EEUU: Crisis en la universidad
EEUU: Crisis en la universidad
Uno de los pocos medios de educación para los estudiantes latinos está siendo absorbido por la crisis económica.
Los gritos de auxilio del plantel administrativo de estas universidades técnicas de dos años de estudios apenas se escuchan en los corredores del gobierno de Sacramento y en el Capitolio.
El gobernador y su comitiva de directores, lo mismo que los representantes políticos del estado le han dicho "no" al grito de ayuda, dejando al sistema de colegios comunitarios abandonados. En consecuencia, los sueños de una generación de estudiantes que probablemente tiene una de las últimas cartas de progreso y la adquisición de un título universitario están siendo postergados.
De los 2.5 millones de estudiantes en los colegios comunitarios, dos tercios pertenecen a una combinación de estudiantes latinos y negros. Este sistema educativo se convierte en una especie de alternativa compulsiva para aquellos estudiantes pobres que no pueden ingresar a los recintos educacionales de postsecundaria.
Muchos estudiantes latinos, a pesar de tener un puntaje decente en los exámenes de ingreso y un buen promedio acumulativo de sus calificaciones, no optan por una entrada directa a las universidades por falta de recursos económicos. El costo a una de las universidades del sistema estatal, el cual incluye la colegiatura, renta, comida, movilidad y otros gastos, está fuera de su alcance. Lamentablemente el ingreso al sistema de la Universidad de California es todavía mucho más caro. A las universidades privadas, como la del Sur de California (USC) o Stanford, hay que simplemente mirarlas y leerlas en los periódicos, ya que el costo es visiblemente extraordinario.
Aquellos estudiantes pobres que sueñan con el ingreso a una universidad prestigiosa, como UC-Berkley, USC, UCLA o UC-Irvine, normalmente optan por tomar clases en colegios comunitarios. Después de dos años —dependiendo en la entereza del estudiante—y con la ayuda conjunta de consejeros, profesores, plantel administrativo y el esfuerzo propio del estudiante, muchos de ellos transfieren sus unidades o créditos a universidades de cuatro años.
Si es que las metas del estudiante son más allá de un título de licenciatura, entonces decidirá ingresar a un programa de postgrado para adquirir un título de maestría. O, en su defecto, si al estudiante le gusta la vida académica y las investigaciones y quiere tomar parte del cuerpo de docentes, entonces tendrá que estudiar por lo menos otros cinco años para adquirir un título de doctor o Ph.D. en la rama que a él o a ella le gusta.
Así, para un estudiante modesto y con pocos recursos económicos, sus pretensiones profesionales muchas veces dependen en la ayuda que le prestan los colegios comunitarios.
Lamentablemente las aulas de estos recintos están rebalsando de estudiantes, la planilla de profesores de planta (de tiempo completo) se reduce al tiempo de que los profesores adjuntos (de tiempo incompleto) aumentan. En términos generales, dado los incentivos, derechos y mejores sueldos que les ofrecen a los profesores de planta, la relación académica de éstos con los estudiantes es mucho mejor que la de los profesores adjuntos. En otras palabras, el sistema de colegios comunitarios está en crisis.
El gobierno de California, no obstante de los problemas que hace mella a nuestra economía, tiene que prestarle el apoyo necesario a su población universitaria. Después de todo, en estos lugares surgirán nuestros próximos líderes políticos, profesionales y planta de trabajadores técnicos. Los estudiantes necesitan de nuestro respaldo.
La Opinión, 07/02/09
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