Galicia: Las Universidades Gallegas gastan 31,6 millones al año en jóvenes que abandonan

Galicia: Las Universidades Gallegas gastan 31,6 millones al año en jóvenes que abandonan
Tiran la toalla el 26% de los universitarios gallegos, diez puntos más que la media europea

Uno de cada cuatro alumnos que inicia sus estudios en el sistema universitario gallego no los termina. El gasto por estudiante va a parar a saco roto si no trae como resultado un nuevo licenciado. La tasa de abandono cuesta cada año más de 31,6 millones de euros, una cantidad que equivale a uno de cada diez euros aportados por la Xunta para la financiación de las universidades. A esto habría que añadir el coste que supone que sólo el 30 por ciento de los universitarios acaben su carrera en plazo. El resto tarda una media de seis años en finalizar sus estudios, dos más de los previstos.

Según los últimos datos disponibles sobre abandono universitario, unos 6.400 alumnos dejaron sus estudios superiores en el curso 2006-2007. Las universidades invirtieron una media de 4.900 euros en cada uno de ellos sin que este gasto quedase rentabilizado, ya que nunca llegaron a convertirse en titulados.

En Santiago la factura del abandono universitario ascendió a 16,9 millones, ya que los 3.304 alumnos que tiraron la toalla tuvieron un coste anual de 5.598 euros cada uno. En Vigo no se rentabilizó el gasto de 4.665 euros por alumno en los más de 1.000 estudiantes que dejaron a medias la carrera (5 millones a la basura) y en A Coruña se desperdiciaron en total 9,6 millones por culpa de la marcha prematura de 2.289 universitarios (que costaron 4.665 euros por cabeza).

En el ámbito nacional el gasto por abandono oscila entre los 2.500 y los 3.000 millones de euros, según un estudio de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada. Sus cálculos apuntan a que este despilfarro representa un 0,15 por ciento del PIB.

El problema es que las tasas de abandono universitario son demasiado elevadas, sobre todo si se comparan con el entorno de la UE. En el resto de los países europeos solo el 16% de los estudiantes dejan incompletas sus carreras. En España este porcentaje se eleva al 30% y en Galicia se sitúa en el 26%.

Para medir la tasa de abandono se contabiliza qué porcentaje de los alumnos inscritos en un curso no vuelve a matricularse en los dos años posteriores.

En el ranking elaborado por la Fundación Conocimiento y Desarrollo sobre tasas de abandono, las universidades gallegas no salen bien paradas. Solo Vigo, con un 23,6 por ciento, se mantiene en una posición intermedia ocupando el puesto 22 de entre las 42 universidades analizadas. Pero, por el contrario, Santiago de Compostela, con un 27,3 por ciento, y A Coruña, con un 27,9, se sitúan a la cola entre las instituciones académicas de España con mayor porcentaje de universitarios que no terminan sus estudios -ocupan el puesto 35 y 36 del ranking-.

La tasa de abandono es alta porque son también muchos los estudiantes que entran en la universidad. El acceso a una titulación universitaria es relativamente fácil. El único filtro son las pruebas de selectividad, que aprueban el 85 por ciento de los alumnos. Además ingresar en una facultad representa un gasto asumible para la mayoría de las familias, las tasas sólo suponen el 20%. del precio del curso, el resto lo costean las Administraciones. De hecho, Galicia se sitúa entre las comunidades con las tasas universitarias más bajas.

Sin embargo, una carrera universitaria no siempre es sinónimo de más oportunidades laborales. Durante muchos años los estudiantes optaron en masa por inscribirse en la universidad en detrimento de la FP, a pesar de que algunos ciclos formativos tienen un nivel muy alto de inserción laboral. Este desequilibrio, sin embargo, se ha ido corrigiendo en los últimos años.

Los universitarios de Vigo y A Coruña,a la cola en rendimiento
Los estudiantes de las dos universidades gallegas sólo aprueban menos del sesenta por ciento de los créditos de cada curso

Aunque las carreras tienen un plazo de tiempo estipulado para ser cursadas, en la práctica los alumnos les dedican más años de los preestablecidos y una de las razones es que no consiguen superar un importante porcentaje de las materias en las que se matriculan en cada curso.

Cada asignatura se estructura en créditos, que se corresponden con el número de horas anuales que se necesitan para impartirlas. Según un informe de la Fundación Conocimiento y Desarrollo, los universitarios gallegos solo consiguen superar por año el 60 por ciento de los créditos en los que se matriculan.

Al 40 por ciento restante no se presentan o simplemente suspenden. Esto implica que al año siguiente tendrán que volver a matricularse en los créditos que no consiguieron superar, lo que elevará aún más la factura universitaria.

Los datos, correspondientes al curso 2006-2007, varían según la universidad. En Santiago los estudiantes son más aplicados, ya que consiguen aprobar el 63,3 por ciento de los créditos de cada curso.

Sin embargo, en Vigo el porcentaje baja al 57,19 por ciento y en A Coruña se sitúa en el 54 por ciento. Según el ranking elaborado por la Fundación Conocimiento y Desarrollo, la universidad viguesa y la herculina se encuentran entre las instituciones con una tasa de rendimiento académico más bajo ocupando el puesto 36 y 42, respectivamente, del total de 46. Santiago, en mejor posición, ostenta la plaza 18.

Además de evaluar la tasa de rendimiento de los estudiantes, la Fundación Conocimiento y Desarrollo -una iniciativa del sector empresarial para potenciar las universidades- también mide la producción investigadora de las instituciones académicas españolas. Y si la tasa de rendimiento académico de los estudiantes en las universidades gallegas no daba la talla, en investigación Santiago consigue situarse a la cabeza, sólo por detrás de la Autónoma de Madrid.

En el indicador global que mide la calidad investigadora de las 47 universidades españolas, la Fundación Conocimiento y Desarrollo sitúa a A Coruña y Vigo en la cola, en los puestos 38 y 39, respectivamente.

Tesis

Dentro de este índice se mide, por ejemplo, la producción de tesis doctorales, donde tanto Santiago como Vigo se sitúan en la mitad del ranking, mientras que A Coruña baja al 30.

La investigación en el sistema universitario puede convertirse además en una fuente de ingresos y es ahí donde destaca la universidad compostelana. Es la quinta de todo el Estado con más ingresos por personal, un total de 24.762 euros por curso y además ocupa el puesto número cuatro con mayor porcentaje de trabajadores dedicados a la investigación.

Los ingresos obtenidos en I+D en Santiago son además tres veces superiores al dinero que consigue atraer Vigo y A Coruña con sus investigadores, que ronda los 8.900 euros.

Juan José Dolado, catedrático de Economía de la Universidad Carlos III: "No se puede subvencionar el fracaso"
"Las universidades están llenas de profesores que no hacen nada", lamenta este catedrático

La educación es rentable pero con el actual modelo universitario se están desperdiciando dinero y esfuerzos. Eso es lo que defiende el catedrático de Economía de la Universidad Carlos III de Madrid, Juan José Dolado, uno de los expertos consultados por el Ministerio de Educación para elaborar la nueva propuesta de financiación universitaria.

- Galicia ha perdido 30.000 alumnos en diez años, pero su financiación ha crecido un 62 por ciento. ¿Está justificado este incremento de fondos?

- Es un sinsentido. Los alumnos bajaron por dos razones. Por un lado, se redujo la natalidad. El segundo motivo es que se produjo un desajuste entre la demanda de estudios universitarios y la oferta. Lo que se produjo fue un incremento del fracaso escolar, acrecentado por el sistema de regulación laboral que tenemos en España dónde es fácil para las empresas ofrecer contratos temporales. Eso hacía que las personas con pocos incentivos para estudiar abandonaran la universidad para trabajar.

- ¿Qué impacto tienen sobre las universidades las elevadas tasas de abandono?

- Es un despilfarro gigantesco a nivel nacional. En España abandonan sus estudios universitarios un 30 por ciento de los estudiantes y sólo un tercio del alumnado acaba la carrera en el plazo preestablecido. Si se invierte en una persona y no acaba sus estudios o lo hace con retraso, es cómo si hubiéramos tirado ese dinero a la basura.

- ¿Habría que penalizar a los alumnos que no aprueban?

- Una persona que repite la mitad de las asignaturas de las que está matriculado en un curso cuando acude a tercera convocatoria sólo paga 770 euros. Nada. Son 150 euros por materia. Está regalado. Eso es insostenible. Si subvencionas fracaso, obtienes fracaso.

- ¿Están bien gestionados los fondos en las universidades?

- No. La financiación debería ser en función del éxito de las universidades. Hay que incrementar la competencia entre universidades. En Estados Unidos, por ejemplo, la gente se endeuda para que sus hijos vayan a las mejores universidades.

- Pero, ¿dónde falla el sistema?

- En pensar que una educación pública gratuita es un servicio a la equidad social. Esto es muy ineficiente. Es muy injusto que pague lo mismo el hijo del presidente del mayor banco de España que el hijo de su jardinero.

- Pese al descenso de alumnado en Galicia apenas se redujo el número de docentes. ¿Esto es bueno o malo?

- Es malo. El problema es que nuestro sistema universitario está funcionarizado y mientras sean funcionarios será difícil desprenderse de ellos. Las universidades están llenas de gente que no hace nada.

- Las universidades reclaman más fondos en época de crisis. ¿Es rentable invertir en universidad?

- Es más rentable que la bolsa, lo que pasa es que tiene una rentabilidad privada, sólo una pequeña parte es una rentabilidad pública. Y, sin embargo, la financiación pública es mayoritaria. Sólo una décima parte es financiación privada.

- ¿Quiere decir que las empresas deben implicarse más en las universidades?

- No, que los estudiantes, que puedan pagar, deben aportar más. Además si una universidad produce gente con una formación dudosa y cada vez le echamos más dinero, con eso lo que hacemos es expulsar a la inversión privada.

- Las universidades compiten por nuevas titulaciones, pero en Galicia hay carreras se imparten por duplicado...

- Es lamentable. Uno debe especializarse. La solución es la fusión de universidades. Eso es lo que están haciendo la mayoría de países europeos. El problema es que la Formación Profesional no compite con la educación universitaria. En el resto de Europa el 50% de los alumnos optan por la FP y el otro 50 por la universidad. En España este porcentaje es 30 para ciclos formativos y 70 para universidades. Por eso si pasáramos de tener 50 universidades a solo 40 tendríamos más recursos para la FP.

- ¿Deberían fusionarse las universidades gallegas?

- Obviamente. Ninguna de las tres universidades está entre las excelentes. Si se fusionaran y desaparecieran aquellos departamentos que son completamente ineficientes, contarían con una única universidad en Galicia y barrerían.

- ¿Habría que suprimir titulaciones con poca demanda laboral como las Filologías o Historia?

- Hay que mantenerlas pero se deberían cerrar algunos departamentos.

- ¿Ayudará el Plan Bolonia a mejorar la situación?

- Una gran oportunidad perdida. En todos los países europeos los grados duran tres años, salvo en España, Estonia y Bulgaria donde duran cuatro. Nadie se vendrá a este país a perder un año.

Faro de Vigo, 20/06/10