Jaime Gómez Márquez: ¿Quo vadis USC?

Jaime Gómez Márquez: ¿Quo vadis USC?
Jaime Gómez Márquez, ex decano de Biología de la USC

El actual rector de la USC criticó, con razón o sin ella, la gestión del anterior gobierno universitario. Sin embargo, a pesar de las promesas de cambio, la realidad está demostrando que aunque hay nuevas caras, todo sigue casi igual o incluso peor y no solo por la mala situación económica. No cuestiono las buenas intenciones del rector pero sí sus acciones en muchos ámbitos que creo están llevando a la USC por un camino equivocado.

El rector ha pasado de ser muy crítico con el proyecto Campus Vida (CV), a ser ahora su gran valedor. Ni siquiera ha tenido el gesto de recuperar el nombre de Campus Sur. Me pregunto si su anterior oposición a CV era real o una pose electoral. Bajo ese bálsamo de excelencia que es para algunos CV, este rector sigue aumentando el gasto en infraestructuras. Siendo esto cuestionable en momentos de grave crisis, sobre todo ante el mal estado de muchas facultades, lo peor es que esta política contribuirá a incrementar la deuda e hipotecar el futuro de la institución.

¡Qué grandes discursos hacen políticos y rectores sobre el talento y la recuperación de grandes investigadores! Nuestro rector declara que hay que generar oportunidades de trabajo aquí. Pero cuando la USC saca las convocatorias de Parga Pondal (PP) y Ramón y Cajal (RyC), se excluyen, atendiendo a criterios docentes e investigadores, muchas áreas de conocimiento y grupos de investigación, y no se permite que investigadores brillantes puedan, como mínimo, optar a venir a esta universidad. Esta medida va en contra del impulso investigador que necesita la USC y condena a desaparecer a grupos de investigación. Este sistema de acceso de investigadores posdoctorales es discriminatorio y absurdo. Me sorprende que en ambas convocatorias no se excluyeran casi ninguna de las áreas de adscripción de los miembros del equipo rectoral.

Este equipo rectoral ha reducido drásticamente los recursos económicos que llegan a las facultades para la docencia y ha requisado, de modo cautelar, los remanentes -los ahorros - que tenían los centros para hacer frente a necesidades de equipamiento docente y de mantenimiento. Esto, además de afectar negativamente a la enseñanza (la docencia no es prioritaria para el gobierno de la USC), no estimula a que en las facultades se haga una gestión económica responsable y con visión de futuro. Las facultades no recibimos los recursos necesarios para impartir plenamente los grados y los másteres, y esto es un fraude intolerable a nuestros estudiantes y a la sociedad.

Para ganar las elecciones hay que tener votos, pero para negociar con el poder político, y promover cambios que transformen y mejoren la universidad, hay que tener, sobre todo, inteligencia y coraje. Con las restricciones impuestas por la Xunta, incluido el financiamiento de la universidad para los próximos años, y con la política del equipo rectoral que ni impulsa la investigación ni prima la docencia, estamos deteriorando la esencia de la universidad: la docencia y la investigación. Vamos para atrás. ¿Alguien lo entiende?

El Correo Gallego, 16/02/11