Galicia: USC: El conflicto de la formación clínica de Medicina sigue dando coletazos

Galicia: USC: El conflicto de la formación clínica de Medicina sigue dando coletazos
Los candidatos muestran su intención de revocar el texto que crea la figura del colaborador docente

El pasado 26 de febrero, se cerraba uno de los capítulos más polémicos del último mandato del actual rector de la Universidade de Santiago, Senén Barro: el proceso de contratación del profesorado encargado de impartir la docencia clínica a los alumnos de los últimos cursos de la titulación que expide en exclusiva la institución académica compostelana. Una reunión entre los rectores de las tres universidades gallegas y las consellerías de Educación y Sanidade creaba la figura del colaborador docente, que académicamente estará supeditado a la USC pero que en el ámbito administrativo dependerá de la universidad a la que se vincule el hospital, a pesar de que no existirá un contrato que los asocie a ninguna institución académica.

Quedaba de este modo resuelto un conflicto que llegó a implicar a los alcaldes tanto de la capital de Galicia como de A Coruña. ¿O no? Los últimos coletazos de un asunto que tuvo su momento álgido el pasado octubre -cuando el rector de la Universidade da Coruña, José María Barja, anunció que llevaría a la USC a los tribunales ante la convocatoria por parte de Compostela de plazas de profesor asociado en los complejos hospitalarios de la ciudad herculina y Vigo- todavía están a la orden del día. El claustro de la Facultade de Medicina emitió un comunicado hace unas semanas advirtiendo de que el texto rubricado el pasado mes de febrero creaba «inseguridad jurídica» al tratarse de una figura única en el Estado. «Lo más grave es que se ha creado un nuevo esquema docente que no se sabe si será posible cumplir», denunciaba el decano de Medicina, José María Fraga Bermúdez.

Además, los siete candidatos a rector ya se han comprometido a intentar cambiar el acuerdo al que llegaron las tres universidades y la Xunta. Todos tienen claro que los docentes que se encarguen de la formación clínica deben depender única y exclusivamente de la institución académica compostelana, que es quien expide los títulos de médico.

Los problemas comenzaron el pasado mes de julio, cuando la USC decidió poner en marcha su maquinaria burocrática para iniciar el proceso de contratación de profesionales sanitarios en calidad de profesor asociado a la institución académica para impartir la docencia clínica. La Universidade da Coruña reaccionó, aludiendo a un protocolo firmado en el año 2008 en el que se anunciaba que sería una comisión mixta, formada por la Xunta y las universidades, la encargada de designar al profesorado, que pasaba a ser un «colaborador docente».

Se desató entonces una tormenta que el actual rector, Senén Barro, intentó capear aludiendo al hecho de que la figura del colaborador no había sido desarrollada y que por tanto, y en aras de dar la mejor formación posible a su alumnado, habían convocado las plazas. El rector de la UDC, José María Barja, insistía en que la convocatoria no se ajustaba a la ley, un extremo ratificado, al parecer, por un informe de la asesoría jurídica de la Xunta. Barja presentó un recurso de reposición para paralizar el proceso, pero fue rechazado por Senén Barro. Entonces, Sanidade tomó parte instando a la USC a abandonar la convocatoria de plazas docentes. Senén Barro se negó de nuevo, aludiendo a que la Universidade tenía autonomía para ofrecerlas. Barja llegó a los tribunales, pero finalmente se cerró el acuerdo.

Lourenzo Fernández Prieto: «O problema da docencia non é a territorialidade»

«Está todo inventado». El catedrático de Historia Contemporánea y candidato a rector de la plataforma docente Universidade Aberta comparte la visión de sus compañeros en cuanto al acuerdo que habría que adoptar para Medicina. «Hai unha parte clínica que hai que facer cos hospitais, utilizando recursos públicos do Sergas», desarrollando un convenio que ya existe y potenciando las unidades clínicas docentes. «O problema non é a territorialidade», si no que «pasamos de 250 a 400 alumnos e hai que dotar de recursos a titulación».

Juan Casares Long: «Non se poden facer as cousas sen contar coa xente que sabe»

El catedrático de Enxeñería Química ya había avisado en el 2008 de que el protocolo firmado por entonces entre la Xunta y las universidades no era bueno para Santiago. Ahora, con estas nuevas bases, se confirman sus peores augurios: «non se poden facer as cousas sen contar coa xente que sabe». El modelo ideal, a su juicio pasa por una única facultad, la compostelana, y por una colaboración institutcional de los hospitales del Sergas. «Temos que aproveitar sinerxias», apunta. A partir de ahora, solo queda dejar que funcionen «os mecanismos legais».

Mercedes Brea: «A figura creada introduce novos problemas»

Sumándose a la opinión del resto de candidatos, para la catedrática de Filoloxía Románica el acuerdo firmado es un mal acuerdo, no solo porque no resuelve problemas existentes, sino por que «introduce problemas novos, como a nova figura», la de colaborador docente, «difícil de artellar». Por eso, aboga por utilizar la red de hospitales, pero siempre que la USC se encargue de la «coordinación e avaliación». Se conseguirá con la colaboración de Medicina «para levar unha proposta respectuosa coas competencias e atribucións» de los implicados.

Laura Sánchez Piñón: «O modelo que propoñemos xa existe e funciona»

La ex conselleira de Educación y catedrática de Xenética de la USC cree que es imposible que un profesor puedan ser parte de dos universidades a la vez, dependiendo administrativamente de una y académicamente de otra. Algo que al parecer imposibilita la reforma de la LOU «que establece que un profesor só pode depender dunha universidade». Por eso, apuesta también por el modelo de una única universidad gestionando la docencia clínica en los hospitales universitarios (Santiago, Vigo y A Coruña) y ampliar los convenios a otros centros. «Este modelo xa existe e funciona ben», por ejemplo, en Cataluña.

Jaime Gómez Márquez: «É un texto farragoso asinado baixo presión»

«Foi feito en contra do parecer da inmensa maioría da comunidade universitaria e de toda a Facultade de Medicina». El decano de Bioloxía, Jaime Gómez Márquez, cree que el acuerdo para la docencia clínica «é un texto farragoso asinado baixo presión» por la denuncia contra la USC por la convocatoria de plazas de profesores asociados. Por eso, Gómez Márquez apuesta por «unha única facultade coa implantación en todo o sistema sanitario na formacióm clínica», haciendo que los profesores dependan únicamente de la USC. Y afirma que lo llevará adelante con el apoyo de toda la Universidade.

Pilar Bermejo: «Hai que revocar o acordo, non ten validez xurídica»

El responsable máximo de la docencia clínica de la titulación de Medicina es la propia facultad. Eso es lo que cree Pilar Bermejo, quien añade que «todos os profesores, que son do persoal dos hospitais galegos, teñen que depender da USC». El modelo es el mismo por el que apuestan todos los candidatos a dirigir la Universidade los próximos cuatro años: una única facultad de la que dependan los docentes asociados de los distintos hospitales. ¿Y cómo se conseguirá deshacer lo hecho hasta ahora? «Hay que revocar o acordo, non ten validez xurídica». A partir de ahí, sentarse a negociar de nuevo.

Juan Varela Durán: «Potenciaremos las unidades docentes, dirigidas por la USC»

Sabe bien de lo que está hablando. No en vano, él es catedrático de Anatomía Patolóxica en la Facultade de Medicina. Juan Varela Durán cree que la palabra que mejor define el acuerdo es «impracticable», tanto desde el punto de vista logístico como desde el legal y administrativo. Con él coinciden la xunta de facultade, los candidatos y las asociaciones de estudiantes de Medicina. Por eso, apuesta por el mismo modelo que el resto de sus compañeros y aboga por «potenciar las unidades docentes», formadas por los distintos profesores y un coordinador que dependa «funcionalmente» de la USC.

La Voz de Galicia, 15/04/10