Las universidades buscan una fórmula para gestionarse mejor

Las universidades buscan una fórmula para gestionarse mejor
Las instituciones académicas necesitan encontrar una vía para aprovechar la financiación manteniendo su identidad
Atraer a las empresas y recibir fondos públicos por resultados

La financiación de las Universidades y el modo en el que la gestionan debe cambiar si quieren sobrevivir en un mundo cada vez más competitivo. Un grupo de expertos de toda Europa se reunió en la Universidad de Murcia (UMU) el pasado mes de septiembre para definir cuáles eran los pilares sobre los que este nuevo modelo debe encaminarse y uno de los puntos en los que han hecho hincapié es en la necesidad de que las Universidades profesionalicen su gestión de los recursos financieros incluyendo modelos similares a los de la contabilidad analítica que llevan las empresas, pero que respete la propia identidad de las universidades. El rector de la UMU, José Antonio Cobacho, y el subdirector general de Modernización y Promoción de la Investigación del ministerio de Educación, Luis Delgado, presentaron ayer estas conclusiones que ahora llegarán a los foros políticos.

«Cuando los expertos hablan de profesionalizar no quieren decir que no haya profesionales en las universidades, sino que se trata de mejorar los métodos de la gestión», aclaró el rector Cobacho. Uno de los ejemplos de esta profesionalización es la utilización de métodos de análisis de costes totales de los programas de investigación para conocer su precio real y el beneficio que aportan a la universidades. «Uno de los problemas es que las universidades ahora no miden los costes totales reales de la investigación y eso debe cambiar», explicó Delgado.

El uso de las instalaciones, las horas que el profesor pasará investigando y no en clase, el material y gastos de este tipo deberán ser medibles para que las universidades puedan recibir el dinero necesario en los programas de investigación y hacer una mejor gestión de los fondos.

«Llevar una contabilidad analítica como la que tienen las empresas es algo inviable para la universidad porque un investigador no puede hacer informes diarios de su actividad y de sus gastos, pero sí que se puede hacer, por ejemplo, semestralmente. Digamos que tenemos que encontrar una vía entre lo que se hace ahora y la contabilidad empresarial que llevan las empresas», apunta el vicerrector de Investigación de la UMU, Juan María Vázquez.

Incrementar la transparencia en la asignación de los fondos dentro de la propia Universidad o hacer evaluaciones de los proyectos de investigación durante todo el proceso son otras de las recomendaciones que el grupo de expertos europeos hizo en Murcia, que también aconseja hacer estudios del impacto que la labor de las universidades tiene en la economía real de las regiones de influencia.

La Estrategia 2015 que el ministerio de Educación y las comunidades autónomas negocian desde hace tiempo incluye ya muchas de estas recomendaciones para aprovechar mejor la financiación universitaria.

Atraer a las empresas y recibir fondos públicos por resultados
Hace ya tiempo que las universidades son conscientes de que tienen que cambiar su mentalidad para atraer a las empresas y conseguir que se impliquen en la financiación de proyectos.

Hace ya tiempo que las universidades son conscientes de que tienen que cambiar su mentalidad para atraer a las empresas y conseguir que se impliquen en la financiación de proyectos. Hoy por hoy la financiación privada supone solo el 10% del dinero con el que cuentan las universidades, y hace unos pocos años la cifra era todavía menor. Por eso los nuevos modelos de financiación en los que se trabaja están basados en una mayor implicación privada de la investigación. En Estados Unidos dos tercios de los presupuestos de las universidades corresponden a fondos procedentes de empresas y de donaciones particulares y sus centros figuran entre las universidades con más prestigio del mundo.

Por lo que respecta a la financiación pública parece que el camino que seguirán las administraciones es el de conceder los fondos a las universidades no sólo por su volumen de alumnos sino por los resultados de investigación y la calidad de su docencia.

Tal y como se publicó en LA OPINIÓN a principios de septiembre durante la celebración en Murcia de la reunión de expertos internacionales, el ministerio de Educación y las comunidades autónomas están estudiando qué indicadores podrían utilizarse para medir esta calidad de las universidades de forma objetiva.

Uno de estos criterios que se plantea es el del número de titulados universitarios que consiguen un puesto de trabajo relacionado con su formación. A mayor inserción más financiación recibirían las universidades de las administraciones. Otros indicadores estarán relacionados con la investigación y el número de publicaciones, aunque no se descartan otros. Por ahora se trabaja en conseguir un acuerdo en qué debe ser medido y cuáles son las mejores fórmulas para garantizar la objetividad de este nuevo modelo de financiación.

La Opinión de Murcia, 10/11/10