Colombia: Spin off, el negocio del conocimiento

Subir por el dólarColombia: Spin off, el negocio del conocimiento

Los grandes grupos económicos están liderando la creación de fondos de capital de riesgo para apoyar la generación de nuevas empresas con alto componente investigativo. Las universidades tienen una gran oportunidad ¿qué se está haciendo?

La vicerrectora de investigaciones de la Universidad de Medellín, Luz Doris Bolívar, no puede ocultar la emoción que le produce hablar de Ami-tec, una empresa creada a partir de la investigación realizada por profesores y alumnos de la universidad, para el desarrollo y comercialización de sistemas de gestión y medición remota de energía eléctrica, y compra del servicio mediante el esquema prepago.

Ami-tec fue el resultado de más de 18 meses de investigación. Tiene recursos del Sena y Colciencias en un 30%; de la unión temporal de las empresas Prismatec y Dies en 37%, y de la Universidad de Medellín en 33%. A través de la corporación Tecnnova, el proyecto ha tenido acercamiento con grandes empresas del sector energético como Empresas Públicas de Medellín (EPM) y ya es visto con buenos ojos por firmas como Colinversiones, que ve en estos desarrollos un verdadero potencial para darles trascendencia a los proyectos de investigación en el país.

Este es uno de los primeros ejemplos de un modelo de negocios que se abre espacio en Colombia para la creación de nuevas empresas con alto componente investigativo, de manera que se conviertan en un atractivo para los fondos de capital de riesgo y garanticen la creación de nuevos empleos en el país. El modelo se denomina spin off y responde a una tendencia mundial en la que se busca involucrar a las universidades para que las investigaciones no se queden solo en el papel sino que se conviertan en un verdadero aporte para la generación de empleo e ingresos para el país.

En la universidad Eafit hay otro caso de spin off, denominado Tecnologías Distritales Interactivas, en la Universidad de Antioquia está uno de servicios de alta tecnología para el sector eléctrico y se está preparando el anuncio de dos iniciativas más, mientras que en la Universidad del Norte está próxima a salir una empresa más. Todas ellas muestran el despertar del país hacia este modelo.

Aunque las iniciativas aún son mínimas, frente a las que se tienen en países de Europa y Estados Unidos, son el punto de partida de una estrategia que le permitirá al país fortalecer su actividad empresarial, crear nuevas fuentes de empleo y aumentar los ingresos para impulsar la economía.

Alcance del modelo

El término spin off nació en Estados Unidos a finales de los años 70, tomando como ejemplo la generación de empresas independientes que surgieron como nueva actividad de otras ya existentes, o de los laboratorios universitarios de ese país. En los años 80, el concepto pasó a Europa, y en la última década llegó a los países de América Latina.

El éxito del modelo se basa en la comunicación entre investigadores, empresarios, industria e inversionistas, y en dejar claras las reglas de operación desde un comienzo. Esto incluye la propiedad intelectual, los porcentajes de participación de cada una de las personas que hace parte del proyecto y la repartición de las utilidades una vez se alcance el éxito comercial. En el caso de los spin off universitarios, se tiene una gran ventaja y es que ayudan a transferir el conocimiento y la investigación científica al mundo empresarial, buscando su aplicación directa en los procesos productivos e incluso su comercialización.

El mejor ejemplo para entender hasta qué punto los spin off pueden ayudar al desarrollo de las naciones se encuentra en Estados Unidos y más concretamente en Silicon Valley, el mayor centro mundial de industrias tecnológicas y cuna de algunos de los hallazgos más importantes en el campo de la informática. Este centro surgió gracias a la acción de las universidades de Stanford y Berkley que apoyaron la investigación aplicada, abrieron espacio para motivar a los estudiantes a crear allí sus empresas y dieron todo el impulso para dar origen a las denominadas Olas de Innovación en el Silicon Valley, que permitieron el surgimiento de nuevas empresas con desarrollos de alto impacto para el mundo.

También hay casos donde el trabajo de la universidad se refuerza con alianzas empresariales, obteniendo también resultados positivos. Es el caso de la alianza entre la Universidad de Oulu en Finlandia y Nokia, que con el apoyo gubernamental se ha convertido en uno de los centros de excelencia más creativos del mundo.

Las estadísticas internacionales que existen sobre el tema, indican que la media de creación de spin off en las universidades de Estados Unidos es de 2,9 empresas por universidad; la de España de 2,4, y la europea de 1,6.

En América Latina no se tienen mayores cifras, aunque se conocen experiencias decididas en Brasil, las cuales están siendo analizadas por las universidades colombianas. Según Universia, existen en el país carioca cerca de 750 spin off, con más de 23.000 universitarios implicados.

El consultor brasilero Diógenes Staldhaus, quien vino recientemente a Bogotá para hablar sobre el tema con representantes de varias universidades del país, destaca el trabajo realizado por la Unicamp en este campo, que con el apoyo de varias empresas brasileras, entre ellas Natura Cosméticos, creó la empresa Ybios, orientada al sector de tecnología y cuya facturación hoy es similar a la de una Pyme normal.

La estrategia nacional

En Colombia, el tema ha sido liderado por las universidades de Medellín con el apoyo de algunas empresas privadas, que en los últimos años le han dedicado el tiempo necesario a revisar las iniciativas que existen internacionalmente, y a evaluar el potencial que tienen estos modelos de negocio para el crecimiento de las economías en desarrollo y para la sostenibilidad de las empresas ya existentes.

Sin embargo, el mayor énfasis se ha hecho en los últimos tres años con la decisión de las universidades de crear fondos de emprendimiento para liderar investigaciones de gran magnitud, y con el acercamiento a la empresa privada para enfocar la investigación hacia objetivos puntuales.

Jorge Jaramillo, director del programa de gestión tecnológica de la Universidad de Antioquia y coordinador del Comité Universidad-Empresa-Estado, reconoce que "Colombia tiene un atraso importante en el tema de las spin off, debido a que hasta ahora se empiezan a fortalecer las capacidades de investigación en el país. Afortunadamente, la mirada está cambiando, las universidades se están dando cuenta de que las investigaciones no se pueden quedar en el papel, que se debe ir más allá de la publicación y desarrollar estrategias claras para propiciar la creación de empresas basadas en el conocimiento universitario".

El desafío está en lograr que todas las universidades del país se interesen en el tema y se creen los mecanismos necesarios para aumentar el número de proyectos y lograr resultados de largo alcance.

A Sergio Adolfo Montoya, subdirector de desarrollo de EPM no le cabe duda de que "el mecanismo de spin off es interesante desde todo punto de vista. Sin embargo, hay que superar cierto temor que existe por parte de algunas universidades para desarrollar estos modelos de negocio". También está el reto de ampliar el trabajo que han venido desarrollando algunas universidades con el sector empresarial.

Hasta el momento las universidades se han centrado en realizar investigaciones orientadas a solucionar necesidades específicas de las empresas, para luego cederles la propiedad intelectual, en algunos casos a cambio de regalías. En este campo se ha movido la Universidad del Norte, con un desarrollo realizado para Procaps, mediante el cual se llegó a la producción de Akar Clean; la Universidad de la Sabana con un proceso para Alquería, el cual busca alargar la vida útil de la leche; y las universidades Eafit y Fundación Universitaria los Libertadores de Bogotá con desarrollos para optimizar el ensamble de vehículos en la planta de Renault.

Ahora hay que evaluar relaciones de más largo plazo. Juan Camilo Quintero, director de Tecnnova, destaca el hecho de que cada vez haya más interesados en el tema y que se estén abriendo espacios en las universidades para la realización de foros que orienten a las universidades hacia la creación de empresas a partir de sus investigaciones, "es una fortaleza para empezar a recorrer el camino", dice.

Sin embargo, no es suficiente. Quienes han trabajado en el tema consideran que para tener éxito es necesario articular las ideas, revisar a fondo los casos exitosos de otros países y crear una regulación en el país que permita el adecuado desarrollo de los modelos.

Los avances

Las universidades de Medellín y algunas de Bogotá y Barranquilla -como la Universidad de la Sabana y la Universidad del Norte- han hecho valiosos esfuerzos para crear fondos de emprendimiento, reglamentar el tema de propiedad intelectual y registro de patentes, y alinearse con las políticas internacionales orientadas a la creación de spin off.

Por su parte, la empresa privada se ha vinculado con la orientación para la investigación de los temas que podrían tener impacto comercial para más de una empresa, y con la creación de fondos de capital de riesgo que garanticen los recursos económicos necesarios para apoyar las ideas y lograr que los spin off que están en planeación se conviertan en una realidad.

Grupos económicos como Suramericana, Argos, Nacional de Chocolates, Colinversiones y Bancolombia, entre otros; así como la caja de compensación Comfama, se unieron para crear el fondo Progresa Capital, enfocado principalmente a la financiación de nuevas empresas, y promovieron también la creación del comité Universidad-Empresa para identificar proyectos que estén en camino de convertirse en realidad empresarial.

Para el presidente del Grupo Sura, David Bojanini, "la alianza universidad-empresa-Estado representa un importante capital para el desarrollo de la economía y debería ser la forma más rápida de transferir nuevos conocimientos a las empresas del país y a los productos comercializables bajo la creación de nuevas empresas".

Bojanini destaca que estas alianzas lo que permiten es medir económicamente la magnitud de las investigaciones y dimensionar los negocios, a partir de la experiencia de las empresas, para orientar a los investigadores en la tarea de estructurar los planes de negocio.

El tema ya está en discusión, y en la medida que se integren académicos, empresarios y funcionarios de todo el país, será posible ampliar el modelo para alcanzar los objetivos.

¿Cuál es el camino?

Para encontrarlo, es necesario trabajar en varios aspectos: el primero, crear incentivos para que los profesores universitarios que participen en la creación de empresas se conviertan en accionistas de las nuevas compañías y tengan un mayor protagonismo en la explotación de las investigaciones. Tradicionalmente, los profesores reciben puntos para sus escalafones por publicar las innovaciones, lo cual ha hecho que en otros países tomen las ideas "made in Colombia" y las patenten para beneficio de otras naciones.

En segundo lugar, hay que establecer reglas claras en el tema de propiedad intelectual. "No sirve registrar los descubrimientos en Colombia si estos no quedan patentados ante el mundo, porque igualmente los pueden copiar y se pierde la oportunidad de tener alcance internacional.", afirma Juan Guillermo Londoño, presidente de Colinversiones.

Un tercer aspecto es ponerle polo a tierra a las investigaciones, para que se inspiren en un concepto de realidad y viabilidad económica que permita generar empleo y riqueza para el país. Francisco Mira, presidente de la Promotora de Proyectos y operadora de Progresa Capital, sostiene que "hay que avanzar en el desarrollo de propuestas innovadoras, con alto componente investigativo y con viabilidad, para que sean atractivas ante los fondos de inversión. Aunque no hay muchas iniciativas, sí hay gran interés, incluso ya tenemos identificados dos spin off relacionados con las universidades, que recibirán inyección de capital en los próximos meses", dice.

Luz Doris Bolívar, vicerrectora de investigaciones de la Universidad de Medellín, añade que es fundamental trabajar para que las universidades que están generando los primeros spin off sigan trabajando y lo consideren parte importante en la generación de ingresos a la universidad, como sucede en Estados Unidos.

Hay que romper también con el escepticismo de algunas universidades por falta de estímulos para apalancar la investigación, según la percepción de algunos rectores de las universidades.

Aunque el Ministerio de Educación Nacional, el Sena y Colciencias han hecho esfuerzos por abrir convocatorias y promover iniciativas, hay quienes consideran que falta una política integral de Estado.

Según la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología (Ricyt), la inversión nacional en investigación y desarrollo fue de US$275 millones en 2007, una cifra muy baja comparada con otros países de América Latina como Argentina, que en este mismo año invirtió US$1.333 millones o Brasil, que superó los US$14.500 millones.

Si el país logra superar estas barreras e involucrar a todas las universidades para potenciar el conocimiento y orientarlo a la creación de nuevas empresas, las universidades podrían convertirse en una ventana abierta para la generación de riqueza y la reducción del desempleo en el país.

dinero.com, 17/10/09