Asturias: La reforma de los campus costará 131 millones

Dulces sueñosAsturias: La reforma de los campus costará 131 millones
El modelo arquitectónico del proyecto de Excelencia busca que, «si quieres, puedas hacer vida en el campus»
El coste del plan que se defenderá en Madrid asciende a 131 millones, de los que 61 se asignan a la excelencia

El día en que llegue a plasmarse el proyecto arquitectónico que el equipo rectoral presenta al Campus de Excelencia Internacional, la Universidad de Oviedo de entonces, la del avanzado siglo XXI, será irreconocible. El campus de Llamaquique habría desaparecido, el de El Cristo ganaría conjunción, el Edificio Histórico quedaría destinado a museo, el campus de Gijón, el más cercano al modelo que se persigue de Universidad, paliaría sus carencias estructurales de servicios y el campus de la salud crecería en torno al Hospital Universitario Central de Asturias.

Pero todo ello se convertiría en un sueño a largo plazo si el próximo miércoles la delegación asturiana no supera en Madrid el examen que le haga merecedora del sello de excelencia internacional. Y para ello presenta una imagen que poco tiene que ver con la actual. Es producto de una profunda transformación concebida desde el Vicerrectorado de Campus e Infraestructuras y diseñada por tres estudios diferentes de arquitectura, el de Jovino Martínez Sierra, el de Jesús Bárcena Suárez y el de Felipe Díaz de Miranda. Cada uno es el dibujante de uno de los campus, pero todos ellos comparten la misma premisa: «La ciudad también es Universidad, la ciudad se puede llegar a convertir en un aula».

Dispersión de edificios

Así definió Jovino Martínez Sierra el espíritu que dirigió el trabajo conjunto de los tres arquitectos y que, cada uno a su manera, ha plasmado en proyectos transformadores. «Entendemos el campus como un generador que interconecta sociedad y Universidad», dijo, en respuesta al panorama que dibujó el vicerrector de Campus e Infraestructuras, quien señaló que «tenemos un importante problema de dispersión de campus y de edificios, por lo que el primer paso fue definir nuestro modelo de campus. Y ninguno de los que tenemos responde a lo que se entiende como campus».

La crudeza de José Carlos Rico sobre el presente va dirigida a justificar un futuro que persigue crear espacios para «profesores, estudiantes y administrativos, así como servicios académicos, investigadores y de gestión. Tenemos que hacer zonas atractivas, no aparcamientos, y conseguir que un recién llegado, si quiere, pueda vivir en el campus», dijo el vicerrector.

Ese sentido fue el que remarcó Jovino Martínez Sierra al remarcar las líneas generales del proyecto. «Hemos partido del concepto de campus didáctico, en el que los protagonistas no son las construcciones dispersas sino los espacios de relación, tanto dentro de los edificios como fuera». Y el diseñador del campus de El Cristo interpretó su trabajo como una apuesta por «el espacio público, a través de una serie de plataformas que van cosiendo todos los edificios dispersos, y conformando pequeños espacios, pequeñas estancias, que sean capaces de generar actividades».

Para ello hacen desaparecer los aparcamientos, en superficie en una decidida apuesta por los subterráneos, llenan los espacios de verde, peatonalizan todo el campus y contemplan la construcción de un gran edificio para acoger no sólo las tres ingenierías que se mantienen en Oviedo, sino también la Facultad de Formación del Profesorado y Educación, además de otro que aunaría las ciencias experimentales: Física, Matemáticas y Geología.

Pero siendo éste un diseño importante que proporciona unidad a un campus que, en palabras de Rico, es «una acumulación de edificios que no comparten nada», la mayor transformación visual de la Universidad de Oviedo viene de la mano del campus de Llamaquique y el de La Cadellada. El primero, que abarca las facultades de Ciencias, Geología, Magisterio y Ciencias de la Salud, desaparecería como tal para levantar un solo edificio, en altura, que albergaría todos los servicios administrativos de la Universidad, además del Rectorado y vicerrectorados. Ello liberaría el Edificio Histórico, que se destinará a museo, congresos y actividades institucionales, así como otras sedes que acogen ahora vicerrectorados dispersos por Oviedo.

«El hecho de que en el área central del campus se concentren servicios públicos como los del Principado, los juzgados o el Gobierno Civil, permite pensar en un cierto grado de especulación o de moneda de cambio para el futuro», explicó Felipe Díaz de Miranda, quien añadió también la recuperación del edificio de Valdés Salas, actual sede de la Escuela de Informática, como Colegio Mayor.

Proyecto a futuro

El del campus de La Cadellada es el más futurible. «Lo hacemos por primera vez, creando previsiones para el siglo XXI y venideros», reconoció Díaz de Miranda, quien en el proyecto incluye la construcción de un edificio de servicios múltiples, en el que se agruparán los estudios de Medicina, Odontología, Enfermería, Fisioterapia y Psicología. Pero también contempla un vivero de empresas biotecnológicas y la gran apuesta del Campus de Excelencia: la Escuela Internacional de Doctorado.

Y frente a la visión a largo plazo, la más cercana. Le corresponde al campus de Gijón, «el más sencillo de adaptar al siglo XXI, porque tiene dos grandes virtudes: que está fuera del centro urbano por lo que tiene posibilidades de crecimiento, y que está rodeado por el parque tecnológico, la Laboral, el Botánico y los campos municipales de deporte», dijo Jesús Bárcena, quien diseñó un edificio polivalente con una cubierta verde y transitable perfectamente integrado con el entorno, y una residencia universitaria.

José Carlos Rico no supo cifrar el coste de las acciones en los campus. Pero sí el global del proyecto de excelencia que se presenta en Madrid: 131 millones. 61 asignados al Campus de Excelencia y el resto a las administraciones y a la financiación externa.

Campus de El Cristo

Ingenierías y Formación del Profesorado y Educación: el edificio se levantará en la actual zona de los antiguos depósitos municipales de agua. Acogerá, por una parte, los estudios técnicos de ingeniería de Minas, Química e Informática y, por otra, la Facultad de Formación del Profesorado y Educación. También habrá otro edificio para Ciencias Experimentales.

Campus de Llamaquique

Servicios administrativos de la Universidad: será la única edificación meramente universitaria que quede en el campus de Llamaquique. Acogerá los servicios administrativos de la Universidad, así como el Rectorado y todos los vicerrectorados. Su construcción supone el abandono del Edificio Histórico, que quedará destinado a museo y a actividades institucionales.

Campus de Gijón

Edificio polivalente: incluye una zona de servicios científico-técnicos compartida con el vecino Parque Tecnológico, otra zona administrativa y espacios de uso común, como cafetería, Casa de las Lenguas, asociaciones estudiantiles, comedor y salón de actos. La construcción se levantará con mesura en la zona central del campus, con una cubierta verde que se podrá transitar y espacios luminosos y acristalados. El campus también dispondrá de una residencia estudiantil.

Campus de La Cadellada

Estudios de Salud: en el entorno del Hospital Universitario Central de Asturias se construirá un edificio en el que se agruparán todos los estudios relacionados con el área de Ciencias de la Salud y los más demandados de la Universidad, es decir, Medicina, Odontología, Enfermería, Fisioterapia y Psicología. El proyecto de futuro contempla también un vivero de empresas biotecnológicas y la formación de investigadores en la Escuela Internacional de Doctorado.

El Comercio, 21/11/09

Outras novas relacionadas:

conéctese ou rexístrese para enviar comentarios – versión para imprimir – 3909 lecturas