secuenciación Masiva que, con una inversión para 2009 de 15 millones de Euros, permitirá a España participar en el mayor consorcio de investigación genética de la historia, con un volumen de datos que superará al Proyecto Genoma Humano, orientado a la investigación del Cáncer.

Otro gran proyecto en el área de salud, dotado en este caso con 30 millones de Euros, es la participación en una alianza internacional de investigación en Medicina Regenerativa, un campo en el que España tiene claras oportunidades de liderazgo internacional. Hemos iniciado recientemente esta alianza firmando un convenio con el California Institute for Regenerative Medicine, y en las próximas lanzaremos la primera convocatoria de proyectos vinculados a esta iniciativa.

Respecto a las inversiones en infraestructuras científicas en el ámbito de la energía - y más allá de las mencionadas actuaciones asociadas al Mapa de Instalaciones

Singulares, a los campus y a los parques científicos-  destaca la construcción de dos nuevos centros de excelencia investigadora:

  • Uno de ellos, dedicado a la investigación en cultivos energéticos no alimentarios, dotado con 15 millones de euros.
     
  • Y otro orientado a la Producción y Desarrollo de Cultivo de Algas para la captación de CO2 y producción de Biocarburantes, con una inversión prevista de 8 millones de euros en 2009.

Me gustaría referirme también al impacto de estas grandes infraestructuras científicas en la percepción pública de la ciencia y su contribución a nuestro objetivo de lograr que la sociedad española sea, cada vez más, una sociedad más sensible a la investigación y a la innovación. Con frecuencia, los habitantes de un área próxima a un centro o una gran instalación científica desarrollan un sentimiento de identificación y pertenencia muy positivo en términos de cultura científica. La relevancia cultural de la astronomía en las poblaciones canarias próximas a los observatorios, es un buen ejemplo del impacto social de estas iniciativas.

Finalmente, quisiera resaltar que estas inversiones son, sobre todo, una apuesta por nuestra comunidad científica. Todas y cada una de las actuaciones previstas en el ámbito de las infraestructuras, responden a demandas y recomendaciones de nuestros investigadores - jóvenes y veteranos - y no podrían desarrollarse sin su apoyo y liderazgo.

Nuestros investigadores han conseguido posicionar a España como la décima potencia mundial en producción científica, con una participación del 3,3% sobre el total de las publicaciones mundiales. Ellos han hecho posible que en las dos últimas décadas, mientras la producción científica mundial se duplicaba, la aportación española se haya multiplicado por nueve.

Señoras y señores, voy terminando.

Espero haberles convencido de que las dificultades no nos intimidan: La apuesta por la investigación y la innovación como palancas de crecimiento social y económico va a mantenerse en nuestro país y en la mayoría de las economías líderes, como muestran los planes recientemente aprobados por Francia o Alemania y los previstos por el presidente electo de los Estados Unidos.

Ciencia e Innovación saldrán fortalecidas de esta crisis, entre otras razones porque la inversión y la creación de empleo en I+D de los últimos años ha demostrado ser mucho menos volátil que en otros sectores, lo que convierte a estas actividades en un punto de anclaje para el futuro desarrollo de nuestra economía.

Así lo recomiendan las conclusiones de la última reunión del World Economic Forum, celebrada en Dubai los pasados 8 y 9 de noviembre, cuando afirmaban: “en un período de crisis de proporciones desconocidas la recuperación sostenida y sostenible depende fundamentalmente de la ciencia y la innovación”.

Desde este convencimiento, el Gobierno ha lanzado el planE y, dentro de él, el fondo de 490M€ para actuaciones de I+D+i. Porque, en el momento presente, invertir en ciencia y tecnología no es una opción, es una necesidad. Hoy la ciencia y la tecnología son cuestión de desarrollo y bienestar pero, sobre todo, son una cuestión de supervivencia.

Muchas gracias.

MICINN, 19/01/09

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