Jaime Gómez Márquez: Crisis en la USC

Jaime Gómez Márquez: Crisis en la USC

Muchas decisiones del equipo rectoral de la USC están llevando a esta institución hacia una crisis severa y un futuro incierto. Así, en docencia, han recortado drásticamente los recursos (habrá menos y peores prácticas) y "confiscado" el 75% de los ahorros que tenían Facultades y Escuelas para hacer frente a sus necesidades de equipamiento y reformas. En investigación, también han requisado el 75% de unos fondos (perversamente llamados remanentes) pertenecientes a investigadores y departamentos. Ese dinero, que proviene mayoritariamente de fuentes externas (contratos, proyectos, etc.), se utiliza para contratar personal técnico, comprar material, pagar costes de publicación, ayudar a la asistencia a cursos y congresos, cubrir gastos de reparación, cofinanciar becas o contratos postdoctorales, etc. o simplemente para cubrir gastos de investigación en el caso de que el grupo se quede sin financiación.

En infraestructuras, el rector nos está embarcando en una política "suicida" porque se están construyendo o se van a construir nuevos edificios, en Lugo y Santiago, sin el análisis y el consenso necesarios en unos tiempos de grave crisis económica y cuando, además, hay una fortísima deuda en la USC. Mi pronóstico es que por este camino la deuda aumentará y será un lastre que condicionará negativamente el futuro de la USC. Recordemos que en España vivimos muchos años por encima de nuestras posibilidades y ahora tenemos un empobrecimiento de la sociedad y un retroceso en el estado del bienestar.

En personal, el rector declara que hay que hacer ajustes para poder pagar las nóminas. Esta denuncia es muy grave y señala al equipo anterior como causante de la actual situación. Sin embargo, aunque el dinero no llega, este rector sigue aumentando los gastos en este capítulo. Además, se permite el lujo de impedir que investigadores brillantes vengan a la USC con lo que ello implica de pérdida de competitividad, de captación recursos y de prestigio.

Su política es fuerte ajuste interno, aplicado sobre todo a la docencia y la investigación, para poder seguir pagando los sueldos, promocionado al personal, y haciendo nuevos edificios. Y, en paralelo, quejarse de que la USC está mal financiada cuando hace poco firmó el nuevo plan de financiación.

El Claustro, que debería haber sido consultado sobre estas medidas, ha sido ignorado. Pero tampoco los claustrales han exigido al rector que lo convoque y explique por qué se toman estas medidas tan negativas (por cierto, que el rector ya se ha apuntado a la política de salón e invita a los "líderes claustrales y personalidades" a comer para tratar los temas delicados y, supongo, que asegurarse su apoyo). ¿Es qué el Claustro solo sirve para jugar a la demagogia y a la política? ¿Dónde están esos "líderes", los representantes institucionales, los sindicatos, las plataformas organizadas, etc., que no se pronuncian públicamente sobre la situación de su Universidad? ¿Cuál es el destino de los millones de euros requisados a Facultades, Departamentos e investigadores? ¿Qué pasará cuando se acabe el dinero destinado a prácticas? ¿En qué broma se va a convertir la requerida calidad y la excelencia? ¿Quién asumirá los compromisos adquiridos por los investigadores en base a unos recursos que ya no tienen? ¿Cuál es la deuda real de la Universidad compostelana? ¿Qué diría el actual rector si su antecesor en el cargo se hubiese atrevido a hacer algo similar?

Estas medidas tan graves, que afectan al núcleo esencial de la universidad, apenas han producido una tibia respuesta por parte de la comunidad universitaria. Esto indica una falta de compromiso con la institución, una resignación que a nada conduce y un pasotismo preocupante. Lo que está pasando me duele porque es mi universidad y porque creo que si no se cambia el rumbo habrá un retroceso de la USC a todos los niveles. En estos momentos, el silencio es cómplice. Sr. Rector, siento decirlo, pero mucha gente que creyó en usted está decepcionada y en pocos meses ha dilapidado gran parte de su crédito electoral. Pero aún le quedan más de 3 años para "hundir más el barco" o corregir el rumbo e impulsar a la USC hacia un futuro mejor. Y en ese impulso, no lo dude, seguro que tendrá el apoyo de todos.

El Correo Gallego, 27/03/11