Juan Torres López: Rectores y banqueros

Juan Torres López: Rectores y banqueros

Según están informando diversos medios, se ha iniciado un proceso dirigido a sustituir a los rectores de las universidades por "gestores profesionales" sin límite de mandato y designados por un '"comité de sabios". Algo que se considera imprescindible para "eliminar el lastre que suponen la burocracia y las presiones internas sobre la gestión" de los rectores que, sigo leyendo, hoy día están "maniatados por la obediencia debida al puñado de votos que les sostiene en el cargo, subordinados a las reticencias e intereses de los sindicatos a la hora de fichar  a docentes investigadores, presionados por los departamentos y su empeño en implantar una carrera o una asignatura que no demanda nadie, sitiados en su Rectorado por los poderosos reyes de taifas que hacen y deshacen en las escuelas, facultades e institutos universitarios...".

Según las fuentes de la noticia, que debe estar ligada o a los propios rectores o a las autoridades ministeriales, esa situación "es la ingobernable herencia que ha dejado en los campus españoles una cultura de gestión sustentada sobre principios aparentemente democráticos pero que coloca el servicio público de la educación superior y la investigación a merced de luchas intestinas y de los cuatro estudiantes que votan en las elecciones".

El asunto me parece preocupante por la manera en que se está enfocando. Cualquiera que conozca la universidad sabe perfectamente que los rectores tienen actualmente más poder que nunca, si bien es verdad que han sido los rectores quienes en muchas ocasiones (no digo que siempre) se han apoyado y han auspiciado el poder sindical, la democracia muy restringida a la hora de tomar decisiones y una corporativización indeseable de nuestra institución para alcanzar o mantenerse más fácilmente en el poder. Por eso no me parece lógico que sean ellos mismos quienes definan un sistema alternativo: buscarán aumentar su poder y libre arbitrio.

Yo he defendido siempre y defiendo que el sector público, que es quien principalmente financia a las universidades, tenga una presencia e influencia mucho más directa y ejecutiva en la gestión de los recursos que pone a su disposición (por ejemplo, mediante gerentes con poder sobre la gestión financiera puestos directamente por el gobierno o altamente profesionalizados sin intervención del rector como pasa ahora). Pero me temo que eso no puede venir de la privatización del máximo poder universitario. Y eso es lo que parece que se pretende cuando  se ha pedido que se desarrolle esta idea a una fundación presidida por la hija del banquero más rico de España y que se haga con una "clara inspiración empresarial".

No nos engañemos. Privatizando la universidad no se logrará más eficacia social, mayor control del dinero público ni un sometimiento más efectivo del gobierno universitario a los intereses sociales, algo que yo creo que deseamos la mayoría de los universitarios. No. Lo que se conseguirá será consolidar el espacio universitario como un negocio más al servicio de las empresas privadas. Pero no de cualquier empresa, no de todas, sino de las que disfrutan de posiciones cuasi monopólicas y de privilegios oligárquicos en los mercados. Es decir las que, como sabe cualquiera que haya estudiado un poco la historia de la innovación y el progreso social, son las menos adecuadas para fomentarlos.

eccus, 18/02/10

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