Xosé Luis Barreiro Rivas: Elecciones al rectorado en la Universidade de Santiago

Xosé Luis Barreiro Rivas: Elecciones al rectorado en la Universidade de Santiago

A todos los universitarios nos ha sorprendido la avalancha de candidatos al rectorado de Santiago -tres mujeres y tres hombres- que se ha producido en este momento de crisis, en el que solo deberían aspirar al cargo aquellos que tuviesen un plan para reformar la institución y situarla en el siglo XXI. Pero aún nos ha sorprendido más el que la sociedad mire tan poco para nosotros, como si la difícil tarea de elegir entre una oferta tan numerosa e intercambiable fuese solo cosa nuestra, y como si los efectos de esta elección se agotasen en la propia institución.

En términos efectivos el futuro de Galicia depende más de cómo funcione la Universidade de Santiago que de la fusión de las cajas. Y por eso no es comprensible que, gastándose tanta tinta en debates abstrusos y altamente desinformados sobre el derbi económico entre A Coruña y Vigo, a casi nadie le preocupe saber qué se juega en este envite universitario, y en qué medida afecta al futuro de nuestros jóvenes y a los planes de competitividad que necesita nuestro país.

Cualquier gallego espabilado sabe que el debate sobre las cajas no es más que una dramatización provisional de un futuro ineludible, y que más pronto que tarde, por la vía inglesa o la italiana, las cajas van a acabar capitalizándose, bancarizándose, y definiendo su futuro en procesos de adquisición o fusión altamente competitivos, en los que los puertos de Pedrafita y la Canda no van a tener ni voz ni voto. Por eso podemos tener la seguridad de que los gallegos de dentro de siete años apenas entenderán nada de la argumentación que ahora se utiliza para profetizar glorias y abismos económicos de magnitud apocalíptica.

Las universidades, en cambio, seguirán ahí. Serán más nuestras que ahora, y seguirán siendo la clave para la aceleración en los cambios de élites, y para insuflar eficiencia y competitividad en todo el sistema productivo y en el maltrecho colectivo de las élites políticas y mediáticas. Galicia, para entonces, estará llena de bancos modernísimos a los que podremos acudir con suma facilidad para resolver nuestras necesidades de inversión y crédito; pero solo tendrá tres universidades que, si Dios no lo remedia, seguirán compitiendo entre sí por la miseria, seguirán duplicando ofertas, y seguirán oponiéndose a una jerarquización del sistema universitario que optimice sus recursos y sirva de base para las políticas de I+D+i.

Claro que a la Xunta no le interesa para nada la Universidad. Los candidatos se mueven casi todos en la medianía, la inercia y los intereses de grupo. Y a los ciudadanos y medios de comunicación solo le interesa la fusión de las cajas. Por eso me temo que ir el miércoles a votar, en la USC, será como llorar.

La Voz de Galicia, 03/05/10