Manuel Fernández Areal: No degradar la universidad

Manuel Fernández Areal: No degradar la universidad

Es para mí un tema recurrente, que se mantiene presente en mi recuerdo, en mis intenciones y en mi acción (si puedo actuar) el del papel que a la universidad corresponde y que hoy, por el empuje de muchos agitadores y por las dificultades reales de encontrar empleo incluso con una licenciatura en el bolsillo, se acaba desfigurando.

Encontrar un puesto de trabajo adecuado es no sólo necesario para cada persona, sino indispensable para la buena marcha de la sociedad en su conjunto. Pero lo que no parece sensato es, en aras de facilitar el acceso al mercado laboral de los más jóvenes, cuando acceden a la universidad, desvirtuar su papel, convertirla en una mera escuela de capacitación, rebajando así el horizonte intelectual que le corresponde fomentar, ennegreciendo el futuro del propio país.

Con motivo del Primer Congreso Iberoamericano de Comunicación de la Universidad de Sevilla, celebrado en el amplio y moderno edificio de la facultad de Comunicación, en el Parque Tecnológico de la Isla de la Cartuja, tuve ocasión de cambiar impresiones sobre este tema con profesores de Comunicación Social —en sus tres ramas, Periodismo, Comunicación Audiovisual y Publicidad y Relaciones Públicas— de diversas universidades españolas y extranjeras. Me parece que puedo decir sin exagerar que todos estamos de acuerdo en el peligro que para la universidad actual y futura representa ese exceso de presión del mercado laboral sobre los planes de estudios de las facultades universitarias.

Ha sido precisamente la Facultad de Comunicación sevillana la que, en la elaboración de su Plan Estretégico, aprobado en Junta de Facultad en 30 de junio del año pasado, ha dejado constancia escrita más clara de esa preocupación, al consignar, en el apartado Formación, que existe el riesgo de "subordinar la formación universitaria a los dictados del mercado laboral e ignorar la capacidad de la enseñanza universitaria para incidir en los cambios de la sociedad''. Me parece que, más claro, agua.

El Correo Gallego, 14/06/04